Las tensiones relacionadas por el envío de cohetes a la Franja de Gaza han causado que, en las regiones en las que conviven árabes israelíes y judíos, aumente considerablemente el conflicto

En la ciudad mixta de Lod, cercana a Tel-Aviv, ciudadanos judíos y árabes se enfrentan violentamente desde hace cuatro días en lo que el alcalde local describió como una “guerra civil” vinculada con la situación de Gaza y Jerusalén.

Cientos de ciudadanos árabes que viven en Israel salieron a las calles para apoyar el reclamo por el fin de la represión en Jerusalén Este -ocupado por Palestina- y contra los hechos ocurridos en la mezquita de Al Aqsa durante el fin de semana.

Aunque los enfrentamientos en la capital israelí han ido mermando, las protestas en ciudades como Lod solo han ido aumentando. EFE reportó que “un manifestante árabe murió el lunes por disparos de un ciudadano judío que intentó evitar que la muchedumbre atacara vehículos y residencias en su calle”.

Aunque estos vecinos con religiones distintas convivían con cordialidad, ahora se encuentran en una situación de violencia identitaria.

Por su parte, los judíos que habitan en esta región ubicada a 80 kilómetros de la Franja de Gaza señalaron que la comunidad árabe los había atacado durante la noche del martes, cometiendo hechos violentos contra sus sinagogas, vehículos y residencias.

A su vez, los musulmanes denunciaron la quema de sus vehículos y ataques por parte de los grupos judíos religiosos vecinos , tanto en las calles como dentro de una mezquita.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró estado de emergencia la madrugada de ayer en Lod. Las autoridades enviaron refuerzos policiales desde otras ciudades, notificaron la aplicación del toque de queda y restringieron el acceso a la zona.

Varios ciudadanos judíos se reunieron el miércoles en una escuela religiosa incendiada este martes. EFE recopiló los testimonios de algunos de ellos.

Yedidya Harris contó que, en horas de la noche de ese día luego de la partida de los manifestantes musulmanes, acudió a la escuela con cubos de agua para apagar las llamas.

Harris comenta, además, que a pesar de ser alertados por las alarmas antiaéreas por el ataque con cohetes a Gaza, optó por no salir a buscar refugio porque, junto con su familia, se encontraban en una planta baja, lo que los podía hacer objeto de ataques por parte de sus vecinos árabes.

“Nunca me imaginé que mis vecinos intentarían lastimarme. Trabajamos juntos, los ayudo a cargar las compras, esto es una locura”, reflexionó.

Rim Aldagmi contó que los hebreos “le preguntaban a la gente en la calle si eran árabes o judíos y si eran árabes les pegaban, mientras la policía simplemente miraba”.

Según EFE, los residentes judíos describen estas acciones como “una reacción defensiva contra la violencia de las protestas árabes y la inacción de las fuerzas de seguridad”.

Aldagmi, además de opinar que la actual situación se debe a que los judíos “quieren quedarse” con Jerusalén, con Lod y otras ciudades mixtas, expresó que “solo queremos que nos dejen tranquilos, que se acabe el racismo”.

Los enfrentamientos en esta y otras ciudades, en las que conviven dos o más religiones, representan un frente más de la escalada de violencia que vive el país y ya han resultado en 270 arrestados.

El martes Lod fue el nuevo blanco de los cohetes enviados por Palestina. Esta ráfaga causó la muerte de un hombre y su hija de 16 años, árabes israelíes sin relación con las protestas.

“Hay una serie de eventos que se han alimentado unos a otros”, dijo hoy Netanyahu, que hace dos noches acudió a esta región para después trasladarse a la ciudad mixta árabe-judía de Acre.

“Estamos usando todas nuestras fuerzas para proteger al país de los enemigos en el exterior y de los alborotadores en el interior”, agregó el Primer Ministro.

Pocas horas después, las cámaras de la televisión pública israelí transmitieron en vivo el momento en que una horda judía sacó a un ciudadano árabe de su vehículo, lo tiró al suelo y lo linchó.

En los segundos posteriores al linchamiento, un ciudadano israelí seguía golpeando en la cara a la víctima, ya inconsciente.