El analista señala que existe una ambivalencia en las decisiones económicas que se toman desde oficialismo. No se explica cómo luego de las señales de la reducción del encaje legal y la autorización del crédito en divisas, surge la Ley del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras

“El Gobierno debe dejarse de andar como un matapasiones del sector privado. Lo tiene que hacer su aliado”.

Así lo sentencia Oscar Doval, presidente de Venecapital y director de Rendivalores, quien llegó a la redacción con su paso apurado y saludando con un cálido abrazo.

Nos regalamos un momento de conversación con café negro de por medio. Miramos algunas ventanas del país y luego encendimos las cámaras para comenzar la entrevista.

-Reducción del encaje legal, autorización para utilizar las divisas en función del crédito, pero por otro lado un Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras, a las transacciones en dólares. ¿No terminan siendo contradictorias estas medidas en función de un crecimiento económico que se espera para este año?

-Lo que te puedo responder de entrada es: “me puedes echar ayudadita”. Lo que me estás preguntando definitivamente es bien complejo. Tienes razón, yo considero que es totalmente contradictorio lo que está pasando a nivel del Ejecutivo y el Legislativo. No lo entiendo.

-Explíquenos por qué las decisiones son contradictorias.

-Llevamos básicamente tres años de una apertura del Gobierno hacia lo que es una economía de mercado. ¿Cómo lo ha logrado? Con el cesar los controles centrales, definitivamente renunciando al control de precios, cosa que ha hecho que el empresariado venezolano, que el aparato productivo nacional se empiece a encender ante la posibilidad de movilizarse libremente en lo que puede ser su estructura de costos. Lo que puede ser el desplazar definitivamente su hacer y su operación a los precios. De alguna forma también el Gobierno, de manera no abierta, ha permitido una dolarización informal de la economía del país y de todo lo que es la actividad comercial. Eso ha permitido, no solamente estabilizar la hiperinflación, incluso este año pareciera que se podría llegar a extinguir. También se ha estabilizado la economía gracias a políticas monetarias de restricción de liquidez, de disciplina fiscal, que ha permitido de alguna forma que el valor del dólar, divisa de referencia, se estabilice. Esas son políticas que aplaudo. Por decir esto en otras oportunidades me han dicho chavista.

-“Chavista de closet” le han dicho. Ahora le pregunto otra cosa, porque la gente en la calle podría decir: “¿en qué país vive Oscar Doval? A mí no me alcanza para hacer mercado. Sí, la hiperinflación está amainando, pero en mis cuatro metros, las necesidades son muy altas”. ¿Dónde está esa recuperación?

-Es una recuperación incipiente, que no cae en cascada sobre la mayoría de la población todavía, pero lo que es cierto también es que si comparamos la Venezuela de hoy con la Venezuela del 2017-2018, que fue una Venezuela donde vivimos una hiperinflación desbordada absolutamente, una inflación de 1.500.000% y una dilución de la capacidad adquisitiva del venezolano que era impensable es distinto. Además tuvimos una reducción de la capacidad de consumo que llevó a la gente a no poder acceder a lo más básico de la canasta alimentaria.

-Además escaseaban los productos.

-Además un adelgazamiento promedio de los venezolanos de 7 kilos. Así se decía en ese momento. La gente perdía peso, vivía de agarrar mangos en la calle. Eso ha amainado, pero no significa que la bonanza exista en Venezuela y que no haya pobreza. Los niveles de pobreza son realmente inconmensurables y de alguna manera indigestos.

Luego de hacer esta salvedad necesaria para no estar de espaldas a una realidad que golpea en la cara a los venezolanos todos días, Doval habla de que existe una nueva reactivación de la economía y hace su análisis.

“Esto se produce fundamentalmente porque está la dolarización de la economía y además el “floating” que existe, es decir, el dinero en “cash” que ha entrado por las sanciones financieras y que está flotando dentro del sistema económico venezolano y del sistema monetario venezolano, ha permitido a la gente, dentro de una informalización, rebuscarse. Las personas que tienen un empleo que está pagado con un sueldo mínimo, se rebuscan en la informalidad con otras iniciativas como hacer comida en la casa, hacer de su casa un pequeño bodegón, que ya existen en zonas populares. Se hacen de unos reales que se transforman en dólares y le permiten aumentar el ingreso de su familia”, comenta Doval.

