El enviado para Yemen de Naciones Unidas, Martin Griffiths, insistió este lunes en que los ataques reivindicados por los rebeldes hutíes contra dos refinerías de petróleo en Arabia Saudí, muestran la necesidad de encontrar una solución política a la guerra civil yemení lo antes posible

“No tenemos más tiempo que perder para avanzar con propósito y resolución hacia una solución política para acabar con el conflicto del Yemen”, dijo Griffiths, que este fin de semana mostró su “extrema preocupación” por el ataque y pidió contención.

El ataque contra dos refinerías del gigante petrolero saudí Aramco, el principal del mundo, han recortado la producción de crudo en unos 5,6 millones de barriles diarios y ha provocado que el precio del petróleo se dispare.

Griffiths subrayó las consecuencias que los ataques del 14 de septiembre han tenido más allá de la región, e insistió en que “este tipo de acciones conlleva el riesgo de arrastrar a Yemen a una conflagración regional”.

El enviado apuntó que, más allá de quién sea el responsable de las agresiones, “de una cosa podemos estar seguros, de que es un incidente muy grave que hace que las posibilidades de un conflicto regional sean mucho mayores. Y esto es, francamente, aterrador”.

La nueva embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Kelly Craft, insistió en las alegaciones del secretario de Estado, Mike Pompeo, de que no hay pruebas de que los ataques se hayan realizado desde el vecino Yemen.

“Los últimos datos indican que la responsabilidad es de Irán”, dijo Craft, que urgió a Teherán, socio de los hutíes, que deje de “prestar ayuda letal (a los rebeldes) desafiando” las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Arabia Saudí, que lidera la coalición árabe contra los hutíes en Yemen, ya ha declarado que tiene la “voluntad y la capacidad” de responder a la agresión.

Según Griffiths, aunque “no está totalmente claro de quién está detrás del ataque, el hecho de que Ansar Allah (los hutíes) haya asumido la responsabilidad es suficientemente grave”.

La guerra en el Yemen se recrudeció en marzo de 2015, con la intervención de la coalición árabe liderada por Riad y apoyada por EEUU contra los rebeldes hutíes, que cuentan con el respaldo de Irán.