Una aeronave aterriza en el aeropuerto de Ezeiza, a 35 kilómetros de Buenos Aires, al tocar la pista no se sabía el conflicto que se desataría

El 8 de junio, procedente de México y cargado de repuestos para vehículos, un avión de la empresa Emtrasur llegó a Argentina. Cuando aterrizó se supo que los pilotos eran de nacionalidad iraní, pero todo parecía en orden.

No había problemas ni con la carga ni con la tripulación, todo lo que decían los documentos estaban en armonía con lo “chequeado del avión” que es Boeing 747-300 de la empresa Emtrasur, subsidiaria de cargas de Conviasa y comprado hace un año a una empresa iraní sancionada por los Estados Unidos.

Los reportes de la prensa internacional indican que la aeronave quiso volar a Uruguay y al negársele la posibilidad de aterrizar tuvo que volver a Ezeiza. Este evento disparó las alarmas en suelo argentino y se solicitó que se investigara el avión.

A partir de allí comienza lo que han llamado la novela del avión venezolano iraní en Argentina.

Según el ministerio del interior argentino “por distintas canales”, recibieron informes que afirmaban que en tripulación había integrantes de “ empresas relacionadas con la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán”.

Las Fuerzas son vinculadas con acciones de guerra asimétrica contra occidente y son consideradas por los Estados Unidos como una organización terrorista.

Esto justo se enlaza con la acusación que hace el Estado argentino a miembros de las Fuerza Quds de ser los responsables del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) ,en donde murieron 85 personas en 1994

El centro de atención se enfoca en un nombre: Gholamreza Ghasemi Abbas.

“Es familiar del ministro de Interior de Irán y su nombre coincide con el de un miembro de la Guardia Revolucionaria y administrador de una empresa ligada Al Quds”, según la versión que dio el ministro del Interior argentino Aníbal Fernández.

“Si ustedes me preguntan si es él, no lo sé, coincide el nombre. El resto es un análisis que haremos en conjunto con Migraciones y seguramente la Policía de Seguridad Aeroportuaria hará lo propio”, dijo.

La comunidad judía argentina tiene mucha influencia en Argentina y llamaron la atención sobre las razones por las que un avión que requiere una tripulación de cinco personas transportaba 19, según su versión.

¿Qué hace Gholamreza Ghasemi Abbas en Buenos Aires, a bordo de un avión de carga venezolano? Se preguntó un importante vocero de la comunidad judía en Argentina.

Por otra parte, ni la YPFni Shell quisieron venderle combustible debido a que Mahan Air, la empresa que vendió el avión a Conviasa está sancionada por los Estados Unidos y eso inhibe cualquier negocio y/o colaboración.

Luego de estar retenidos en un hotel la tripulación del avión Emtrasur, el lunes de la semana pasada, el juez de la causa regresó a las manos de sus dueños 12 pasaportes entre los que se contaba 11 venezolanos y un iraní, quienes tienen la libertad de abandonar el país en el momento que lo decidan.

La justicia argentina explicó que quiere saber si “bajo la apariencia o ‘pantalla’ de una actividad lícita, parte de la tripulación estaría (…) financiando operaciones de terrorismo (concretamente con Hezbolá)” o son parte de “un plan vinculado a esa organización terrorista”.

El lunes 8 de agosto el oficialismo se lanzó al ataque.

Diosdado Cabello, desde el PSUV, denunció la poca diligencia de las autoridades argentinas frente al caso y acusó a los Estados Unidos de injerencista

“Nosotros no queremos ese aviòn dentro de cinco años, lo queremos ya porque ese avión es de Venezuela”, señaló.

Luego en su alocución de las noches, Maduro embistió también pidiendo el apoyo de los movimientos peronistas que integran el Ejecutivo “¡No nos vamos a dejar robar el avión! ¡Estamos bien arrechos por el robo del avión en Argentina; ya basta de abusos; ya basta!”.

Por su lado, Pedro Carreño el día 9 desde la tribuna de la Asamblea Nacional dijo sobre el Presidente de Argentina: “Que se ponga en consonancia con las expectativas, porque hasta ahora, con esa conducta, lo que subyace detrás de ello -no le voy a decir jalabolas por la hora y el respeto- es una actitud de rastrerismo con el imperio norteamericano, una actitud rastrera”.

El oficialismo llamó a una marcha para solicitar la devolución del avión y de la tripulación que aún se encuentra imposibilitada de salir de Argentina.

Mientras eso pasaba en Caracas, en territorio bonarense se decidía el allanamiento y incautación del avión y el juez Federal, Federico Villena, avaló la solicitud.

El más reciente capítulo fue la manifestación que llevó el oficialismo hasta la embajada de Argentina con el Ministro de Transporte y el diputado Pedro Carreño.

El embajador de Argentina en Venezuela los recibió como corresponde, pero no se quedó callado.

“Durante el transcurso de una reunión sincera, le reproché duramente al presidente de la comitiva, diputado Pedro Carreño, sus agravios inadecuados e inoportunos hacia nuestro presidente”, escribió el diplomático en Twitter.

Laborde agregó que este comportamiento va en contra de la integración de los países y deteriora las relaciones bilaterales.

La historia aun no termina. 

Esta por escribirse el final. El juego sigue.