Llegado este punto refiere las cifras de encuestadoras como Datanalisis que para octubre del año pasado hizo saber que “en Venezuela el ingreso promedio de una familia era de 176 dólares. Esto también hay que decirlo, es un promedio y no toca a todos los venezolanos, pero eso nos coloca como sociedad por encima de lo que se llama nivel mínimo vital de ingresos que son 100 dólares. Esto está mucho mejor que lo vivido en el 2018 cuando se estimaba que ese ingreso no llegaba ni siquiera a los 20 dólares. Esto es una mejora sustancial”.

Doval vuelve a ser meticuloso en el comentario y explica: “Nuevamente hay que decirlo: esto es un promedio. No significa que en Venezuela no hay pobreza y que la gente no está ‘pasando aceite'”.

-¿De cuánto es ese “flotante” de dólares en la economía? ¿Cuáles son los cálculos que manejan?

-Las estimaciones son muy difíciles de hacer, porque no hay data oficial al respecto declarada por el Gobierno o el Banco Central de Venezuela. En las diferentes estimaciones que hacen las firmas consultoras, incluyendo la nuestra, cabe una manada de elefantes completa. Se estima que la banda está en en 3.500 millones y 5.000 millones de dólares. Eso esta rotando en el sistema con una periodicidad de 20 a 30 días. Esto quiere decir que esa plata no se queda estática, se pasa de mano en mano en transacciones comerciales más o menos en un mes.

-Estamos hablando del 10% del Producto Interno Bruto, que no es poca cosa.

-Sí. hablamos del 10% del Producto Interno Bruto que no es peccata minuta,y que hace, aunque sea de forma “burbujaria”, que se tenga la sensación y la percepción de que las cosas están un poco mejor.

-¿Sostenible en el tiempo?

-No. Si no activas el aparato productivo naufragará. Estamos sancionados desde el punto de vista financiero y esa plata no puede salir del país a través de la banca internacional. Si nosotros logramos activar en el curso del tiempo el aparato productivo venezolano, como viene sucediendo, y además lo logramos sostener y hacerlo crecer, definitivamente esa burbuja será desplazada por un aparato robusto, tanto del sector público como privado que puede, definitivamente, hacer crecer poco a poco la economía venezolana de manera orgánica.

-Volvemos al principio. La decisiones que se están tomando son contradictorias. La liberación del encaje y los créditos en divisas por un lado, pero el impuesto, que pecharía al 80% de las operaciones que se hacen en el país, puede acabar con ese impulso del que habla.

-Totalmente. Lo que se tomó como decisión en la Asamblea Nacional el jueves pasado es una “ley matapasiones”.

-Pasamos del bikini a las enaguas

-Nos pusimos enaguas y botamos el hilo dental. Si yo soy un empresario en una situación donde te sientes estimulado, porque al fin puedes producir cualquier bien o servicio, puedes comercializar a nivel nacional, estás logrando ver alguna utilidad sobre tu actividad productiva y después de pasar la “golpiza” de hace tres o cuatro años atrás por fin puedes respirar, ahora te avisan que tienes que tributar seas persona natural o jurídica, un tributo fundamentalmente a transacciones financieras que corre en una banda que está entre los 2,5% y el 20%, realmente te hacen entrar en una incertidumbre enorme.

-Algunos empresarios entraron en pánico.

-Si soy un tipo que está produciendo pollos, para después transformarlos en algún tipo de subproducto o del producto derivado para poder comercializarlo, entraría inmediatamente en pánico. No sé si dentro del sector secundario de la economía en el que estoy, donde mis márgenes de ganancia están en torno al 30%, 35% o 40%, me van a hacer tributar 20%, en el tope máximo de la banda, están destruyendo mi utilidad.

-¿Eso es un IVA por otras vías?

-Podría ser entendido así. Esto es un agregado del IVA porque todos lo vamos a tributar. Tú, yo, los que están vendiendo o comprando.

-¿No es un impuesto para millonarios entonces?

