Lo primero que hace Haydee Deutsch es enseñarle al que vaya a anotar su nombre de qué manera hacerlo correctamente, y decirle letra por letra cómo copiarlo: D-e-u-t-s-c-h. Tal vez las nuevas generaciones de periodistas y políticos no saben quién es esta abogada y sindicalista, pero los que vienen de “la cuarta” (término que ella no comparte) saben que transitó a “la quinta” con su mismo espíritu de lucha.

Deutsch considera que la lucha política antes de 1999 se enfrentaba a gobiernos “con sus fallas, pero que eran democráticos, con elecciones, con gente que podía discutir” y en un contexto en el cual personas de distintos partidos políticos “se comunicaban, se peleaban” y después compartían una parrilla o un sancocho, o incluso eran padrinos de los hijos de sus adversarios. A partir de 1999, “con la imposición de un nuevo sistema político se rompe la continuidad de una política que era para mejorar la democracia, castigar a los corruptos”.

La exdiputada y presidenta de Fuerza Liberal afirma que en la actualidad hay un bloque de quienes “apoyan el régimen” y otro de los que se oponen. “Hay una pelea para ver quién domina políticamente al otro”, indica. Al mismo tiempo “se ensanchó la base social de la miseria, la base social de la pobreza”.

En su opinión en la oposición ya no hay “un liderazgo único y permanente”, sino “que tienes varios líderes que vienen de antes, y otros emergentes”, y surgen figuras que se convierten en las protagonistas.

“Ahora tenemos el liderazgo de Guaidó, que vale la pena decir cuáles son las diferencias entre este liderazgo y otros que hemos tenido”, subraya.

-¿Cuáles son las diferencias?

-Tiene muy poco tiempo en el escenario de confrontación: apenas desde el mes de enero. Y ha levantado un entusiasmo y una esperanza.

-¿Le parece que todavía?

-Sí. Él sigue fuerte.

Juan Guaidó “ha tomado las decisiones que puede tomar, no las que la gente quiere que tome”, concluye.

-¿Por qué marca la diferencia?

-Porque la gente quiere que Guaidó hable como un presidente electo, y que además ejerza las funciones con un Gabinete, que esté en Miraflores o cerca de Miraflores. Pero no. Él es un gobierno interino, y eso en política es muy delicado, no es fácil. Y entonces le están exigiendo que tome medidas, o preguntan: ¿Qué hacen los militares que no se le cuadran a Guaidó? Pero Guaidó no es el comandante en jefe de la Fuerza Armada, empezando por allí. No tiene en sus manos todos los mecanismos de seguridad del Estado. Una cosa es el sentimiento y la angustia de la gente para que las situaciones se resuelvan, y otra son las limitaciones que el líder tiene para ejercer sus funciones como presidente interino.

-¿Él ha hecho lo que puede hacer, según su visión, pero eso no satisface las expectativas de la gente?

-No creo que las pueda satisfacer de manera definitiva, porque eso se está construyendo. Es un liderazgo que sale fuertemente y que entró en la etapa de construir.

-Le quedan seis meses como presidente de la AN. ¿Qué va a pasar después?

-Yo no voy a entrar de pitonisa a decir que faltan seis meses para que cesen las funciones de Guaidó como presidente de la Asamblea. Se están dando movimientos internos para ver cómo se resuelve eso, y en eso se está trabajando. Yo no tengo la autoridad para decirlo. Lo que sí puedo decir, con la mayor responsabilidad, es que eso está planteado, eso se está trabajando.

-¿El qué?

-En buscar las fórmulas importantes en el supuesto de que se llegue al mes de diciembre y todavía no hayamos resuelto el cese de la usurpación. Nosotros estamos trabajando por el cese de la usurpación.

-No lo han logrado hasta ahora.

-El cese de la usurpación no es que hoy sacamos a Maduro. Se tiene que desmembrar el sistema que está allí puesto ahora. Se han hecho adelantos significativos. Uno de los adelantos es que tenemos más de 50 gobiernos que están apoyando.

-Se pueden cansar.

-Es que esta es una responsabilidad compartida.

¿Se ha llegado, en la ruta Guaidó, al gobierno de transición? “El gobierno de transición hay que entenderlo” de otra manera, insiste. “Aquí se están dando ya funciones de gobierno de transición. Cuando Guaidó nombra representantes diplomáticos que son reconocidos, cuando se reconocIfe al representante en la OEA, ese es un gobierno de transición que está siendo reconocido. Cuando vemos deserciones de militares que están en Colombia, en Brasil y en otros sitios se está dando” también se observa el gobierno de transición, alega. Igualmente “cuando el gobierno de Estados Unidos” y otros “aplican una serie de acciones” para atender a los venezolanos a petición de Guaidó es que está activo el gobierno de transición.

Deutsch llama la atención por la gente que está en la calle protestando, sin orientación de partidos políticos, por las carencias en los servicios públicos. “Así como la gente espera que el gobierno de Guaidó actúe como gobierno, también la gente les está pidiendo a los diputados y a los dirigentes políticos que actúen libremente como si estuviésemos en un gobierno democrático”, señala.

-¿Cree que estamos en una dictadura?

-No solamente estamos en una dictadura convencional. Este es un gobierno inusualmente dictatorial, porque tiene un componente peligroso, que es la injerencia extranjera, como la injerencia de los cubanos. Aquí están los iraníes, la antigua FARC, el ELN. Aquí están los grupos del terrorismo. Esta es una dictadura con un componente de injerencia extranjera sumamente tóxica. Es un tipo de dictadura inusual, nueva, diferente de las que conocemos.

Con tantos años de experiencia a cuestas, Deutsch considera que el mandatario Nicolás Maduro debe salir del poder con “todo su componente” y aceptar que la AN nombre un nuevo Consejo Nacional Electoral y un nuevo Tribunal Supremo de Justicia.

Por su formación como sindicalista, obligada a conciliar en puntos como cláusulas difíciles, opina que en la negociación entre gobierno y oposición se debe comenzar “por las cuestiones más trascendentes”, como la salida de Maduro y otros factores de poder. También, la liberación de los presos políticos.

-¿Quién gobierna mientras tanto?

-Nuestro gobierno interino, Juan Guaidó.

-¿Por qué Maduro aceptaría eso?

-Porque él está flácido. No tiene ya el músculo de poder que tenía antes. Tiene una gran desconfianza con el componente militar, que en apariencia está “dando la vida” por él, pero allí hay una situación muy conflictiva.

-Usted dice que Maduro no tiene el músculo para mantenerse en el poder. Pero sigue.

-Él sigue allí, pero le estás quitando la gordura anterior que tenía. Además, está acorralado, no solo porque hay medidas externas, sino porque el pueblo, el que acompañó a Chávez, ya no resiste. Abajo, el pueblo, nos hemos unido todos.