La alianza OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, evaluará este domingo si reajusta el nivel de su oferta de crudo en noviembre, después del anuncio de los países del G7 de liberar 100 millones de barriles de petróleo para frenar el encarecimiento de los combustibles.
La decisión será consensuada en una teleconferencia por los ministros del sector de Arabia Saudí, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, según informó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con sede en Viena.
Se trata de siete socios clave de la alianza creada en 2016 por la OPEP y varios ‘petroestados’ independientes que, en más de un año, han revertido de forma gradual, hasta el pasado septiembre incluido, dos recortes voluntarios del bombeo -por un total de 3,85 millones de barriles diarios (mbd)- que aplicaron en 2023 para apuntalar los precios del crudo.
Según los analistas, lo más probable es que ‘los Siete’ opten por no modificar sus cuotas de producción sobre el papel, prolongando hasta fines de noviembre la decisión tomada hace un mes, que dejó estable el nivel de los suministros en octubre.
El encuentro de este domingo tendrá lugar dos días después de que el G7 anunciara la liberación inmediata y a lo largo de los próximos cuatro meses, de 100 millones de barriles de productos petroleros, especialmente diésel, de sus reservas estratégicas.
En un comunicado, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, confirmó que el objetivo de la medida es ‘hacer bajar los precios’ de los combustibles y frenar así la carestía provocada por los intensos conflictos de Irán y Yemen.
A los ataques a las instalaciones petrolíferas del golfo Pérsico se suma el colapso simultáneo de los estrechos de Ormuz (golfo Pérsico) y Bab el-Mandeb (mar Rojo), dos vías cruciales para el transporte marítimo de petróleo y otros productos.
La situación ha mermado la capacidad de producción y exportación de muchos miembros de la OPEP, lo que ha dado lugar a una creciente discrepancia entre las cuotas oficiales de extracción y las del bombeo real.
Según los últimos cálculos publicados por la organización, en agosto la producción total del grupo se situó en los 24 mbd, nivel que, si bien aumentó un 1,46 % respecto al mes anterior, es un 15 % inferior a la de enero, justo antes de que comenzaran los ataques de EE. UU. e Israel a Irán que provocaron la guerra.
Junto a la producción de sus aliados, el volumen conjunto de los suministros (de la OPEP+) alcanzó los 38 mbd, lo que supone un 38 % de la oferta mundial de crudo pronosticada por la Agencia Internacional de la Energía para todo 2026 (100,7 mbd).
El precio del barril de crudo Brent, referente en Europa, cerró la semana a 102,25 dólares en Londres, mientras que el del petróleo intermedio de Texas (WTI), la referencia en América, cerró la sesión del viernes en Nueva York a 91,11 dólares.
Fundada en 1960 en Bagdad por Arabia Saudí, Venezuela, Irán, Irak y Kuwait, la OPEP está integrada hoy por once países.
En 2016, el grupo acordó cooperar con otras diez naciones productoras —entre ellas Rusia, México, Kazajistán y Azerbaiyán—, lo que dio origen a la alianza OPEP+.





