El comportamiento de la política latinoamericana pone sobre la mesa la posibilidad de figuras emergentes ante los estamentos dominantes en la política. Gabriel Boric en Chile es el ejemplo más evidente, pero las figuras de Gustavo Petro y Rodolfo Hernández también significan una transformación del establisment político colombiano. ¿Es eso posible en Venezuela?

Existe un aguacero de precandidatos presidenciales con miras a 2024 en Venezuela y el escenario político es cada vez más movido.

Todos los partidos grandes, medianos y pequeños tienen un nombre, o lista de nombres que aspiran someterlos al debate entre las fuerzas opositoras y meterse en la competencia por ser el adversario del oficialismo en los comicios que constitucionalmente están programados para el 2024.

En medio de esta situación, surge la posibilidad de que también entre en la discusión la figura del outsider como alternativa de poder ante el desgaste la clase política. Esta posibilidad incluye a los adversarios de Nicolás Maduro y también al propio PSUV y sus amigos.

Sin pretender que un politólogo haga un ejercicio de quiromancia o adivinación, llamamos a Ricardo Sucre para hablar del tema hace unas semanas.

Con su acostumbrada buena disposición nos señaló que hoy el país es “una Venezuela que se ha derechizado. Quizás el discurso de un outsider gerencial y ese tipo de cosas pueda ser eficaz”.

Al analizar la historia del país, señala que la sociedad venezolana “siempre ha buscado un outsider. En la conciencia nacional gravita la última proclama de Bolívar: ‘Si cesan los partidos y se consolida la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro’”.

Así pues, abrazados a la tecnología, Ricardo Sucre contestó las preguntas que desde la redacción de Contrapunto.com le formulamos.

-¿Qué tan sano es para la resolución del problema político venezolano la lluvia de presidenciables?

Rafael Briceño Sierralta

-El problema político venezolano requiere no solo de una elección presidencial o unos candidatos. Requiere acuerdos, metacuerdos, reglas de juego entre el Gobierno y la oposición. Metareglas, ver cómo va a funcionar esa relación. Requiere una ingeniería institucional bastante amplia y compleja. Creo que en este momento aparezcan figuras que quieren ser candidatos, que pareciera van a ser bastantes, genera un aire menos cargado. Crea un horizonte, sino una solución al menos un horizonte, una luz y una dinámica presidencial en un país totalmente distinto, cuestión que no se ha medido bien. Las encuestas dan algunas pistas, pero realmente no sabemos cómo va a ser ese país, cómo va a ser ese voto en una presidencial, porque la del 2018 era otra Venezuela. En seis años es bastante lo que ha pasado. La proliferación de candidatos diría que es saludable. Pone un juego político. Pone a personas a hablar, a proponer. Dinamiza, mueve el músculo político que está un poco paralizado. La política venezolana es tóxica. Con esto no quiero decir que estos candidatos no lo vayan a ser. Hoy el discurso político es pobre. La política es muy baja, muy rutinaria muy inercial. No es realmente una política que funcione, pero que salgan candidatos pueden dar un nuevo aire. No es la solución, la solución es una ingeniería institucional más amplia, pero es un aire fresco.

-¿Es apresurado el fenómeno? ¿No es muy temprano? ¿Es pertinente para que se vaya decantando con tiempo?

-No hay un reloj. Probablemente este año pasará en su dinámica como viene. Todo el mundo está calentando el brazo. Si lo sacamos en términos de los tiempos en que mandaban AD y Copei, los candidatos se elegían un año antes, en las convenciones y 2023 va a ser un año de ese tema. Parece bien que todos calienten el brazo. Ya los candidatos se están mostrando. Sobre todo para una oposición que procrastina mucho, que le gusta discutir a última hora, que toma decisiones bajo presión, que toma malas decisiones. Que comience a plantearse desde ahora no lo veo mal, pero quizás, como dices tú, es un proceso que irá decantando. Tengo la impresión que van a salir muchos candidatos, más de los que yo podía esperar. Este año lo que se ven son las fintas, pero pienso que entraremos en ese tema con más firmeza en 2023. Un año antes no lo veo particularmente relevante y ayudaría a decantar, en el mundo opositor, quién es quién.

-¿La gente está pendiente de las elecciones?

-No de manera consciente, pero de manera inconsciente el tema electoral está allí. La realidad venezolana es distinta a la de hace seis años. La gente efectivamente se ha alejado de la política, pero eso no quiere decir que no le interese la política. Creo que cuando venga ese tema la gente se va a animar.

