Las dificultades económicas a las que se vieron empujados por la cuarentena que rige en Colombia contra el coronavirus llevaron a centenares de inmigrantes venezolanos a regresar a su país, movimiento que comenzó este sábado por la ciudad fronteriza de Cúcuta

En el puente internacional Simón Bolívar, que comunica a Cúcuta con la venezolana de San Antonio, se abrió un canal humanitario por el que pasaron más de 500 ciudadanos de ese país, a los que la paralización de buena parte de la actividad económica en Colombia los dejó sin medios de subsistencia, forzándolos a volver a su patria. 

“Gracias al equipo de la sala de crisis municipal, desde tempranas horas de la madrugada activamos un canal humanitario para el paso seguro de 504 personas provenientes del interior del país, hacia Venezuela”, dijo en su cuenta de Twitter el alcalde de Cúcuta, Jairo Yáñez. 

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Caravana de autobuses 

Según la Policía, la primera oleada de venezolanos, cargando unas pocas pertenencias, llegó a Cúcuta esta mañana en más de 20 autobuses provenientes de distintas partes del interior de Colombia, todo con la esperanza de volver a comenzar de cero en su país, el mismo del que salieron huyendo de la crisis. 

Sin embargo, con el paso de las horas llegaron más vehículos con personas decididas a retornar y las autoridades esperan que ese movimiento continúe en los próximos días. 

En Colombia rige desde el pasado 25 de marzo una cuarentena nacional con la que se busca impedir la rápida expansión del COVID-19, con lo cual miles de venezolanos que se ganaban el día a día como camareros, obreros, vendedores ambulantes o incluso pidiendo en las calles de las ciudades se quedaron sin fuente de ingresos. 

Muchos de ellos quedaron literalmente en la calle, porque fueron expulsados de las pensiones donde vivían en el centro de Bogotá, por no poder pagar el alquiler diario de una habitación, ya que su condición no les permite asumir una mensualidad. 

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Controles sanitarios

En el peaje de Los Acacios, situado antes de llegar al puente Simón Bolívar, principal paso limítrofe entre los dos países, la Policía y Migración Colombia, instalaron puestos de control donde personal sanitario examinaba a los venezolanos, les tomaban la temperatura y les rociaban desinfectante antes de autorizarlos a seguir hacia su país. 

“Estamos ayudando a los ciudadanos venezolanos a lograr su propósito de regresar a su país de origen, sin descuidar la seguridad sanitaria de nuestros habitantes”, manifestó el alcalde. 

La frontera está cerrada desde 2015 por orden del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que el 23 de febrero de 2019 rompió relaciones con Colombia luego de que el presidente del Parlamento y mandatario “interino” de ese país, Juan Guaidó, intentara entrar desde Cúcuta encabezando una caravana de ayuda humanitaria. 

Por los puentes internacionales solo se permite el paso de peatones, pero desde el pasado 14 de marzo esa circulación también fue cerrada por orden del presidente de Colombia, Iván Duque, para contener el avance del coronavirus.

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¿Dificultades? Mejor en casa

Entre los que regresaron hoy a Venezuela había gente de todas las edades, incluidos niños de brazos, pero sobre todo muchos jóvenes que desde las ventanillas de los autobuses gritaban que volvían a su país porque el COVID-19 no les había dejado otra opción. 

“Yo prefiero pasar trabajos con mi mamá que pasar trabajos en otro país”, dijo uno de ellos que, al igual que la mayoría usaba mascarilla para protegerse. 

Según funcionarios que ayudaban en los trámites a los retornados, la mayoría de ellos procedía de Bucaramanga, capital del vecino departamento de Santander, pero también había autobuses llegados de Bogotá o Cali. 

Datos divulgados el viernes por Migración Colombia señalan que hasta el pasado 29 de febrero 1.825.000 venezolanos estaban radicados en el país, lo que representa un crecimiento de cerca del 3 % con respecto a diciembre de 2019. 

La mayor parte de ellos está en Bogotá, donde se han establecido más de 361.000, mientras que en el fronterizo Norte de Santander hay unos 209.000, y 168.000 están en el departamentos caribeño del Atlántico.