La firma del memorando de entendimiento entre los dos países llega con más preguntas que certezas.
El pacto para poner fin a cuatro meses de guerra ofrece una primera respuesta a la guerra que estalló tras los ataques lanzados por Washington e Israel el 28 de febrero.
Sin embargo, deja abierta la pregunta clave: ¿alguno de los dos bandos logró realmente sus objetivos? ¿Está Donald Trump haciendo concesiones importantes? Lo desciframos.
Supuestamente el memorando de entendimiento detiene los combates, reabre el estrecho de Ormuz y establece un período de 60 días para negociar el futuro del programa nuclear iraní.
Pero buena parte de sus disposiciones representan, en realidad, un retorno al escenario existente antes del conflicto.
Eso explica por qué tanto analistas como sectores políticos estadounidenses e israelíes debaten si el resultado constituye una victoria, una derrota o simplemente una salida negociada ante una guerra que se volvió demasiado costosa para todos.
¿Quedaron los objetivos declarados por Trump lejos de cumplirse?
Durante la guerra, el inquilino de la Casa Blanca elevó progresivamente sus exigencias.
Habló de una «rendición incondicional» de Irán, afirmó que destruiría su programa nuclear, acabaría con su capacidad misilística, eliminaría su apoyo a grupos aliados como Hezbolá e incluso insinuó la posibilidad de un cambio de régimen en Teherán.
Pero nada de eso aparece garantizado en el marco del acuerdo alcanzado.
Y es que el régimen iraní sigue en pie, pese a los múltiples asesinatos de su cúpula política y militar en medio de las embestidas israelí-estadounidenses.





