“Estamos en presencia de mayores niveles de censura y autocensura y neutralización importante de las capacidades de actuación colectiva. Es una indefensión de la gente, que se siente vulnerable incluso dentro de su propio hogar”, subraya el coordinador de Provea. “El malestar va a continuar creciendo y el gobierno necesita contener la indignación, que no viralice el ejercicio de la protesta en el espacio público”. Uzcátegui subraya que “Dentro del ejecutivo nacional se pueden perdonar o tolerar la ineficiencia, la corrupción, pero la infidelidad política se castiga duramente”

La nueva normalidad no es solo el tapabocas y el distanciamiento físico. Es la censura, la autocensura y una escala superior de represión, tal como lo advierte Rafael Uzcátegui, coordinador general del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea).

“Estamos en presencia de mayores niveles de censura y autocensura y neutralización importante de las capacidades de actuación colectiva. Es una indefensión de la gente, que se siente vulnerable incluso dentro de su propio hogar, porque no tiene el acceso a los servicios básicos” ni a la alimentación, refiere Uzcátegui en conversación con contrapunto.com

La cuarentena y el estado de alarma “se ha utilizado como un mecanismo de control”, afirma. “En Provea creemos que esto, que pareciera ser algo extraordinario por las circunstancias, está generando una nueva normalidad para los venezolanos que no se va a revertir después de que pase la pandemia”.

Antes de la epidemia “teníamos resquicios de libertad que todavía podíamos utilizar: podíamos tuitear, podíamos emitir opiniones contundentes por los medios públicos y por las redes sociales, y hoy progresivamente la gente se está absteniendo de eso porque eso tiene consecuencias”.

La censura, la autocensura y la persecución “se van a mantener; estos resquicios de libertad que hoy se están enflaqueciendo, que se están disminuyendo se va a mantener así, porque esto significa un momento soñado de control para cualquier gobierno que quiera mantenerse de manera irregular en el poder indefinidamente”.

También la oposición y el liderazgo democrático “han utilizado la epidemia para avanzar en sus propias posiciones políticas y no para poner el bienestar de la población en primer lugar”, fustiga. “Ha habido un uso instrumental de los dos lados, dejando en un segundo término todas las iniciativas que se pueden seguir tomando para diseñar la mejor respuesta posible a la pandemia”.

La situación es difícil y complicada “y todavía estaríamos a tiempo de un gran acuerdo nacional para poder atender a todas las personas que están siendo contagiadas en este momento y para poder tener acceso a todos los recursos humanos y económicos”.

Estado de alarma: carta blanca a los abusos

“Nosotros alertamos la inicio del estado de alarma, que fue una normativa ambigua, que no tenía protocolos claros de funcionamiento y que ha generado un contexto de arbitrariedades, en el sentido de que las diferentes autoridades nacionales y regionales la interpretan a su manera y ha generado diferentes mecanismos para sancionar a personas que no cumplen con el uso del tapabocas o con el confinamiento sanitario”, asevera.

Provea alertó que el estado de alarma “podría ser utilizado para aumentar los mecanismos de control sobre la población”, y el primer elemento “es el incremento de los mecanismos de censura y de autocensura”.

Recordó que el informe de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) sobre los contagios es información necesaria, pero “el resultado fue la criminalización y el hostigamiento”. Hoy “los venezolanos que quieren recibir información técnica sobre la evolución de la enfermedad deben hacerlo en foros privados, porque dar opiniones públicas de proyecciones o escenarios, o incluso revelar situaciones” como un diagnóstico positivo “tiene consecuencias en este momento”.

Uzcátegui cree “que la situación económica va a continuar deteriorándose; el malestar va a continuar creciendo y el gobierno necesita contener la indignación, que no viralice el ejercicio de la protesta en el espacio público, la expresión de esas contradicciones de manera visible”.

A su juicio, la detención del politólogo Nicmer Evans, director del portal web Punto de Corte, “es un mensaje para todos los sectores sociales independientes de nuestro país”. Aunque uno no compartiera sus opiniones “eso no constituye delito, ese era su estilo”, defiende. “En el fondo lo que está en cuestión es el ejercicio de la libertad de expresión, pero también el castigo a un perfil específico, que es el perfil de Nicmer Evans: una persona progresista, que viene del chavismo, que tiene un auditorio que para el gobierno sigue siendo sensible, que es el de las organizaciones progresistas en Venezuela y en toda la región”.

-¿Hay un castigo a quien es de izquierda o a quien apoyó a Chávez? ¿Es un patrón de la gestión de Maduro?

-Sí. Dentro del ejecutivo nacional se pueden perdonar o tolerar la ineficiencia, la corrupción, pero la infidelidad política se castiga duramente. Las denuncias más graves de tortura que hemos recibido el año pasado son contra funcionarios militares, y allí había un mensaje para el conjunto de la Fuerza Armada, para quien quisiera dividir la cohesión de la Fuerza Armada. En el caso de Nicmer Evans es un mensaje similar para todas las personas que pueden estar descontentas pero han sido parte del proyecto bolivariano: un mensaje muy claro de lo que les pudiera ocurrir si evidenciaran su descontento, si evidenciaran la necesidad de rectificaciones en el tono que sea.