Todavía se hacen lecturas de las elecciones del 21 de noviembre y el politólogo asegura que la gente “está molesta” con la clase política”. A la oposición le cuestiona su actuación errática que le ha hecho pagar el costo político de no tener una ruta clara que convenza a los venezolanos de su opción de poder. Al chavismo le señala el cansancio de su gente ante “tanta corrupción y falta de respuestas a su problemas”

Pablo Quintero es un politólogo a quien los periodistas encontramos en distintos eventos. No importa la tendencia, él está por allí conversando, estudiando, mirando de cerca de lo que está pasando.

Al verlo en esos escenarios uno intuye que no se queda con la información que puede levantar desde la investigación fría de las encuestas y estudios de opinión. A él lo vemos en el terreno haciendo el trabajo de campo y levantando la información tocando la realidad.

Sostiene que el chavismo ha perdido credibilidad en sus bases y eso se ha reflejado en la disminución de su votación. “Han perdido la escucha”, sentencia y por eso están desconectados.

Llega en hora a la cita y después del café de bienvenida, mientras se prepara el estudio, pasamos a conversar de la coyuntura política y social

-¿Qué viene ahora luego de que el mapa se pinta de rojo y parece un rostro pecoso porque además tiene muchas pintas con el número de alcaldías de la oposición?

-El resultado es un balance general donde se ve a la gente molesta con la clase política tanto roja, azul, amarilla, verde, como se llame, y por otro lado hay que analizar el escenario en base a las elecciones presidenciales del 2024. ¿Qué va a pasar en 2024? Hay una clase política que está desordenada, en el caso de la oposición, que la gente no la percibe como unida, coordinada estratégicamente, que el año pasado llamó a la abstención y ahora llama al voto. Hay que entender que a pesar de que hubo un crecimiento en cuanto a las alcaldías y un crecimiento en cuanto al número de concejales de la oposición, la gente sigue pensando en que hay un panorama político distinto, hay un compás de oportunidades para la oposición, pero… ¿eso me va a cambiar la vida a mí? ¿Eso va a traducirse en cambios para la vida cotidiana? Por el otro lado está el chavismo que bajó en cuanto a participación. Por supuesto la gente se sigue yendo de Venezuela, muchos chamos no se registraron, no se inscribieron en el registro electoral para estas elecciones y por otro lado hay un cansancio físico y emocional de lo electoral, sobre todo cuando tú le dices a la gente primero no votes porque no hay que confiar en una tiranía, una dictadura, en un sistema que es absolutamente corrupto y por otro lado, después al pasar los meses, los mismos actores políticos que llamaron a la abstención llaman al voto. Esto confunde a la gente, ya sea chavista u opositora. Pero por el lado chavista también hay un cansancio, producto de que la crisis económica que sigue golpeando al venezolano y del desastre de los servicios públicos. Si sales ahorita para el estado Táchira, Barquisimeto o te vas para el lado oriental, vas a encontrar que no hay internet, que no hay luz, que no hay agua, que no hay gas y esos son los problemas que la gente le sigue afectando.

-Ese es el castigo al chavismo por la mala gestión. ¿Esta vez la abstención afectó también al chavismo?

-Por supuesto. La abstención afecta al chavismo y a la oposición.

-Generalmente la abstención terminaba favoreciendo al chavismo, pero hoy en términos reales bajó su votación.

-El chavismo tiene una base electoral que siempre ha cuidado. No es la que ellos aspiran, la que desean, pero también hay unas variables que de alguna manera estancan el voto o lo desestimulan. El éxodo masivo del venezolano…

-Entonces… ¿los chavistas se fueron? ¿Los que se van no son los opositores?

-No, porque las personas que emigran de Venezuela por razones económicas al momento de dejar el país no se preguntan si son chavistas u  opositores. Hay de todos los colores, copeyanos, adecos, de Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia, del PCV, del PSUV. También está la crisis económica, la abstención, el no ir a participar porque yo no confío en los políticos. También hay otra variable, es la gasolina. Ese es quizás uno de los mayores detonantes al momento de hacer campaña electoral. Un litro de gasolina no es el mismo litro de gasolina de hace dos, tres, cuatro años.

-El informe de la Unión Europea dice que eso influyó, pero en todo caso para favorecer la movilización de los votantes del oficialismo.

