La Comisión Europea le exige las vacunas atrasadas a la transnacional farmacéutica AstraZeneca

A finales de abril se anunció la decisión de la Unión Europea de llevar a juicio a AstraZeneca, la farmacéutica británica productora de vacunas contra la COVID-19, por los retrasos en la entrega de las dosis pactadas.

Este viernes han concluido los debates del juicio oral y se espera que para los próximos días la magistrada titular emita su fallo. Este juicio funciona como preludio de otro proceso sobre el fondo con la amenaza de multas multimillonarias al laboratorio.

La Unión Europea le exige a la empresa la entrega de al menos 120 millones de dosis a final de junio, aunque el año pasado de habían acordado 300 millones. Asimismo, pidió que el juzgado obligue a los acusados a entregar información que demuestre que están haciendo todos los esfuerzos por aumentar la producción.

Si no entrega las dosis solicitadas, AstraZeneca tendrá que pagar una sanción cautelar de 200 millones de euros. Sin embargo, la institución internacional insiste en que prefiere recibir las vacunas y no el dinero.

Aunque la farmacéutica pagara la penalización, tendría que enfrentarse con un segundo proceso que conllevaría aún más sanciones económicas por parte de los Estados miembros de la Comisión Europea.

El juicio en curso tendrá una resolución el próximo 24 de septiembre. Se espera que, a la fecha, AstraZeneca haya cumplido con sus compromisos, si no lo hace tendría que pagar una compensación de 10 euros por día de retraso por dosis, hasta un máximo de 25 millones de euros semanales.

La CE ha insistido en el argumento de que la farmacéutica sabía de antemano que no podría entregar las dosis pactadas. “AstraZeneca ha vendido varias veces la misma vacuna a distintos clientes”, aseguró. Según esta versión, la empresa desvió a otros países las vacunas compradas por la Unión Europea.

La respuesta del laboratorio es que la institución internacional tenía conocimientos previos sobre los compromisos existentes con otros clientes. Además, dijo que “los retrasos responden a las dificultades propias de generar cientos de millones de dosis de una nueva vacuna en tiempo récord”.

Lo que definirá el veredicto final es la capacidad de AstraZeneca de demostrar que sí ha hecho todos los esfuerzos posibles por honrar sus responsabilidades con la CE. Hasta el momento la empresa mantiene que las fechas de entrega acordadas eran estimadas.