El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, eligió como fiscal general a Merrick Garland, un juez de centro al que los republicanos negaron un escaño en la Corte Suprema hace cinco años, informaron medios estadounidenses el miércoles.

Garland, juez de la Corte Federal de Apelaciones de Washington, tiene antecedentes como liberal moderado y no está alineado con ninguno de los partidos políticos.

Pero los republicanos del Senado bloquearon su nominación a la máxima corte por el entonces presidente demócrata Barack Obama durante ocho meses en 2016, lo que permitió al presidente Donald Trump llenar el escaño vacante con un juez de tendencia conservadora al año siguiente.

Garland, de 68 años, ha tenido una larga carrera como abogado del sector privado y fiscal federal.

En 1993, fue nombrado asistente del fiscal general adjunto en el Departamento de Justicia, donde se ocupó de importantes casos de seguridad nacional, incluidos los atentados con bombas en la ciudad de Oklahoma y los Juegos Olímpicos de Atlanta-96.

Más tarde, en 1997, el presidente Bill Clinton, lo nombró para la corte de Apelaciones de Washington, y recibió un amplio apoyo de los senadores demócratas y republicanos en su confirmación.

(FILES) In this file photo taken on July 28, 2020 US Presidential candidate and former Vice President, Joe Biden, puts on a mask after a campaign event at the William “Hicks” Anderson Community Center in Wilmington, Delaware. – Joe Biden will not attend the Democratic convention to accept the party’s nomination to be its presidential election candidate after the event was further scaled back due to the coronavirus pandemic, officials said August 5, 2020. Biden “will no longer travel to Milwaukee and will instead address the nation and accept the Democratic nomination from his home state of Delaware,” the party said in a statement, announcing that no speakers would physically attend the August 17-20 convention. (Photo by ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP)

Se convirtió en juez principal de ese tribunal en 2013 y, en marzo de 2016, Obama lo eligió para ocupar un puesto en la Corte Suprema después de la muerte de Antonin Scalia.

Rompiendo la tradición reinante, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, se negó entonces a someter a votación la nominación de Garland, apostando a que un republicano podría ganar la presidencia en las elecciones de noviembre y luego podría ser nominado un magistrado conservador.