El encuentro semipresencial en Andorra se concentró en el tema vacunas, pero la confrontación no estuvo ausente

La XXVII Cumbre Iberoamericana celebrada este miércoles de manera semi presencial en el Principado de Andorra se convirtió en la cumbre de las vacunas, cuando Iberoamérica acordó acudir a la comunidad internacional con “una sola voz” para defender un acceso equitativo y universal.

Sin embargo la confrontación no estuvo ausente. Los Gobiernos de Venezuela y Colombia nuevamente se vieron enfrentados en la arena internacional.

El presidente colombiano en su intervención no desperdició la oportunidad para hacer público su cuestionamiento a Nicolás Maduro y al “peligro que representa” para la región.

“Hacemos el llamado a que aquí, todos unidos en la reactivación de nuestras economías, en la vacunación masiva, en la transformación social, no dejemos de lado la preocupación por esta crisis humanitaria y migratoria, pero también ponerle fin a la causa de la misma, que es la más opresora de las dictaduras que hayamos visto en nuestra región”, dijo Duque aludiendo a Nicolás Maduro.

Según Duque, Iberoamérica debe “seguir elevando la voz para denunciar aquellos atropellos de la dictadura que hoy oprimen a tantos ciudadanos y que actúan en connivencia con tantos grupos armados ilegales”, en tácita referencia a las frecuentes acusaciones de Bogotá contra Caracas por el supuesto respaldo a grupos armados ilegales colombianos que actúan en la frontera común.

La respuesta

Al tomar la palabra por Venezuela Delcy Rodríguez no dejó de replicar a las alusiones de Duque.

“Es increíble que, en medio de la pandemia, Colombia, primer productor de cocaína del mundo, haya incrementado su producción, convirtiéndose (esto), además, en una situación de salud pública”, dijo Rodríguez, quien además aseguró que el narcotráfico colombiano está “perturbando los sistemas financieros internacionales”.

Para completar su respuesta la funcionaria señaló que “si la humanidad se viera en él (Duque) como espejo, los resultados serían, sin duda alguna, apocalípticos. Es un terrible, patético, facsímil del fracaso. El fracaso para garantizar la paz al pueblo de Colombia, el fracaso para erradicar los cultivos de la droga”.