-No. Esto se masificó. Son para sujetos pasivos de tributación y esos son los que ganan más de 600 bolívares al año. Es decir, que cualquier transacción que hagas, que sea facturada, como deben ser todas las transacciones comerciales en un país normal, va a ser pechada inmediatamente con entre 2,5% y 20%, sin saber bajo qué concepto, premisa, bajo qué criterio va a pasar esa banda de 2,5% a 20%

-Viendo esa banda tan ancha… ¿qué sería lo sensato? El Gobierno, el Estado requiere recursos porque el ingreso petrolero ha caído.

-Es interesante lo que planteas. Si lo llevas al máximo de la banda…

-Nadie sobrevive.

-No solamente eso. Es que no se logra resolver el déficit fiscal que existe. El Gobierno debería focalizarse en recaudar y ser efectivo recaudando, pero que sean cifras razonables. El Gobierno debe enfocarse definitivamente en terminar de activar la industria petrolera y el resto de la industria productiva venezolana e incentivarla. La actividad del Gobierno básicamente ha sido en el área de hidrocarburos a lo largo de historia. No ha sido poco el esfuerzo que han hecho el año pasado por estabilizar la producción, la exportación petrolera. Ahí deben colocar el foco para cubrir déficit fiscal y las necesidades de la nación y no pechar a toda la población con un impuesto que parece un IVA inflado.

-¿Cuánto debe ser?

-La anterior Ley, la del Impuesto de Transacciones Financieras era de 2% y no se tributaba cuando hacías transacciones en dólares o un criptoactivo que no fueran petros, era de 2%.

-¿Con eso es suficiente es sensato?

-Con eso no destruyes ni el consumo masivo ni el comercial. No destruyes el sector secundario, que es el de la transformación, no destruyes el sector primario que es la producción. Con 2% es potable y es un tributo que se debe hacer, pero la gente debe ser estimulada ha pagarlo. ¿Que haces cuando colocas un impuesto que es leonino? ¿A qué estás invitando indirectamente a la gente?

-Entonces tendremos un mercado negro con grandes operaciones, porque la economía se abrirá paso.

-El mercado es como el agua en las manos, puedes aguantarla un rato, después se escurre. La gente busca hacer su “platica”. ¿Me vas a quitar la platica que estoy haciendo? Y no estoy hablando nuevamente de los grandes empresarios, los grandes capitales y las grandes fortunas que ha habido tradicionalmente en este país. Estoy hablando de la gente de a pie. Si me van a quitar la “platica” a través del impuesto o un tributo, lo que voy a hacer es tratar de eludir de alguna manera ese impuesto. Esto no solamente atornilla lo informal, que ya está bastante afianzado por la falta de empleo. Con esto aumenta la tendencia a evadir flagrantemente al Fisco. ¿Cómo? Evitando la facturación. Lo que hago es tratar de seguir una actividad en divisa, que es el 80% de la actividad comercial venezolana, pero básicamente no emito facturas. Al no hacerlo no hay registros fiscales y se llega un acuerdo entre el que compra y el que vende y no tributan ninguno de los dos.

-La premisa que esgrime el Gobierno es el rescate del bolívar. Si usted hace eso es un apátrida, vendido al imperialismo que ataca al nuestro signo monetario.

-Yo estoy en contra de la dolarización formal de la economía venezolana y es sencillo. Las únicas economías dolarizadas en Latinoamérica son Panamá y Ecuador. Con eso lo que se hizo fue destruir completamente el sector secundario de la economía. Eso sucede porque te vuelves poco competitivo respeto a tu vecino. En Panamá solamente el sector terciario sobrevive, porque fundamentalmente es una economía basada en los servicios y en actividad comercial. Ecuador, que tenía un sector secundario robusto lo desapareció. Hoy en día son sector primario, que es petróleo y alimentos del sector marítimo y el sector terciario que es comercial fundamentalmente.

-¿Pero no estamos dolarizados si tenemos ya el 80% de las operaciones de la economía en divisas?

