El analista para la Región Andina de Crisis Group percibe que hay pocas intenciones por parte de la administración de Maduro de ceder en las negociaciones en México. “Siente que ganó”, advierte en su conversación y confiesa que ese triunfalismo le preocupa. Asimismo considera que el proceso de negociación en México puede durar un año “siendo optimista”

Con puntualidad llegó a la cita, justo al mediodía del pasado miércoles 1 de septiembre. Es un hombre que sabe de negociación, que sabe de política y de cómo “medir los tiempos” en una mesa de discusión.

Sostiene que en Venezuela se ha cometido el error de reducir el debate de la crisis al tema del poder político y sostiene que el diálogo para que pueda ser fecundo debe tener apoyo popular, “que la gente sienta que no es un problema de la estratosfera, que tiene que ver con sus vidas”.

Phil Gunson, analista para la Región Andina de Crisis Group, habla de la urgencia de “acuerdos parciales, que puedan significar mejoras para la vida de la gente”.

“Hay una realidad abrumadora que no se puede olvidar. Esto no es solamente un tema de poder político, esto un tema de la vida diaria de millones de venezolanos que están pasando hambre, que no tienen acceso a facilidades de salud. Eso debería ser la prioridad”, sentencia.

Con la preocupación de que este nuevo capítulo de negociación entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición agrupada en el G4 y la Plataforma Unitaria no se vuelva “un embarque” comenzamos el intercambio con el analista.

-Usted hizo un análisis sobre este espacio de negociación y considera entre otros elementos que no va a haber mayores concesiones antes de las elecciones del 21 de noviembre. ¿Por qué?

-De hecho éramos muy escépticos antes de que empezara esta ronda. Pensábamos que por el lado del gobierno no había mucho interés en reunirse para empezar la negociación antes de noviembre. Ahora, viendo lo que está en el memorando de entendimiento, con lo que eso implica para el reconocimiento del gobierno de Maduro, creo que es evidente porqué se accede a sentarse.

-¿Por qué es evidente?

-Porque es un gran logro y de hecho Maduro en las semanas posteriores a la firma del memorando de entendimiento no ha hecho más que felicitarse, congratularse.

-¿Se refiere a que lo llaman gobierno de Venezuela en el memorándum de entendimiento? ¿Eso lo que usted considera un gran triunfo?

-Creo que es algo que Maduro estaba buscando y por otra parte es algo para la oposición muy difícil de tragar, después de tanto tiempo diciendo “nosotros somos el gobierno legítimo de Venezuela” y, a pesar de que todavía mantienen eso como línea discursiva, en la práctica el hecho de decir por un lado está el Gobierno de Venezuela y por el otro la Plataforma Unitaria es un reconocimiento.

-Pero al revés también funciona. Maduro tuvo que sentarse con Guaidó a negociar.

-Pero no se sentó con Guaidó, se sentó con la Plataforma Unitaria.

-Pero es la gente que está alrededor de Guaidó. Se están reconociendo.

-Y eso es importante. No quiero ser negativo frente a las negociaciones. Yo creo que no sólo es muy importante que vuelvan a la mesa de negociación que abandonaron los dos en 2019, sino que esta es la vía, esto es lo que hay que empujar. Pende de un hilo.

-¿Por qué?

-Hay muchas cosas que podemos decir que han mejorado desde el 2019. Hay mayor realismo en las filas de la oposición, en la dirigencia de la oposición porque básicamente la otra política fracasó, la otra estrategia fracasó.

-La estrategia insurreccional.

-Digámoslo de esta manera. La idea de que la fuerza que tenían con el apoyo de Estados Unidos era tan grande que podían darse el lujo de exigir que Maduro se apartara del poder.

-La política del quiebre que ellos habían planteado. De hecho el mismo Freddy Guevara reconoce el fracaso.

-Guevara lo reconoce explícitamente y dice aquí eso ha fracasado y que hay que cambiar de estrategia.

-¿Por qué pende un hilo?

-Pende de un hilo en el sentido de que hay muchos factores que podrían terminar en una situación como la que vivimos en el 2019. Por un lado no hemos visto por parte del gobierno ninguna intención todavía, ninguna disposición a hacer las concesiones necesarias para que haya un acuerdo que funcione, un acuerdo viable, un acuerdo al que la oposición puede ponerle su firma. A mí me preocupa mucho el triunfalismo de Maduro, porque desde que se reunieron en México para la firma del memorando de entendimiento ha dicho básicamente: “bueno esto ya está listo señores”. Es decir que oposición lo que tiene que hacer ahora es, “ya que me reconoce, participar en mi esquema político y ya”. Además dice tienen que darme el dinero y es a lo que van.

-Usted no ve que la administración de Maduro esté dispuesta a hacer concesiones

-No está viendo la necesidad de hacer concesiones porque siente que ganó. Siente, y tiene razón en esto, que la oposición está muy debilitada, que la oposición no es la oposición que teníamos en 2019 y entonces… ¿para qué hacer más concesiones?