-Yo lo observo de una manera totalmente distinta. Era muy fácil hacer campañas electorales y arrastrar el voto. Eso que llamaban uno por diez, operación galope. “Vamos a buscar a la familia para ir a votar” se daba hace cuatro o cinco años. Hoy en día, por supuesto, es mucho más complicado con el problema del acceso a la gasolina.

-Pero el PSUV se adelantó a eso y recuerdo la gran campaña que hizo Diosdado Cabello para que sus militantes votarán cerca de su casa y de esa manera blindar el voto. ¿Tampoco funcionó?

-Es una variable que hay que medir de forma prudente. ¿Qué tanto impacto tiene? La magnitud impacto no la sabemos, habría que investigar. Lo que sí me atrevo a decir es que tanto el COVID, como la gasolina, el cansancio emocional que te acabo de comentar pesan. La gente cuando observa que la lucha por el poder, la peleadera entre la oposición y el gobierno tiene más de 20 años, y no solamente para chavismo sino también para el sector de la oposición, eso genera un cansancio.

En este punto Quintero llama la atención sobre otro elemento de su análisis y pone sobre la mesa la identificación de los políticos con la gente.

“Hay un ingrediente más: la falta de representatividad, la poca confianza que tiene la gente en las propuestas por parte del chavismo y la oposición. Los disparates de las propuestas políticas de lado y lado.

-¿Cuáles son los disparates?

-Por ejemplo abrir casas de cambio. Empecemos por allí y por otro lado ofrecer 150 pozos de agua en 100 días es operativamente imposible. Esas cosas no están al alcance de una alcaldía, de una gobernación. El tema del agua depende de Hidrocapital. Lo que el chavismo siente es que el gobierno no le ha respondido. Cuando hablamos del gas, del agua, de la educación. Del lado de la oposición, en la campaña observamos una gran cantidad de gente prometiendo cosas que son casi imposibles de cumplir.

-La oferta de los candidatos era salir del siglo XIX porque no hay ni agua, ni luz, ni servicios.

-Se hizo un uso y abuso de las redes sociales para esto. Vimos candidatos con una sobreoferta, con la “prometedera”. El ciudadano está cansado, el ciudadano no está como para ver payasadas en las redes sociales. El ciudadano de oposición lo que quisiera es una oposición unida, coherente, estratégica. Una oposición que le hable de forma horizontal a la ciudadanía sin importar el color político que sea, amarillo, verde, azul, rojo. Una oposición que de alguna manera represente al venezolano sin importar la tendencia política. Una oposición que le hable a todos: Al joven, al gremialista, a la ama de casa, al trabajador, al carpintero, eso es lo que la gente quiere.

-En las elecciones de diciembre pasado votó el 30% de los autorizados, según las cifras del Consejo Nacional Electoral. En esta votó el 40%. ¿A qué se debe ese aumento? ¿A la entrada de la MUD?

-Esas cifras fluctúan, suben, bajan. Analizar las cifras es muy complicado porque hay escasez de información, segundo hay una pandemia y tercero hay muchas asimetrías en cuanto a la gran cantidad de información que hay en el ambiente. Vimos muchas encuestas durante esta campaña. Fue excesivo. Vimos cosas de todo tipo y si tú analizas las encuestas a veces tú dices “los números no me dan”, o no dieron. Al final lo que apareció aquí no es lo que en la realidad refleja.

-Pero sí acertaron en el nivel de participación que hablaban entre 45% y 50%, las más más optimistas, y la proyección hablaba de una participación con un piso de 40% y un techo de 50%.

-Hubo participación, hubo abstención. También hay que tener en cuenta que en estas elecciones la gente no tiende a participar de forma masiva porque no son unas presidenciales.

-Sí. Pero las elecciones de gobernadores anteriores tuvieron una participación del 60%.

-Efectivamente. El hecho de que haya participado la MUD significa que hay opositores, caras, referentes nacionales que impulsaron la participación, la gente decía “yo esta persona la conozco, sé que este hombre es de oposición. Por otra parte, la sobreoferta también hizo que muchísima gente participara. Eran 70.000 candidatos y por otro lado, yo creo que hay un incentivo por parte del ciudadano, cuando hablamos en términos locales, en darles el voto de confianza a esas personas que te resuelven los problemas del día a día, y esos son los alcaldes, los concejales. Esos son los cargos que están mucho más cercanos a la vida cotidiana de la gente, un concejal o un alcalde o un diputado legislativo, que muy poca gente le conocía los nombres de estos candidatos. La cifra de participación aumentó y la oposición tiene que aprovechar esto. Muchas personas también entendieron de que el voto es la única herramienta que tiene el ciudadano para participar en políticas, para generar cambios y por otro lado yo creo que se desinfló la idea de que bueno ya Estados Unidos nos va a sacar a Nicolás Maduro y va a darse una transición política con los marines. Yo creo que ya la gente asimiló que no es posible.

Sostiene Quintero, la población está haciendo una lectura distinta de las propuestas efectistas, el corto plazo y “se ha refugiado un poco más a la idea de creer en los partidos políticos o, creer de alguna forma, en las propuestas y los liderazgos”.

-¿Pueden cambiar el escenario político y pasar ahora a conseguir una salida a los problemas cotidianos de la gente?

-Creo que lo importante es la reorganización de la oposición. Consideró que el político se debe reconectar con el ciudadano que está cansado. Al analizar las últimas encuestas tú ves que la brecha es lo suficientemente grande. Más de 40%, en términos globales no se siente representado ni por el chavismo ni con la oposición. Los niveles de confianza siguen estando en menos del 20% sobre los sectores de la oposición y del chavismo. Por otro lado, también creo que hay una desconexión hasta psicológica y emocional del dirigente político con el elector, la gente, el ciudadano común, con su entorno.

Quintero llama la atención sobre la inexistencia de un discurso para los jóvenes y lo evalúa como un sector descuidado por la clase política y advierte que “la ausencia de jóvenes en los centros electorales era algo evidente. Mucho voto duro, pero la gente joven participó muy poco en estas elecciones. Se ha descuidado mucho la comunicación al sector estudiantil que sigue siendo importante. Es un activo electoral importante, porque es un voto en estas elecciones y va a votar en unas presidenciales más adelante”.

-¿Pero cómo hace conexión si no va para clases?

-Exactamente, ese es un problema a resolver. Tienes pequeñas crisis dentro de una gran crisis que hacen que la cuestión se complique un poco más en la idea de reactivar la política. Creo que los partidos políticos necesitan hacer política fuera de los esquemas electorales. Si no hay elecciones los partidos políticos deben hacer política y hacer política no es solamente llamar a la gente votar, es reactivar el tejido social, es hacer activismo, es hacer actividad en los barrios, en las calles, en las organizaciones y lo más importante, mantener una comunicación cercana con la gente, con elecciones y sin elecciones. Esa comunicación debe ser sensata.

-¿En qué sentido?

-En que si la ruta es electoral, si la ruta es el activismo, si la ruta es reconquistar un espacio no puedes hablar la unidad un día, otro día TIAR, de R2P, de invasiones militares y al día siguiente mandarlo a votar.

-Hay quienes dicen que activar el Referéndum Revocatorio sería una manera de seguir movilizando a la gente en función de no dejar morir el efecto electoral que es lo que termina impulsando a las organizaciones políticas en su articulación con el entorno.

-Creo que no hay músculo en este momento para eso. Considero que no hay músculo electoral ni político, ni hay una planificación estratégica coordinada entre la oposición para ir a un referéndum revocatorio. Si se llama a la gente bajo la excusa de que vamos a activarnos porque vamos a revocar a Maduro y eso no sucede habrá un bajón nuevamente en la actividad política y eso va a pasar. Creo que no hay que jugar con las expectativas de la gente. Hay que manejarse con mucha prudencia.

-Entonces la clase política opositora debe concentrarse en 2024 y en construir el liderazgo para esas elecciones.

-Claro. Si tú llamas a la gente activarse nuevamente las calles para organizarnos, vamos a ir a toda Venezuela a recorrer firmas para así activarnos para referéndum revocatorio y el referéndum revocatorio no se gana, eso va a generar una desactivación en esa articulación ciudadana muy importante. Por otro lado hay que no todos los actores políticos están cercanos a líderes del referéndum revocatorio. Yo creo que lo importante es apostar por la reorganización, el reencuentro entre los actores políticos primeramente y después asistir a un referendo revocatorio que puede estar sobre la mesa. Me parece que está bien que se escuche la propuesta, pero si una oposición que no se puede poner de acuerdo para elegir un candidato a alcalde o gobernador… ¿Cómo se va a poner de acuerdo para algo tan importante como un referéndum revocatorio? El momento es de responsabilidad, el momento es para que la oposición entienda que no estamos jugando un juego de Nintendo. Si vas a un Referéndum Revocatorio requieres mucho músculo y mucha movilización y el chavismo tampoco es mocho.  Hay que ver las dos cosas: que la oposición se organiza, pero no podemos seguir subestimando a aquellos que han estado tanto tiempo en el poder.

-Se produjeron las elecciones del 21 de noviembre… ¿Terminaron siendo las primarias de la oposición? ¿Se decantaron presidenciables?

-Es muy curioso, muy cómico. Pareciera que fueran unas primarias.

-Ya sabes cuántos votos tiene cada uno, con cuánto se va a sentar en la mesa y con cuánto va a forcejear. Mientras tant, la gente sin resolver los problemas no pasa nada.

-Así es y lo otro es que ya se identificaron las posibles fuerzas políticas para las próximas elecciones presidenciales. Vimos una rueda de prensa de Henrique Capriles. Por allá Manuel Rosales ha hecho apariciones públicas como gobernador electo. En Nueva Esparta, a otro gobernador electo Morel Rodríguez. Yo creo que el compás de oportunidades dentro de la oposición electoral, porque es importante aclarar esto, hay una oposición que cree en el voto, que cree en la política, que cree en una ruta pacífica y democrática. Hay otra oposición que sigue pensando que Maduro sale mañana con un Referendo Revocatorio o con ayuda militar.

Quintero insiste en la reorganización opositora y en la coherencia de sus mensajes y considera de suma importancia “definir qué va a pasar con eso que se llama gobierno interino”. Tú te imaginas una posición llamando a Referéndum Revocatorio, pero que al mismo tiempo esté operando esto que se llama gobierno interino. Esas contradicciones cansan a la gente, desmovilizan a la gente, generan frustración colectiva. Entonces la oposición necesita aclarar el panorama de cara a cuál va a ser la hoja de ruta hasta el 2024. Hay que analizar realmente cuáles son las fuerzas políticas que van a participar a un proceso de primarias para una elección de candidato presidencial. Yo creo que hay que hacer campaña en este momento, desde ya, para esas elecciones presidenciales y no dejarlas para última hora como pasaron ahora con las regionales y es importante reactivar las bases políticos electorales de todos los partidos”.

“También hay otro debate interesante que debe darse y es la reactivación de las tarjetas políticas electorales. ¿Qué va a pasar con Primero Justicia si va a participar a unas presidenciales? ¿Qué va a pasar con Voluntad Popular por ejemplo? Habría que ver si la MUD tiene bastante fuerza para esas elecciones, porque es una tarjeta que se vio bastante debilitada en estos últimos comicios”, sostuvo Quintero.

-Hablamos de los retos de la oposición. ¿Cuáles son los retos el chavismo?

-Seguir en el poder y reconectarse con sus bases electorales.

-¿Por qué considera que el chavismo se desconectó de sus bases?

-La corrupción. La desconexión está en que perdieron la escucha y la sintonía con la gente, con su propia gente. Por otro lado, vemos un chavismo enquistado que no es horizontal, que es absolutamente vertical, donde el de arriba le habla al de abajo y el de abajo obedece. No hay un proceso de retroalimentación y de comunicación con la gente de los sectores populares. Ellos perdieron mucho músculo allí. Tanto escándalo de corrupción de alguna manera afecta la gobernabilidad interna del chavismo. El chavismo tampoco es monolítico, no es una sola unidad donde hay una línea de pensamiento. Hay muchas corrientes y lo otro es que el chavismo tiene el reto de abrir quizás la economía, pero también a abrirse al mundo. Hay un chavismo que ya se dio cuenta de que el aislamiento le produce pérdidas económicas y políticas. Hay un chavismo que se dio cuenta que el aislamiento lo único que genera es un hermetismo que la gente termina rechazando. Hay un proceso de revisión interna que deben realizar y  creo que también ellos deben reconquistar la credibilidad que han perdido. El chavismo tampoco puede seguir ofreciendo cosas que no va a cumplir, prometiendo agua que no pone, prometiendo gas que no pone, la gente se cansa también.