El referendo del 23 de junio de 2016 en Reino Unido, que dio paso a la separación de Bruselas, se instaló como un terremoto con enormes ramificaciones, no solo para los británicos.
Con el Brexit, la adaptación, el reacomodamiento económico y la inestabilidad política han sido la constante.
El último golpe: la renuncia de Keir Starmer en pleno aniversario de una votación que cambió drásticamente la relación del país con la Unión Europea.
«Queremos nuestra estrella de vuelta» y «Re:Unión». Son los reclamos de miles de británicos en vísperas del décimo aniversario de la votación que dio luz verde al divorcio de la UE.
Se trata de una efeméride marcada por la dimisión de Keir Starner, quien precisamente planteó el mayor acercamiento con la UE de los últimos años. Su renuncia sella una década de una inusitada volatilidad política: es el sexto jefe de Gobierno que cae desde el referendo del Brexit.