.-Para buscar de alguna forma aliviar el tema de sanciones que es lo que en algún momento lo mueve a estar allí. Necesita oxígeno económico porque la crisis lo está apretando.

-Eso es una cosa que sí se puede poner en el lado opuesto de la balanza. Maduro sí necesita que Estados Unidos, porque no es la oposición, que Estados Unidos levante las sanciones, que las ponga más suaves.

-Necesita Maduro negociar con Estados Unidos. Eso no es lo que se produce en México. Negocia con la oposición.

-Eso es lo que él quiere. Si fuera por él iría la Casa Blanca a reunirse con Biden.

-Pero la oposición no puede quitarle las sanciones, eso es una realidad.

-No puede, pero hay un detalle: Estados Unidos ha dicho nosotros no estamos negociando con Maduro es la oposición y además si va a haber un acuerdo que sea entre venezolanos. “Nosotros estamos vigilantes”,  digamos esperando que este acuerdo éste cumpla con ciertos requisitos para nosotros quitar sanciones o suavizar sanciones, pero el acuerdo no es con nosotros. De hecho no estar ahí, ni siquiera en la primera línea de los países acompañantes.

-Usted dice que Maduro iría hoy mismo a conversar con Biden. ¿Hablar qué y para qué?

-No hay un reunión Maduro-Biden, creo que es un poco absurdo, pero digamos si fuera entre cancilleres eso sería un reconocimiento por parte de los principales aliados de la oposición que estarían diciendo: “bueno aceptamos que este señor es el Presidente de Venezuela y con él es que tenemos que hablar”. Eso no va a suceder, pero si sucediera, sería muy bueno para Maduro y de alguna manera también ayudaría a ponerle fin a esa ficción del gobierno interino.

-¿Cómo pueden influir las decisiones que se tomaron por parte de la Plataforma Unitaria en las negociaciones en México?

-Es muy complicado. Lo que se dijo fue que estos son procesos complementarios. Estamos en lo mismo. Negociamos por un lado y participamos en la elección. Pero la realidad, y es un secreto a voces, es que ni Guaidó, ni Leopoldo López, ni buena parte de la dirección política de Voluntad Popular, a pesar a lo que decía Guevara, está convencida de participar en las elecciones. Yo iría más allá. Yo diría que a pesar de que están sentados en México tampoco están convencidos.

-¿De México o de las elecciones?

-Primero de las elecciones. Guaidó se ha mantenido hasta ahora guabineando. Sobre el tema de las elecciones no dice claramente creemos en la participación. No pone su cara, ni tampoco lo hace Leopoldo López, no se ha pronunciado, ni el partido, a pesar de que su firma está ahí. Yo creo que lo que está sucediendo es que, tanto en las negociaciones, como en el caso de la participación electoral, la mayoría de la unidad opositora se está moviendo hacia posiciones más pragmáticas, más realistas. Pragmática electoral y también en el sentido de qué es lo que se puede negociar en México. Pero, primero los dirigentes principales, las cabezas visibles de la unidad no están con esa política de participar electoralmente y son escépticos en cuanto a lo que se puede lograr en las negociaciones en México. Entonces tenemos algo que realmente no termina de cuajar. La fuerza de los acontecimientos lleva a la oposición a tomar decisiones más pragmáticas, pero los que se presentan como sus máximos dirigentes no están con esto.

-Usted no espera mayores concesiones por parte de la administración de Maduro antes de las elecciones del 21 de noviembre. ¿Después de las elecciones sí?

-Todo el mundo está esperando, del lado de la oposición y el gobierno, a ver qué surge de las elecciones de noviembre. Nada está claro y esta decisión de la oposición, de la Plataforma Unitaria la están tomando a último minuto cuando pistola de arranque está a punto de disparar. Lo admitieron… no hay consenso en todos lados. ¿Cuál es el ánimo de la población? Una población que está viendo que, a pesar de la decisión de ayer, ni Guaidó, ni su partido terminan de lanzarse al agua. Además una población, un electorado que está muy apático, muy muy desconectado, muy desvinculado de la política. Una oposición que está muy mal organizativamente, no tiene la maquinaria y no tiene recursos y todo está siendo arreglado último minuto, está por verse.

-¿Esa elección del 21 de noviembre va a marcar, va a incidir en la mesa de negociación? ¿Ese resultado electoral va a pesar?

-Yo creo que a través de la elección, de alguna manera, la oposición va a tener que encontrar una manera de resolver su tema de liderazgo,  porque no puede ser que una alianza tan grande, por lo menos en números de partidos y potencialmente grande en el interés del electorado, sea encabezada por gente que no está de acuerdo con su estrategia, eso en el mundo no funciona así.

-Entonces pareciera que Maduro va a pasar una aplanadora el 21 de noviembre y con eso tomaría muchísima fuerza en la mesa de negociación de México, que no pareciera un proceso corto.

-No va a ser un proceso corto. Va a ser un proceso largo.

