Los traficantes los transportan en camiones en mal estado, recorriendo a gran velocidad las rutas montañosas donde pueden sufrir accidentes, como se han registrado en últimas fechas, para luego abandonar a los migrantes a su suerte

El aumento de la vigilancia en la frontera sur de México no impide el flujo de migrantes, especialmente de Centroamérica, que han optado por viajar por rutas secundarias rumbo al norte en busca de su sueño americano.

Después de cuatro años en los que el tren de carga llamado “la Bestia” no era utilizado como medio de transporte por los migrantes, nuevamente cientos de mujeres, hombres y niños han vuelto a tomarlo; los migrantes esperan día y noche la salida del convoy.

Migrantes centroamericanos descansan sobre las góndolas del tren de carga llamado “la Bestia”, el 3 de mayo de 2019, en su travesía por territorio mexicano para lograr el objetivo de llegar a la frontera con Estado Unidos, en Arriaga (México). Foto : EFE.

Otros han recurrido a bordear la costa del Océano Pacífico o avanzar por brechas entre los cerros arriesgándose a ser presas de traficantes de humanos, comúnmente llamados “polleros”.

Los traficantes los transportan en camiones en mal estado, recorriendo a gran velocidad las rutas montañosas donde pueden sufrir accidentes, como se han registrado en últimas fechas, para luego abandonar a los migrantes a su suerte.

Migrantes centroamericanos descansan sobre las vías de tren, el pasado 3 de mayo de 2019, en Arriaga (México). Foto:EFE.

Según el Instituto Nacional de Migración (INM), en la frontera sur se presentaron en abril 20.596 extranjeros solicitando visa humanitaria y fueron devueltos 14.970 a sus países de origen, entre ellos haitianos, cubanos y centroamericanos que se encontraban de manera irregular en el país.

En las estaciones migratorias se han presentado fugas de indocumentados resguardados, como ocurrió en dos incidentes registrados en días recientes en la estación migratoria Siglo XXI en Tapachula y uno más en la de Comitán, ambas en el suroriental estado de Chiapas, donde cientos de cubanos y centroamericanos abandonaron las instalaciones de manera intempestiva.

Migrantes centroamericanos descansan sobre vías de tren, el pasado 3 de mayo de 2019, en Arriaga (México). Foto : EFE.

Muchos cubanos han denunciado que el INM violenta sus derechos humanos y que dentro de la estación de Tapachula la convivencia es insostenible.

Asimismo, existe una sobrepoblación que provoca que el área sea insalubre, además de que la atención médica es insuficiente, lo que se suma a los constantes conatos de violencia.

La última fuga de la estación Siglo XXI se registró el domingo de madrugada, cuando de acuerdo con el INM un grupo personas de nacionalidad cubana “promovió una salida no autorizada de las instalaciones”.

En vista de la deportación de cientos de sus compatriotas, algunos cubanos varados desde hace cuatro meses en la frontera sur han solicitado el Gobierno asilo en México, ya que no pueden regresar a su país por temor a ser enjuiciados.

Dos migrantes ayudan a otro a subir a las góndolas del tren de carga llamado “la Bestia”, el 3 de mayo de 2019, en Arriaga (México). Foto : EFE.

Por otra parte, organizaciones sociales como Voces Mesoamericanas han recomendado al Gobierno mexicano hacer cambios en su estrategia migratoria para no repetir modelos viejos que favorecen la persecución y la criminalización de las personas migrantes necesitadas de protección.