Sucre se detiene en su explicación y señala que “habría que ver por los distintos grupos: A nivel de las élites de oposición están pendientes, pero en su tono muy negativo de ‘nada se puede hacer’. Es un estilo negativo, pesimista, la gente está viviendo su vida lo mejor que puede”.

“Cuando el tema electoral comience a tomar forma la gente se va a interesar y tenemos unas aproximaciones. En algunas encuestas, a la pregunta si la gente participaría en unas elecciones, tenemos un 45% o 46%, aunque siempre son preguntas para un escenario ideal. El escenario que sale de 50% o 51% para una primaria opositora no va a ser ese, pero sí muestra que hay un interés en el público opositor. La gente va llevando su vida, pero en su indiferencia frente a una política (que es mediocre, eso es una realidad), que no motiva, aun así la gente está pendiente. Inconscientemente está allí. Pensaría que cuando el tema madure, fermente, la gente se va a interesar. Seguramente va a ser una elección, en un sentido, inédita, aunque sea porque es un país que ya pasó una hiperinflación y una serie de cosas y llegamos de otra dimensión. Ya eso la hará importante de por sí”, sentencia el politólogo.

-Luego de una pelea de dos años entre los presidenciables surgidos de la clase política… ¿Ese desgaste puede generar el escenario para un outsider?

Rafael Briceño Sierralta

-Venezuela es un país que siempre ha buscado un outsider. En la conciencia nacional gravita la última proclama de Bolívar: “Si cesan los partidos y se consolida la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”. Eso está ahí. La idea de ese independiente prístino, impoluto, que no tenga intereses. Eso ha sido una fijación de la sociedad venezolana de hallar un impoluto. Quizás fue en circunstancias muy particulares López Contreras, Ramón J. Velásquez, Édgar Sanabria, ese tipo de figuras. En tiempos modernos el outsider soñado fue Renny Ottolina. Pérez Jiménez ganó su senado y fue un outsider, y así pudiéramos hablar de la historia de Venezuela.

En este momento Sucre entra a definir el tema del outsider y su viabilidad en la Venezuela de hoy y señala: “Eso está sobre la mesa, quizás la diferencia que yo veo es que en el ánimo del público hay más interés, en esta Venezuela que cambió. Es una Venezuela que se ha derechizado más. Quizás el discurso de un outsider gerencial y ese tipo de cosas pueda ser eficaz. Un outsider que sea la antítesis de lo que gente de oposición asume que tiene el Gobierno”.

“Eso está allí y contra eso está la realidad de la inercia. Los números de Datincorp esa es la impresión que dan. Una inercia estructural, entonces no sé si esa figura podrá surgir. Que surja un Boric como en Chile, un Hernández como en Colombia. Teóricamente sí, pero hay que recordar que estamos en un Gobierno autoritario que puede impedirlo. No es para un Hernández, un Boric, sino para un Aylwin, una figura de esas”, advierte Sucre.

Sin embargo, señala: “Vamos a ver qué pasa y quiénes son esos outsiders. Porque muchos dicen que un outsider es un antipartido. Eso está sobre la mesa y en el ánimo del público, pero también hay un ánimo institucional. Hay una sociedad con mucha indiferencia y hay que ver quién puede ser ese outsider, que levante ese ánimo en el país, no en las redes sociales”.

-¿Cuáles serían la características de un outsider en Venezuela? ¿Puede salir de la política del empresariado? (Esto ya lo hemos visto en América Latina).

-Venezuela es una sociedad que se ha derechizado. Diría que sería una persona eficiente, honesta, familiar. Que no comunique ser enchufado. Creo que lo que pesará es su capacidad de hacer, de gerenciar, producir. También pesa el elemento de la no conflictividad, la gente valora eso. No es solo un gran outsider sino una persona que tenga la capacidad de llevar un Gobierno.

-¿Podría ser del sector empresarial?

-No sé cuál empresario activo. No sé Lorenzo Mendoza. Creo que eso fue otro momento. Un expresidente de gremios empresariales que sean más políticos podría ser. De la sociedad civil podría emerger una figura como un exgremialista, exempresario, podría ser. Ese grupo se está moviendo. No sé si para tener un candidato, pero se mueven y a lo mejor de ahí surge. Hay que esperar la dinámica. La características deben apuntar a alguien que realmente pueda producir resultados, pueda traer bienestar. Que no represente lo que se considera que representa  el chavismo, es decir, autoritarismo, derroche, gasto. Quizás una persona con unos valores familiares, austeros, de ciertas buenas costumbres o buena imagen. Pudiera surgir de cualquier ámbito, pero pensaría que de la sociedad civil y esas figuras que se están moviendo. Una figura capaz de generar resultados y consensos, que no sea conflictivo.

