La correlación de fuerzas internacionales marca el paso de las decisiones que se toman en el país. Jugando en el tablero mundial, las decisiones de política exterior se transforman o se estancan

Venezuela se ha convertido en una ficha más en el tablero internacional, lo cual condiciona su movimiento a las acciones de sus aliados internacionales como respuesta a su posición frente a las potencias de occidente.

Félix Arellano, Internacionalista y profesor universitario señala que Venezuela se ha convertido en ficha y en una punta de lanza para la respuesta de Rusia y China a los Estados Unidos.

Considera además el “proceso bolivariano venezolano” gravita en lo que denomina la geopolítica del autoritarismo,

Por su parte, la internacionalista Giovanna De Michelle sostiene que el Gobierno de Venezuela toma decisiones soberanas y que por “decisión soberana nos ha sometido a que las decisiones del país se estén tomando fuera de nuestras fronteras.

“Indudablemente Venezuela está metida en el juego de la geopolítica mundial, cosa que no dice que las decisiones del Gobierno no sean soberanas, pero no son precisamente señales de independencia”, señala la analista.

Por su parte, Félix Arellano sostiene en su análisis que el proceso dirigido por Chávez asignó una importancia relevante “desde el primer momento al tema de la política internacional la participación en el escenario mundial fundamentalmente con una posición antisistémica”.

“Hugo Chávez fue incrementando su tendencia antinorteamericana antisistema capitalista, antiliberal, antidemocrática y eso tiene el apoyo de países autoritarios”,

En la relación con Cuba, su percepción apunta a una relación “muy de dependencia. Creo que el protagonismo de la dictadura cubana, de los hermanos Castro, de la cúpula del partido cubano ha sido decisiva en el desarrollo del proceso bolivariano. Ha tenido una influencia enorme y en consecuencia una gran responsabilidad por todo estos fracasos”.

Giovanna De Michelle coindice en el papel determinante de Cuba. Destaca que hasta hace poco “se veía viajar con frecuencia a altos funcionarios a La Habana, en momentos de alta tensión”.

Eso ha bajado o por lo menos lo hacen con menos difusión. Pero la dependencia es tan alta que hasta la salud de Chávez se la confiaron fue a médicos cubanos”.

Considera que ahora hay “una internalización más agresiva, más dura en la medida que el modelo se hace más autoritario, en la medida que se agrava la situación de derechos humanos de deterioro de la democracia. Es lo que podríamos llamar la geopolítica del
autoritarismo con unos vínculos muy directos con gobiernos autoritarios, porque a medida que se agrava la crisis también vienen las sanciones y una de las maneras como ha jugado Miraflores a la evasión de sanciones es a través de gobiernos autoritarios, casos muy ilustrativo Irán”.

Más adelante en su argumentación, el profesor Arellano señala que la relación con China forma parte de la política del gigante asiático para con América Latina

“La relación con China ha sido importante pero es importante para toda América Latina y China no le ha asignado a Venezuela gran relevancia. De hecho, en los últimos años ha puesto límites en términos financieros, no es un barril sin fondo el apoyo chino al proceso bolivariano”, sostiene Arellano.

Giovanna De Michelle percibe que Rusia y China tienen mucho porque los chinos “son los financistas “y el gobierno de Maduro necesita la buena pro de China para los proyectos, que incluso llegan a administrar ellos en suelo venezolano”.

“Rusia funge como una especie de protector militar y por lo tanto tiene el poder de condicionar cualquier decisión”, sostiene De Michelle.

Analizando estas relaciones, Arellano indica que “para todos los actores de la geopolítica del autoritarismo Venezuela es una ficha en ese juego geoestratégico, geopolítico, que se exacerbó en el periodo Trump. Venezuela es un buen puente o una punta de lanza, es un actor que les permite un mayor protagonismo en el continente que le abre espacios que le permite penetrar más América Latina”.

Arellano percibe que la exacerbación de su presencia en el terreno geopólitico de la revolución bolivariana “le da un cinturón de seguridad, le permite la evasión de las sanciones o encontrar caminos para la evasión de las sanciones”.

Al mirar a la oposición indica que “también ha ocurrido que esa internacionalización ha crecido, porque el conflicto se ha polarizado, porque la geopolítica mundial se ha impuesto en el caso venezolano”.

La oposición democrática ha logrado, bueno, la designación de la Asamblea Nacional de Juan Guaidó como presidente encargado el respaldo de la mayoría de los gobiernos democráticos del mundo, de los países liberales de las economías liberales. Donald Trump exacerbó la polarización. Nos generó la percepción, la falsa de que era una solución fácil, rápida, quirúrgica. Eso complicó la estrategia de la oposición democrática y tuvo una enorme influencia no tan positiva”, dice Arellano.