El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, afirmó este martes que la administración del presidente Donald Trump ejecuta una estrategia de “dominancia energética” diseñada para fortalecer la posición geopolítica de Washington frente a China. Según el funcionario, el plan incluye medidas específicas para impedir que el gigante asiático acceda a suministros de petróleo a bajo costo provenientes de Venezuela e Irán.
Durante una comparecencia pública, Burgum calificó a Estados Unidos como la nación «más segura y asequible» del mundo en términos de energía. Sostuvo que la Casa Blanca utiliza su capacidad de producción y su política exterior como herramientas de presión económica contra Beijing, en un contexto donde el acceso de China a crudo de países sancionados es visto por Washington como una ventaja competitiva desleal para la economía asiática.
El secretario detalló que la actual política exterior estadounidense no solo se centra en el mercado de hidrocarburos, sino que abarca un espectro más amplio de seguridad nacional y económica:
- Restricción de suministros: Bloqueo de rutas y mecanismos que permiten a China adquirir petróleo venezolano e iraní con descuentos.
- Minerales críticos: Esfuerzos para consolidar alianzas internacionales que garanticen el suministro de materiales esenciales para la tecnología y la transición industrial.
- Rutas marítimas: Aseguramiento y apertura de vías estratégicas para el comercio energético global.
De acuerdo con las declaraciones de Burgum, la administración Trump considera que llega a las próximas conversaciones bilaterales con China en una posición de superioridad histórica. El funcionario fundamentó esta percepción en el contraste entre el desempeño de la economía estadounidense y las dificultades que actualmente enfrenta el sistema económico chino.
“La economía estadounidense es fuerte, la economía china está flaqueando. Es una gran posición y el liderazgo del presidente Trump nos está poniendo en una gran posición para salir victoriosos”, manifestó el secretario del Interior.
Esta política de «energy dominance» busca, de manera sistémica, ampliar la producción interna de energía en Estados Unidos y fortalecer acuerdos estratégicos con otros países productores, con el fin de reducir la influencia de Beijing en los mercados globales y asegurar el liderazgo económico estadounidense en el futuro cercano.
Con información de Alberto News





