Tuluá es una ciudad colombiana ubicada dentro del departamento del Valle de Cauca, donde se han presentado las mayores situaciones de violencia, vandalismo y abuso policial que han caracterizado las protestas sociales iniciadas el 28 de abril

La noche de este martes fue caótica para la población de Tuluá, al sur de Colombia, puesto que una turba incendió el Palacio de Justicia de la ciudad, después de una jornada de protestas que acabaron en fuertes disturbios y violencia.

El alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez, se pronunció diciendo que “con dolor en el alma, rotundamente rechazo los actos vandálicos que han golpeado esta tarde y noche del martes. Tuluá venía siendo ejemplo a nivel nacional en comportamiento durante los actos propios de la protesta, pero hoy ha sido vandalizada”.

Gómez agregó que “lamentablemente un grupo de personas sin amor, sin respeto por la ciudad y por los demás ha vandalizado la ciudad, ha causado daño en la infraestructura de tránsito, como semáforos y señales, ha vandalizado y destruido un edificio tan importante y hermoso, emblemático e histórico”.

Según informes y videos difundidos por la Policía, las llamas han arrasado buena parte del tejado y el segundo piso de la institución judicial. Según el alcalde, el daño causado al edificio es “irreparable”, como se puede ver en las imágenes y videos del lugar destruido por el incendio.

La juez del Palacio de Justicia, María Elizabeth Ramírez, aseguró sentir mucha tristeza por los acontecimientos. “Estamos para servirles a una sociedad, les hemos prestado un servicio, jamás les hemos hecho daño entonces creo que no merecemos que nuestro sitio de trabajo haya sido devastado”, puntualizó.

Por su parte, el ministro de Justicia colombiano, Wilson Ruiz, señaló que “ataques como los de esta noche en Tuluá dejan de ser vandálicos y se convierten en actos terroristas. La protesta pacífica es legítima, la violencia es delito”.

Hasta el momento, se desconoce aún quién o quiénes están detrás del incendio. Sin embargo, también fueron señalados de atacar las oficinas de la Alcaldía de la ciudad, del Departamento de Apicultura y del Departamento de Tránsito.

Asimismo, Gómez recordó que los responsables también “han afectado el patrimonio de emprendedores, de empresarios que generan empleo en la ciudad atacando sus negocios en el centro de la misma”.

Tuluá está a solo 92 km de Cali, epicentro de las protestas que comenzaron con la propuesta de reforma tributaria por parte del presidente Iván Duque.

El pasado lunes, se denunció la muerte de cuatro jóvenes, uno de ellos menor de edad, en esta misma ciudad con heridas de arma blanca y cortopunzante. Según el Instituto de Estudios para la Paz (Indepaz), dos de las víctimas habían sido reportadas como desaparecidas el domingo.

Con estos serían un total de 23 fallecidos, desde que iniciaron las protestas sociales en Colombia.

Este martes, la jornada de manifestaciones comenzó desde la mañana cuando las autoridades detuvieron a 20 personas “de manera preventiva tras la recuperación de la movilidad en las zonas norte y sur de la ciudad” que habían sido bloqueadas, según explicó el alcalde.

Según EFE, en las zonas rurales de Tuluá hay presencia de grupos armados como disidencias de la extinta guerrilla de las FARC, el Clan del Golfo o las paramilitares Águilas Negras. La Defensoría del Pueblo ha alertado del riesgo de más violencia por las acciones se esos grupos.

A pesar de la marcada violencia en las calles colombianas, este miércoles se llevó a cabo una nueva jornada del Paro Nacional. La marcha comenzó en Bogotá con varios bloqueos en transcurridas avenidas y el cierre de algunas estaciones de transporte masivo de Transmilenio.

“Hoy de nuevo salimos a las calles masiva y pacíficamente en distintas partes del país. Hacemos de nuevo un llamado al Gobierno para que se negocie con los diferentes sectores. Colombia necesita ser escuchada, no reprimida”, anunció la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode).