El candidato del Movimiento Democracia e Inclusión a las primarias de la oposición habla de la necesidad de ir urgentemente a un proceso de reconciliación social “sin impunidad”. Considera que su opción política es sólida porque “conoce por dentro” al chavismo y a la oposición

De Nicmer Evans se pueden decir muchas cosas menos que se ha quedado quieto en los últimos años. Su actividad ha sido intensa como dirigente político, como analista desde su condición de politólogo y como hombre de medios, ya que es fundador de la plataforma digital Punto de Corte.

Sus acciones lo han puesto muchas veces en el ojo del huracán, al punto de haber sido parte de las estadísticas de los presos políticos de este país. Ese periodo lo cumplió en los calabozos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar.

Hoy anda girando por el territorio nacional empeñado en mostrar su propuesta llamada “Venezuela 20 puntos” con la idea de convencer a la población de la existencia de una opción de cambio político para el país.

Llega puntual al encuentro y comenzamos la conversación.

¿Por qué querer ser presidente de un país con una crisis multidimensional tan complicada? ¿Está loco o sabe algo que los demás no sabemos?

-Cuando tomamos la decisión en el Movimiento Democracia e Inclusión (MDI) de postular mi nombre las palabras fueron: “¿Estamos todos de acuerdo en que estamos locos?” Con eso te digo el nivel de locura que hay que tener en este país cuando se decide asumir algún tipo de responsabilidad política. Sí, hay un nivel de locura cuando lo haces sin dinero y sin estar conectado a alguna de las mafias corporativas del país. ¡Pero bueno! Creo que los caminos distintos que se han abierto en el mundo, se han construido a partir de planteamientos que parecían una locura. Estamos convencidos de que el país en este momento está requiriendo nuevas referencias éticas, un conjunto de ideas, que no son nuevas ni salidas de la nada. Es una nueva forma de armonizar unas planteamientos que existen, pero que estén representadas en la posibilidad de que haya una profunda empatía de alguien que encarne, junto a una organización, la posibilidad de la reconciliación del país. Tanto de ese chavismo que viene huyendo del madurismo, de ese chavismo que no quiere ser chavista. De ese G-cuatrismo que ha generado una desbandada en parte de la oposición venezolana, porque hay un sector que no soporta más al G-cuatrismo.

-¿Qué confianza puede generarle al pueblo opositor alguien que viene de las filas del chavismo? ¿No es una quinta columna dentro de la oposición para dividirla?

-Creo que la trayectoria habla por sí misma. Creo que hay elementos para juzgar posiciones de factores políticos que han salido del chavismo y han jugado a ser quintas columnas, Hay otros, como en nuestro caso, que hemos asumido de manera absolutamente clara el hecho de construir una alternativa dentro del marco de la polarización de Venezuela. Una polarización que sin duda nos ha hecho mucho daño y que nos ha llevado a donde estamos en este momento y que, aun cuando pudo ser necesaria en un momento y que se usó para romper hegemonías, sin embargo, hoy no va en el sentido del deseo de la gente que quiere salir de la crisis tan grande que tenemos.

-¿Justifica que en un momento fue necesaria la polarización?

-Sí. La polarización como un ejercicio de ruptura de una hegemonía sirvió. El problema es: ¿Para qué sirvió? Sirvió para sustituir una hegemonía por la otra y ese es el grave problema.

-¿Se pasó de rosca?

-Claro. El problema no es que pongas en blanco y negro un problema. Cualquier hecho social tiene matices de grises. Sin embargo, en el caso de Venezuela una concepción de democracia representativa enquistada en una gran mafia corporativa partidista terminó generando una gran crisis en los sectores populares. Eso tenía que tener una respuesta y la respuesta en ese momento se convirtió en el chavismo y muchos venezolanos respondimos a la posibilidad de anteponernos, de generar esa polarización. Esa polarización surgió como respuesta a un sistema político hegemónico que se le mal llamó “Puntofijismo”, que fue el deterioro de un pacto de gobernabilidad y alternancia en Venezuela, que no generó alternancia sino entre propios y no entre proyectos y allí es donde está el error. En Europa uno ve alternancia entre proyectos, entre izquierdas y derechas. Aquí había alternancia entre ellos, entre los que se caigan a whisky en el mismo restaurant. La polarización, que debió ser circunstancial, fue utilizada para la profundización de la tesis de “la lucha de clases”, que terminó siendo “odio de clases”.

-Habla de odio de clases. ¿En qué momento rompe con esa forma de pensar? ¿Dejó de ser chavista?