-Habría una renovación de liderazgo opositor el 21 de noviembre

-Si la aplanadora funciona para Maduro, ojalá que no, entonces la elección habrá servido para muy poco. Pongamos una situación hipotética que en este momento parece un poco fantasiosa. Lo ideal sería que la oposición participará plenamente: No se puede esperar que ganará pero que avanzara, que se demostrara que el camino electoral funciona y que los líderes más pragmáticos, y ojalá algunos líderes nuevos porque estamos francamente viendo liderazgos muy añejos, de principios del siglo que siguen siendo presentados como candidatos, una renovación del liderazgo opositor, con una visión más pragmática, que mantenga la unidad, se iría fortalecida a las conversaciones en México. El desequilibrio es muy evidente en este momento entre un Maduro victorioso y una oposición muy disminuida, a pesar de sus aliados internacionales.

-Las encuestas dicen que hay un 80% de rechazo a la gestión de Maduro. No hay quien lo capitalice. El problema económico, el problema social y sanitario… ¿no puede empezar a generar otros escenarios para presionar a Maduro?

-Ese aspecto es muy importante y es importante para las elecciones. Yo creo que uno de los errores que ha cometido hasta ahora la oposición principalmente, es no aprovechar las negociaciones para hacer acuerdos parciales, digamos… ir acordando cosas que puedan significar mejoras para la vida de la gente.

-¿Cuáles serían los acuerdos parciales?

-Muy importante la cuestión de las vacunas. ¿Cuántos meses tiene sin reunirse la mesa técnica? Acceso para la ayuda humanitaria. ¿Cómo hacer con buena parte de los activos externos de Venezuela que están en manos de Guaidó? Allí la distancia es muy grande. Se han hecho intentos en el pasado que hay la posibilidad. de un acuerdo entre un gobierno que necesariamente tiene que colaborar con la ayuda humanitaria y una oposición que podría, con la ayuda de Estados Unidos liberar recursos.

-¿Eso podría ser de inmediato?

-Podría ser pronto.

-El temor opositor pareciera apuntar a que si eso sucede Maduro toma oxígeno, mejora la situación económica y va a ser imbatible en cualquier evento electoral.

-Sí, eso ha sido siempre el argumento. Es el argumento principal de los que dicen sólo un acuerdo integral vale, porque cualquier otra cosa es cohabitación, colaboracionismo con el régimen, ese tipo de cosas.

En este momento Phil Gunson se detiene piensa rápidamente y sentencia: “Hay una realidad abrumadora que no se puede olvidar. Esto no es solamente un tema de poder político, esto un tema de la vida diaria de millones de venezolanos que están pasando hambre, que no tienen acceso a facilidades de salud. Eso debería ser la prioridad y no creo que podamos poder por encima de eso consideraciones de naturaleza puramente políticas, de poder político. Yo creo que los que insisten en hacer eso, a la larga pierden popularidad. Estamos viendo que esto a una oposición que, como hemos dicho tiene la popularidad bajísima comparada con lo que tenían en el 2019. Parte de eso es porque la gente ha visto que sus vidas diarias se han deteriorado.

-Es decir que esa ruta electoral que proponen los sectores que adversan a la administración de Nicolás Maduro debería ampliarse con cambios concretos en la vida de la gente.

-De otra manera otra manera la mesa de México se va a quedar muy aislada de los problemas de la gente y por lo tanto no va a tener apoyo. La única manera de que las negociaciones prosperen durante la vida larga que van a tener que tener, si van a ser exitosas, es que tengan apoyo popular y tengan apoyo político. Tengan apoyo de factores que no están en la mesa, que son muchos.

Phil Gunson hace una precisión con su voz calmada pero lapidaria: “Vamos a estar claros las partes que están en la mesa no representan ni siquiera a la mitad de la población venezolana. Hay partidos que no están ahí, la sociedad civil no está ahí formalmente. Las Fuerzas Armadas no están ahí.

-No están los empresarios ni los trabajadores.

-Los disidentes del chavismo no están. Porque los que hemos visto hasta ahora como delegados del chavismo son de Maduro, entonces hay ausencias pueden acabar con esas mesas pueden acabar por esa mesa y por eso en el memorándum de entendimiento se menciona explícitamente: “mecanismos de consulta con la sociedad”. Eso es súper complicado ese tema es muy difícil de diseña,  y de aplicar pero si no existe esa cadena de transmisión, ese cable a tierra entre la mesa y el país yo siento que puede fracasar, tomando en cuenta lo que decía antes de que los liderazgos de lado y lado yo no los veo con ganas de hacer las concesiones necesarios.

-Se necesitan acuerdos tempranos o, por lo menos, señales.

-Eso demostraría a la gente que lo que se está haciendo en México no es algo de la estratosfera, que tiene ver con su vidas reales.

-Usted habla de una larga negociación… ¿cuánto puede ser? ¿Meses?  ¿Años?

-Los mexicanos anticiparon una negociación de seis meses. El horizonte temporal de seis meses tiene cierto sentido dadas las realidades políticas internacionales más que nacionales. Yo no creo que terminen en seis meses. Ni siquiera creo que necesariamente las sesiones siempre se van a dar en México. Puede haber como sucedió en el 2019 otras sesiones yo diría que un año sería optimista.