Las elecciones municipales también dejan clara la derrota de la coalición derechista de Meloni, Salvini y Silvio Berlusconi, que no ha logrado imponerse en ninguna de las cinco grandes urbes en liza, en Roma, Milán, Nápoles, Bolonia o Turín

Las distintas coaliciones de centroizquierda de Italia ganaron este lunes las alcaldías de importantes ciudades como Roma o Turín (norte) en la segunda vuelta de las elecciones municipales, según los primeros sondeos a pie de urna.

En la capital, el candidato del centroizquierda, Roberto Gualtieri, obtendría entre un 59 y un 63 % de los votos, frente a Enrico Michetti (37-41 %), mientras que en Turín el progresista Stefano Lo Russo se impondría con entre el 56 y el 60 %, a Paolo Damilano (40-44 %), de acuerdo con las encuestas difundidas por la radiotelevisión pública italiana, RAI.

Italia ha celebrado entre ayer domingo y hoy lunes la segunda vuelta de las elecciones municipales para cambiar los ayuntamientos de 65 ciudades, entre estas diez capitales, después de un primer turno los días 3 y 4 de octubre que acabó con el triunfo del centroizquierda en Milán, Bolonia (norte) y Nápoles (sur), entre otras localidades.

En Trieste (noreste), donde este tienen lugar manifestaciones en protesta por la obligación del pasaporte sanitario para trabajar, las encuestas mantienen un ajustado empate entre el actual alcalde, el derechista Roberto Dipiazza, y Francesco Russo, ambos entre el 48 y el 52 %.

La participación sigue a la baja, tal y como se constató ya en el primer turno, pese a que en ambas citas electorales se concedieron dos días para votar. En la primera ronda acudió a las urnas el 55,86 % del censo y ahora lo ha hecho el 47,55 %, uno de los datos más bajos de la historia.

Las elecciones municipales en Italia han sido presentadas por los partidos como un importante plebiscito a escala nacional en el que medir sus fuerzas actuales.

Pácticamente todos los partidos se integran en la coalición de Gobierno del primer ministro italiano, Mario Draghi, formada para gestionar la pandemia y que tiene como única oposición a la formación ultraderechista Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, la que más crece.

Una de las primeras consecuencias es la confirmación de la pérdida de poder del antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S), cuyos primeros logros fue precisamente llegar en 2016 a las alcaldías de Roma y Turín, para después alcanzar el Gobierno nacional en 2018.

En los dos años siguientes, el M5S gobernó con la ultraderechista Liga de Matteo Salvini y, tras romperse su alianza, lo hizo con el Partido Demócrata, la mayor formación de centroizquierda del país y con la que están consensuandon algunos candidatos de cara a las generales de 2023.