-Sí. A estas alturas yo podría dudar de la categoría chavismo. Cuando yo asumí la posibilidad de incorporarme activamente a funciones públicas en el año 2000, uno de mis problemas era utilizar esos “ismos” y generar identificación. Yo nunca me he definido ni marxista, ni leninista, ni maoísta, ni trotskista, entonces me costaba mucho decir que era chavista y creo que la gente lo percibió muy bien. Yo asumí ser parte de la posibilidad de construir un nuevo proyecto de país, pero sin etiquetas. Ya después fue un acto de resignación, debo confesarlo. Si todos me decían chavista, está bien que voy a hacer.

-No se preocupó más de eso y dejo el politólogo de lado.

-Así es. El tema de explicar la conceptualización me resbalaba. Más allá de eso, al final, yo no soy un hombre que sigue figuras, soy hombre que sigue ideas y por eso no he tenido problema en decir públicamente que estuve con el chavismo y cuando rompí, rompí. Y no rompí para irme a otro lado. Rompí para construir un proyecto propio y siempre ha sido así.

-¿Cuál fue la causa para romper? ¿Cuál fue el detonante? Qué determina la decisión: “ya no soy de aquí”.

-La corrupción en distintas dimensiones. No solo en lo económico. La moral, la ética. Cuando se desdibujó el aparente proyecto original de lucha contra la corrupción en este país. Creo que una de las cosas que convocó a ver a ese hombre militar asumir el poder, es que había una expectativa que había de superar el tema de la corrupción y con él se profundizó mucho más.

Sobre este aspecto Evans señala que en “los primeros años hubo la ilusión de poder luchar verdaderamente contra la corrupción. Después hubo un periodo en que se veía difícil, pero en mi caso empecinado por allá en 2006 y 2007, me dije hay que luchar dentro del monstruo para superarlo y ya en 2012, fue el acabose. Fue ver como la ambición de poder hizo que Chávez pusiera en juego su propia vida, solo para preservar un proyecto político hegemónico y después que nombrara a su heredero ya al borde de la muerte. Ese fue un evento que terminó por desbordar todas mis expectativas de poder luchar internamente porque hubiese una rectificación, no solo en los criterios hegemónicos sino en la corrupción”.

El dirigente del MDI recuerda haber formado parte de un ejercicio de autocrítica en el chavismo desarrollado en el Centro Internacional Miranda por allá en el 2010.

“Cuando se habló del hiperliderazgo fue un acto de irreverencia que nos trajo un castigo administrativo y sin embargo pudimos subsistir en el marco de la crítica y afortunadamente la historia nos dio la razón en  la observación, no así a todos los actores que participaron ahí. También es cierto que muchos de los que secundaron el planteamiento del hiperliderazgo, y se hicieron voceros del planteamiento, hoy andan recorriendo América Latina buscando más hiperliderazgos que nunca”, comenta con un dejo de sarcasmo en sus palabras..

-Se hizo incómodo al chavismo…

-Me hice incómodo al madurismo.

-¿Cómo es eso? ¿Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa? Explíqueme.

-Sí. Porque al chavismo le fui incómodo, pero me recibió como un crítico. El mismo Chávez. Muchos mensajes tuve de discusiones en gabinetes de ministros con él en donde mis posturas eran incómodas, pero que al final tenían que ser escuchadas porque apelaban a la razón. A quienes no les gusté fue definitivamente al madurismo. La carta pública de “Las sumas que no suman”, fue apenas una crítica a la degradación de la campaña después de la muerte de Chávez y de la manera en que se desdibujó. Esto hacía perder uno o dos puntos diarios al chavismo, de lo que había heredado desde el punto de vista electoral. Esa fue una crítica para la rectificación, pero… ¡como agradezco que haya sido asumida de la forma en que lo fue! Porque a partir de allí me sacaron de todo, hasta del registro del PSUV, y no hay manera más honrosa de salir del PSUV que ser eliminado del sistema.

-Incómodo al madurismo. Pero también incómodo a la oposición.

-Ahí soy incomodísimo.

-Entonces… ¿ cuál es su definición? ¿Un kamikaze? ¿Un suicida político? ¿Un hombre con vocación de joder por uso y costumbre?

(Risas)

-Yo he reflexionado sobre eso. Cuando yo era dirigente de educación media en el Liceo Andrés Bello, la gente de Bandera Roja, el Movimiento Ezequiel Zamora, la UJR por un lado, y por otro lado el MAS y la Juventud de Acción Democrática, me buscaban para ser parte de sus organizaciones. Yo decidí constituir el Frente Independiente de Educación Media. ¡Era una vaina de nacimiento!