-¿Existe la posibilidad de un outsider del chavismo actual?

-No la veo para 2024. Creo que Maduro tiene la primera opción. El chavismo reconoce que Maduro los condujo en dificultades. Hay un reconocimiento a su figura y a su capacidad política. Eso ya es más creíble. Ya no es el que dejó Chávez, sino que tiene su propio talento. Creo que el chavismo lo reconoce. Creo que él cree que es así. Y creo que a él le gustaría postularse y si gana, tener un Gobierno de él. La primera opción la tiene, acordado con la dirección nacional, acordado con Cabello. Pienso que está preparando cuadros para el futuro, no sé si acordado con Cabello, que no sé si querrán ser el relevo o si se sentirán cómodos con quedarse como los jefes del partido. Pero en todo caso, pienso que está preparando sus cuadros. Lacava es uno, Héctor Rodríguez es otro. A lo mejor hay otros más jóvenes que no conocemos. Él prepara su relevo para 2030.

Sin embargo, Sucre no se cierra a los escenarios que, por lejanos que parezcan, se pueden dibujar en el corto plazo.

“Obviamente esto va a depender de las circunstancias para el 2024. No creo que nadie le discuta a Maduro adentro, por lo menos frontalmente, y con la suficiente fuerza. No sé si el Gobierno montará un show para hacer ver que hay competencia, pero en todo caso veo a Maduro en condiciones para repetir, salvo que él decida otra cosa… Maduro comunica lentitud, pero es arriesgado, audaz. A lo mejor sale un outsider de la oposición y capta toda la atención y lanza una figura para no perder. En todo caso, si es así, esa figura debe contar con el aval de Maduro. No veo un desafío interno hacia su figura”, sentencia el politólogo.

-¿Existe la posibilidad de un outsider de la oposición actual?

-En la oposición se ve más difícil. Vamos viendo quienes se van perfilando y más o menos ya los conocemos, incluyendo a Eduardo Fernández, que apuesta a esa tesis más desde el consenso y no desde las primarias. ¿Un político en la oposición que pueda ser un outsider? Ahora no se me ocurre ninguno. Todos los de partidos serán más de lo mismo. No sé si un partido tenga la audacia, de los que no tienen la posibilidad de ganar, para presentar alguna figura de la sociedad civil, pero los partidos que tienen más posibilidades de poder no los veo haciendo eso y van a optar por sus figuras. Un outsider como tal, no. No ves una generación de relevo allí, alguien que venga en un carrera. Los que hay se ven muy chamos, o que les falta para eso. Los partidos del G4 van a buscar las figuras dentro de sus partidos. Quizás podrían mostrar frescura en los equipos de Gobierno, a lo mejor allí sí, pero creo que la idea de un outsider como Boric o Hernández, o un Chávez en su momento, no creo que eso pueda ocurrir.

-Si hay un adelanto de elecciones… ¿cobra mayor vigor la hipótesis del outsider o se debilita?

-No veo que Maduro quiera adelantar las elecciones. Primero creo que anda tratando de dar la imagen de una institucionalidad y adelantarlas sería evocar el 2018. Si siente que puede perder.. ¿Lo hace? No lo sé. Siento que Maduro quiere ganar y ganar bien o, con la menos críticas posibles. Adelantar las elecciones es exponerse a las críticas. En segundo lugar parece que el tiempo lo favorece. El tiempo geopolítico. Ves los Estados Unidos con muchos problemas. En la región hay una corrección a la izquierda. Tienes Chile, México, Argentina. Salió Duque. Viene Brasil. Europa tiene el tema de la guerra, la inflación, la energía. Él tiene el tiempo geopolítico soplando a favor del Gobierno. Si yo fuera el Gobierno no las adelantaría. Su mente está en que tiene que tratar de ganar bien y tener una gestión y para eso se requiere tiempo.

-¿Pero si se da? ¿Hay el escenario para el outsider?

-Este es un país muy conservador que no va a aceptar de buenas primeras. Ni siquiera Chávez. Él pactó con las élites y después rompió. Si adelantan las elecciones será porque el Gobierno ve que la oposición se va a unir y les crea ese problema y ya. Si el Gobierno dice las elecciones son en marzo entonces los outsider tendrán que salir porque tú los ves por ahí, entaparados en twitter, pero sí mirando el 2024.

NOTA DE REDACCIÓN: Esta entrevista se realizó el 16 de junio de 2022.