Para las próximas horas puede producirse un proceso de distensión tras la escalada cuyo punto máximo fue la muerte del Qasim Soleimani y la respuesta de Irán

Este martes 7 de enero aumentaron las tensiones entre Estados Unidos e Irán luego del bombardeo de Irán sobre dos bases estadounidenses en territorio iraquí, en respuesta al ataque en el que murió el comandante iraní Qassem Soleimani.

Estos hechos se robaron la atención del mundo, que se mantiene a la expectativa ante este conflicto y un posible avance de las tensiones entre ambos países.

Ante las interrogantes, el internacionalista Lauren Caballero señaló a Contrapunto que ninguno de los dos bandos tiene un interés real en alcanzar un conflicto de mayor escala, lo cual, a su juicio, “queda claro después de las declaraciones del Gobierno iraní”, en las que señalan que las acciones de este martes fueron en respuesta a la muerte de Soleimani, y no continuarán si Estados Unidos no responde con más fuerza militar.

“Otra página de la misma historia”

Sobre el conflicto, cree que las acciones de Trump son solo la continuación de la política exterior de su Gobierno hacia Irán, caracterizada por presión y sanciones económicas en la búsqueda de que el Gobierno iraní retroceda en sus políticas.

En contraposición, el gobierno iraní decidió retomar el programa nuclear ahora con más fuerza, lo que considera grave y con “consecuencias negativas para el mundo” porque “sería un Estado más con capacidad nuclear militar” diferente al uso de energía nuclear con fines pacíficos.

Asimismo, Caballero cuestiona hasta qué punto los países europeos como Alemania e Inglaterra están dispuestos a circunscribirse a las políticas de Donald Trump en materia de geopolítica, en este caso, en referencia al acuerdo nuclear con Irán.

De cualquier forma, asegura que Estados Unidos no perderá el nivel de alerta contra Irán, ya que el conflicto entre ambas naciones es solo “otra página de la misma historia”.

¿Buscan enfrentamientos militares?

En el ámbito militar, Estados Unidos forma parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), una alianza militar a la que Trump pidió involucrarse más en el conflicto con Medio Oriente.

Para Caballero, esta petición “no podría verse como algo positivo” pues “la militarización de conflictos políticos o diplomáticos podría ser el preludio de una guerra y conflictos de alto nivel que solo traen sufrimiento a la población”.

Sin embargo, tras las declaraciones de Trump, Caballero percibe un proceso de distensión, aunque no total, que busca regularizar el conflicto y continuar con la presión económica y diplomática, pero no hasta el punto de enfrentamientos en el campo militar “porque, aparentemente, ninguno de los dos bandos está dispuesto a correr ese riesgo”.

“Los estadounidenses la tienen difícil, no tanto porque no tengan capacidad de despliegue militar en la zona, sino porque es posible que sus propios aliados se sientan vulnerados no estén dispuestos a arriesgar sus intereses por una guerra entre los estadounidenses y los iraníes”, aseveró el especialista.

Por su parte, explicó, Irán entiende cuáles son sus capacidades militares y sus socios regionales, los cuales no son potencias sino grupos chiíes con afección ideológica con el Gobierno, como el Hezbolá o el gobierno iraquí, que catalogó como un atentado contra su soberanía las acciones de EEUU en su país, lo que complica las operaciones del país norteamericano en la zona.

“En cierto modo el juego está trancado y la presión seguirá en el ámbito de las relaciones económicas, políticas y diplomáticas”, concluyó el internacionalista.