Equipos de inteligencia de Sri Lanka fueron alertados de los ataques, pero no advirtieron a sus superiores

La cifra de fallecidos subió bruscamente en las últimas horas a 359, después de que varias decenas de los 500 heridos murieran, según confirmó este miércoles el viceministro de Defensa de la isla, Ruwan Wijewardene, quien precisó que 39 de ellos eran extranjeros.

Amigos y familiares asisten, este miércoles, al entierro de algunas de las víctimas de los atentados del pasado domingo en Colombo (Sri Lanka). Foto : EFE.

El representante del Ministerio de Defensa reconoció un “lapsus” dentro de los equipos de inteligencia del país, que recibieron información de los ataques hasta incluso horas antes de que fueran cometidos, pero que “decidieron” deliberadamente no informar al presidente, Maithripala Sirisena, ni al primer ministro, Ranil Wickremesinghe.

De acuerdo a la versión compartida este miércoles por el viceministro de Defensa, los jefes de los organismos de seguridad recibieron información de inteligencia de países aliados sobre posibles ataques a iglesias y sitios públicos. Sin embargo, incumplieron con llevar la información al nivel más alto, razón por la que las autoridades dicen no haber actuado “oportunamente”.

(De izquierda a derecha) El director del Departamento de Información del Gobierno de Sri Lanka Nlaka Kaluwewa, el ministro srilanqués de Defensa Ruwan Wijewardena, el portavoz de la Policía SP Ruwan Gunasekara y el portavos del ejército Sumith Atapattu ofrecen, este miércoles, una rueda de prensa en Colombo (Sri Lanka). Foto : EFE.

Las investigaciones continúan sin que se pueda saber con precisión quién está detrás de los atentados, reivindicados el martes por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), y por los que ya han sido detenidos 60 nacionales.

La serie de ataques ocurridos casi simultáneamente en Colombo y otras ciudades del país fueron cometidos por al menos nueve suicidas cargados de potentes explosivos, ocho de los cuales han sido ya identificados, reveló el viceministro, quien llamó la atención sobre que eran personas “bien formadas” y de clase media-alta.

“Lo que puedo decir es que la mayoría de los terroristas suicidas son personas bien formadas y provienen de la clase media o media-alta, por lo que ellos y sus familias eran bastante estables e independientes financieramente”, agregó.