-Tenemos de alguna manera todavía de recuperar justamente nuestro signo monetario, pero no a través de un decreto. No se decreta que el bolívar “de ahora adelante” va a ser un elemento del cambio con valor de fondo. Esos sigue estando en el plano nominativo. Eso no se da por decreto. ¿Por qué es dura una moneda? Básicamente porque tienen reservas internacionales o ahorros que sustenten el valor de tu moneda. En segundo lugar porque tienes un aparato productivo lo suficientemente robusto y extenso en el cual se tranza en bolívares. Eso es lo que le da valor a un signo monetario cualquiera. No es un decreto de un presidente, de un congreso. Es no lo decreta nadie. Pero eso lleva su tiempo.

Doval hace una pequeña pausa solo para meterse con más pasión en la explicación sobre el proceso del manejo del dólar en la economía venezolana.

En este sentido señala que “la dolarización informal ha sido buena para paliar el tema de la inflación, lo interesante de no hacerla formal, en eso estoy de acuerdo con el Gobierno, es que no puedes deleznar del signo monetario patrio. Te quedas sin política monetaria alguna y realmente te haces esclavo del imperio, esclavo de los gringos que además hacen lo que les da la gana con su moneda y con el mundo en general. Yo sí estoy de acuerdo con ellos en eso. Pero no es a través de una tributación leonina que vas a incentivar el uso del bolívar versus el dólar. Es a través de generar riqueza interna, a través de estimular el aparato productivo y esto es una ley matapasiones para el aparato productivo. Recuperar el bolívar será un proceso y hay que ir poco a poco”.

-Por partes, como dijo Jack “El destripador”.

-Sí, por partes… ¡jajaja!

-Yendo por partes hay que decir que usted es psiquiatra. Desde sus conocimientos en la materia… A qué atribuye estas inconsistencias.

-Es raro que un psiquiatra se esté dedicando al tema financiero, pero así fue. Si tú quisieras darle una lectura psiquiátrica a esto, lo veo como un problema de ambivalencia. Estamos saliendo de un modelo que es el Socialismo del siglo XXI, que como modelo económico ha sido fallido. Y no solo en Venezuela. En cualquier sitio de Latinoamérica que ha tratado de implantarse no ha funcionado de forma adecuada, porque está desfasado con respecto a lo que significa lidiar y competir en la economía mundial, que es liberal y global. Entonces hasta un chino que tiene un , stado socialista de parti, o único y Vietnam con partido único, tienen mucho rato apostando justamente a la actividad del mercado y han crecido de forma sustancial y su población definitivamente está mucho mejor. Los índices de pobreza en China están por debajo del 10%. Los índices de pobreza en Vietnam están por debajo del 14%. Estamos hablando que son países que definitivamente han progresado y la gente lo ha vivido. De alguna forma salir de un modelo que económicamente ha fallado, que promueve el control central y un modelo que trata de controlar la economía, a un modelo apertura debe producir cierto escozor idelógico.

-Hay allí una tensión entre pragmáticos y dogmáticos.

-Incluso dentro de mí mismo, y me refiero como individuo al cuerpo que controla el poder político en el país. Este reflexiona: “Llevo diciendo y pregonando, incluso internamente, que el sector privado es una lacra, que los empresarios no piensan en el pueblo si no en ellos”. Salirse de ese discurso a uno donde “los empresarios son nuestros aliados, donde pueden ser nuestros amigos en conjunto y construir patria y país”, probablemente esa ambivalencia cueste mucho. Al interior se deben estar diciendo estamos beneficiando demasiado a los empresarios.

-Están muy contentos… ¿qué estamos haciendo mal? Sería la reflexión al interior del oficialismo de línea dura.

-“Estos tipos son unos desgraciados hacen negocios en dólares. ¡Vamos a meterles este impuesto”. ¡Ojo! Estamos haciendo un análisis muy silvestre y probablemente fuera de contexto, pero es una lectura que hago a “bote pronto”. De lo dogmático a lo pragmático debe haber un divorcio muy fuerte.

Para el final Doval hace una reflexión sobre el crecimiento que se espera para este año. Insiste en que el Gobierno no debe matar las pasiones del sector privado, debe hacerlo su aliado.

“Hay firmas grandes que dicen que creceremos hasta 10%. Yo le diría al Gobierno hay que poner el foco definitivamente el petróleo. No es un elemento que va a sostener la nómina patria por el resto de la vida, pero hoy sabemos que hay un rato todavía de energías fósiles a nivel mundial y somos especialistas en ello”.