Japón decidió este lunes volver a cerrar sus fronteras, salvo para el retorno de sus ciudadanos y residentes extranjeros, una medida «urgente» tomada en respuesta a la nueva cepa ómicron de la que por ahora no se han detectado contagios en el país.

Japón opta así por un nuevo blindaje ante la propagación de la nueva variante que ya afecta a Europa y otras regiones del mundo, y solo tres semanas después de que el país asiático comenzara a relajar parcialmente sus restricciones fronterizas, que estaban vigentes desde hace meses debido a la pandemia.

«Ante un posible empeoramiento de la situación, hemos decidido prohibir las nuevas entradas desde todos los países del mundo como medida preventiva y urgente», anunció este lunes el primer ministro nipón, Fumio Kishida, en declaraciones a los medios, tras celebrar una reunión de emergencia con su Gabinete.

EFE