La directora de AI en Nigeria, Osai Ojigho, señaló que “más allá de emitir declaraciones y condenar los ataques después de que se produzcan, el Gobierno debe frenar a los atacantes y llevar a los sospechosos ante la justicia”

Amnistía Internacional (AI) denunció este martes la violencia que sufren las comunidades de los estados de Kaduna (noroeste) y Plateau (centro-norte) en Nigeria, tras el asesinato de 112 personas y el secuestro de 160 en un mes.

“La incapacidad de las autoridades nigerianas de cumplir con su obligación de proteger el derecho a la vida ha posibilitado un mes de sangrientos ataques contra agricultores y pastores, en partes de los estados de Kaduna y Plateau”, declaró en un comunicado AI.

Según las investigaciones de la organización, entre el 3 de julio y el 5 de agosto, en el estado de Kaduna fueron asesinadas al menos 78 personas y 160 secuestradas por bandidos, incluidos 121 alumnos de una escuela secundaria; y en el estado de Plateau fueron asesinadas 34 personas, entre ellas siete pastores.

“Nuestras conclusiones muestran que, a pesar de los claros indicios de que habrá ataques de represalia, no se está haciendo lo suficiente para evitar el derramamiento de sangre, lo que alimenta el círculo de la violencia”, agregó la organización.

La directora de AI en Nigeria, Osai Ojigho, declaró que “más allá de emitir declaraciones y condenar los ataques después de que se produzcan, el Gobierno debe frenar a los atacantes y llevar a los sospechosos ante la justicia”.

“Las autoridades nigerianas deben actuar con rapidez para evitar que se produzcan estos ataques. La lenta respuesta de las fuerzas de seguridad está provocando claramente un aumento de las víctimas”, agregó Ojigho.

Según declararon a la organización los líderes de algunas comunidades de pastores del estado de Plateau, la inacción de los agentes de seguridad contribuyó a los recientes ataques.

Por su parte, los habitantes de las comunidades agrícolas informaron a AI de que, en ocasiones, personas y comunidades inocentes son objeto de represalias.

El estado de Plateau sufre desde hace años violentos choques entre agricultores y pastores por la lucha por el control de los recursos hídricos y los pastos.