Los rusos advierten que la insistencia de Washington por incluir a China podría frustrar el esfuerzo

El viceministro ruso de Asuntos Exteriores Serguéi Riabkov señaló este martes a la agencia rusa RIA Nóvosti que él participará por parte de Rusia en el diálogo, en tanto que de parte de EE.UU. asistirá el enviado especial para el Control de Armas, Marshall Billingslea.

“El 22 de junio Viena acogerá una reunión sobre control de armas y estabilidad estratégica al nivel del viceministro de Exteriores de Rusia y el enviado especial del presidente de EE.UU. Marshall Billingslea. Las consultas se celebrarán en un formato interdepartamental. Evaluamos positivamente la reanudación de estos contactos”, indicó Riabkov.

El viceministro ruso mantuvo el 8 de mayo una conversación telefónica con el negociador jefe de asuntos de control de armas de EE.UU. y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Rusia, Vladímir Putin, se comprometieron en una llamada el pasado día 1 a mejorar el diálogo en el campo de la estabilidad estratégica y las medidas de fomento de la confianza en el ámbito militar.

Ello después de que EE.UU. anunciara su retirada del Tratado de Cielos Abiertos, un acuerdo multilateral para garantizar la transparencia en cuanto al control de armas, al acusar a Rusia de no haberse adherido a ese pacto.

Además, el diálogo entre ambos países para prolongar más allá del 5 de febrero de 2021 el Nuevo START firmado en 2010 sobre la reducción de armas nucleares se halla en punto muerto, aún cuando es el único pacto en esta materia en vigor entre EE.UU. y Rusia tras el abandono de Washington del tratado INF sobre la eliminación de misiles de medio y corto alcance suscrito en 1987.

Riabkov expresó a la agencia TASS su deseo de que la reanudación del diálogo el día 22 en Viena permita “sacar adelante este proceso y definir una hoja de ruta sobre cómo avanzar”.

El problema para Rusia es que Estados Unidos insiste en que para cualquier nuevo acuerdo sobre control de armas o la prolongación del Nuevo START debe sentarse a la mesa también China, algo que Beijing rechaza tajantemente, por lo que el diálogo difícilmente podrá progresar.

Con información de EFE