El escenario político y social actual en este país europeo está ahora enmarcado en declaraciones de gobierno y oposición, reuniones con el aliado Putin, propuestas de sanciones y desacuerdos al respecto, efectos económicos, protestas en naciones bálticas, discusiones en organismos internacionales y demás

El pasado viernes, el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, se reunió con su homólogo ruso Vladimir Putin, y aprovechó la oportunidad para acusar a Occidente de intentar desestabilizar a su nación.

“Está muy claro lo que buscan nuestros amigos occidentales. Pero no hay alturas que los bolcheviques no hayan tomado. Y nosotros también las tomaremos”, afirmó el mandatario bielorruso en reacción a las medidas tomadas por los países vecinos y la UE tras el desvío de un avión comercial para arrestar a un disidente político.

En la reunión con Putin, Lukashenko mostró un maletín que, según indicó, contenía documentos “para que entienda lo que pasó. Para que comprenda qué clase de gente son”. Según EFE, el dictador estaba visiblemente nervioso.

Asimismo, reprochó a la UE por las acciones tomadas en contra de la aerolínea bielorrusia Belavia. “¿Para qué castigan a la plantilla de Belavia? No tienen nada que ver con esto. ¡Les dieron con todo! Ahí mostraron su verdadero rostro”.

Por su parte, Putin le pidió al presidente bielorruso explicaciones sobre la detención de la ciudadana rusa Sofía Sapega, novia de Román Protasevich. Según el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, esta se encuentra ahora en prisión preventiva.

Peskov también se refirió al ambiente informal que caracterizó esta reunión que tuvo lugar en un yate. Además, la calificó como constructiva.

Sobre el asunto del vuelo comercial desviado, el vocero ruso dijo que “hemos estado y seguimos estando en contra de múltiples investigaciones, que son más emocionales que sustanciales. Somos partidarios de un enfoque serio, basado en el derecho internacional en el ámbito del transporte aéreo internacional”.

Preocupados los miembros de la OTAN

Este martes, los aliados se reunieron en una videoconferencia para preparar la cumbre que tendrá lugar en dos semanas. Uno de los puntos de discusión tiene que ver con el respaldo de Rusia al régimen de Lukashenko.

Asimismo, la organización ha pedido una investigación internacional urgente sobre el caso Ryanair-Protasevich, mientras restringe el acceso a su sede en Bruselas a diplomáticos bielorrusos “de acuerdo con nuestra evaluación de seguridad”, tal como informó el secretario general aliado, Jens Stoltenberg.

El funcionario de la OTAN declaró que esta “es una alianza defensiva, intenta proteger y defender a todos los aliados y evitar conflictos. Pero la mejor manera de hacer eso es enviar un mensaje claro a cualquier potencial adversario, sobre que si un aliado es atacado toda la alianza estará ahí”.

Sancionar: ¿sí, no y cómo?

Además, diversos líderes europeos han pedido un nuevo paquete de sanciones de la UE para Bielorrusia.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, han dicho que creen que estas deben dejar un “margen suficiente de maniobra que permita aplicar otras en caso de que la situación en el país se deteriore”.

Este lunes tuvo lugar en París el consejo de ministros franco-alemán donde se discutió la relación del bloque comunitario con Rusia.

Ambas naciones participantes coinciden en un enfoque dual de diálogo con ese país en temas de interés común, como la sanidad, el ambiente o la energía, y de firmeza frente a “toda provocación o acto de desestabilización”.

En la ciudad de Minsk, capital de Bielorrusia, ya se sienten las consecuencias económicas de las acciones tomadas por la UE tras el incidente Ryanair. Varios países europeos han cerrado su espacio aéreo y evitado sobrevuelos en territorio bielorruso.

La economía va para abajo

Según EFE, esta crisis diplomática podría “llegar a costarle el 20% de su PIB y aumentar su dependencia de Rusia si se aprueban las sanciones que discuten los Veintisiete”.

No es esta región la única que se ve afectada. Ahora los pasajeros en tránsito deben hacer vuelos con mayor cantidad de escalas para llegar a su destino, por lo que pueden tardar mucho más. Asimismo, los que no han podido hacer sus viajes se enfrentan con la necesidad de recuperar su dinero.

Por otro lado está el sector turístico que, según Antón Prúdnikov, director de una agencia de viajes bielorrusa, “no lo superará”. Explicó que las compañías ya agotaron todas sus reservas durante la pandemia y no están preparadas para nuevos reveses.

Oposición en protesta activa

Tras 11 días de la detención del periodista disidente Román Protasevich, la oposición en el exilio comenzó a manifestarse en pro de su liberación y del resto de los presos políticos.

Durante el fin de semana tuvieron lugar en Lituania, Letonia, Estonia y Polonia diversas marchas y concentraciones. En la de Vilna participó la líder de la oposición bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya, exiliada desde las elecciones de agosto de 2020.

Tijanóvskaya tuvo una reunión este lunes con la presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid. Es este uno de los puntos en su ruta por la búsqueda de apoyos políticos.

Los padres del preso político Protasevich asistieron a la concentración de Varsovia. En esta se reclamó el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en contra del régimen de Alexandr Lukashenko en Bielorrusia.

Por su cercanía y afinidad, estos cuatro países bálticos se han convertido en pilares dentro del continente para los reclamos de la oposición europea.

Se buscan elecciones

Según proclamó la lider opositora “el pueblo de Bielorrusia está dispuesto a una larga lucha para lograr elecciones limpias y libres y aceptará sanciones más duras incluso si afectan a su vida diaria”.

En el encuentro con la presidenta estoniana, Tijanóvskaya declaró que la ampliación de las sanciones, propuestas por la Unión Europea y EEUU, contra el régimen bielorruso podrían ser aceptables “porque la gente ya está sufriendo, tiene miedo de salir a la calle, tiene miedo en sus casas”.

“Lukashenko ha llevado a Bielorrusia al camino de la autodestrucción para alcanzar su gloria y poder personal. Su régimen es ahora una amenaza a la seguridad regional y europea”, comentó tras recordar que las sanciones afectarán la economía nacional.

Para la política de 38 años, desde diciembre la comunidad internacional ha prestado poca atención a los asuntos bielorrusos, por lo que se ha creado un “clima de impunidad”.

Sobre la relación con Rusia, la oposición no muestra preocupación. “El nivel de dependencia del Kremlin ya es alto y el pueblo de Bielorrusia luchará por mantener su independencia”, expresó.

Por último, Tijanóvskaya aseguró que “los disidentes bielorrusos no están seguros en ningún lugar de Europa”, reportó EFE.