El ex preso político indica que “Venezuela necesita salir de los estereotipos de organización política del país y no lo pienso de ahorita, lo pienso desde chamo. Siempre he buscado las alternativas independientes como una cosa disruptiva dentro del esquema político venezolano que no ha tenido su oportunidad. Los sectores independientes han tenido expresiones a nivel regional y municipal, pero las expresiones nacionales no las ha tenido o han sido muy esporádicas”.

“Esta independencia es importante reflejarla, en la independencia de capitales. Porque hay muchos que pueden decirse independientes, pero el asunto es quién te financia y a quién le debes reportar a quien te provee de recursos para hacer política. Yo con mucho orgullo les digo a los periodistas que me pregunten de qué vivo”, expresa el líder del MDI.

-¿De qué vive Nicmer Evans?

-Yo soy el único candidato, y perdona la pedantería, que puede decir cuánto gana mensualmente y puedo decir de dónde viene el recurso. Yo trabajo en un medio de comunicación que fundé. Gano 600 dólares mensuales, algunas veces más haciendo cosas extras. Dirijo un medio que recibe financiamiento internacional y que en este momento está pidiendo auxilio, pero ahí nos mantenemos. Entre el sueldo de mi esposa y el mío ahí vivimos dignamente. Estoy también con un grupo de locos que son pensionados, abogados, ingenieros, otros que matan tigres, que estamos tratando de hacer política sin el financiamiento misterioso y oculto.

Se detiene en su conversación, abre los ojos para apoyar su sus palabras y señala: “Tampoco me caigo a pasiones… En algún momento en el desarrollo del ejercicio político sabemos que en una Venezuela autocrática, el buscar financiamiento para hacer política es fundamental.

-Entonces… ¿Con qué se financia una precampaña como la que está llevando adelante?

 -Me entrevistó el periodista Juan Carlos Fernández y me decía: “¿Cómo van a hacer los precandidatos que necesitan entre cuatro y cinco millones de dólares para hacer una campaña en primarias?”. Yo dije que no sabía cuáles eran esos candidatos, porque de esos yo no soy. Si tuviera cuatro o cinco millones de dólares para gastarlos en una campaña, ¡coño! Yo buscaría cómo ayudar a la gente. Seguramente yo llegaría solo con volantes, e invertiría en publicidad en Google y en recorrido en los estados, pero cuatro o cinco millones de dólares para una precampaña es burlarse de la población venezolana.

-¿Cómo hace entonces? ¿Cómo se mueve?

.Ha sido con el aporte solidario de todos nosotros. Las salidas a los estados ha sido quedándonos en las casas de los compañeros de la organización como fue Barinas. En Apure nos quedamos en una habitación triple donde pagamos 50 dólares la noche y todos los recorridos son organizados por los compañeros. Lo más costoso es la gasolina porque vamos en vehículo y eso lo pago yo. Ahora nos vamos al estado Sucre y todos los gastos están cubiertos por los compañeros. Uno pone la casa, otro la comida. Lo que llevamos son unos volantes, un backing que tenemos para algunos actos, una corneta de sonido chiquitica que tenemos ahí, por si acaso tenemos que “tirarnos una arenga” y ahí vamos. Tres locos en un carro, que por cierto está pidiendo mantenimiento y quien solidariamente quiera apoyarnos será bienvenido.

-¿No le están pagando para dividir a la oposición?

-¡No vale! Aunque estoy absolutamente seguro de que hay gente que está cobrando en la oposición para dividirla. Sí los hay.

-¿Quiénes son?

-Aquellos que están recibiendo dinero para alargar o no definir la fecha de las primarias. Aquellos que están recibiendo dinero para no visibilizar los problemas de corrupción que hay en Monómeros. Creo que hay gente que está cobrando para que se preserve un gobierno interino que no tiene sentido. Y no quiero decir que todos los que cobran por el gobierno interino quieran dividir, pero me genera la terrible sospecha de que hay gente que se acostumbró a cobrar por un gobierno interino y perdió la vocación de poder en este país. Que no está conectándose con la gente para hacer los cambios por la vía electoral, o por la vía que a ellos les dé la gana, yo voy por la vía electoral y hay gente que no está transitando por ese camino, incluso hablando de ir a primarias.

-El MDI es un partido de cuadros y no de masas. ¿Con qué músculo va a medirse en las primarias con partidos como AD, PJ, Copei, que tienen tradición, estructura y ya son una marca?

-Vamos con la misma expectativa con la que fue Sonny León montando Rich Strike al Kentucky Derby: ¡De irnos por la baranda compadre y descollar! Con un buen caballo y el mejor jinete. Alguien nos podría tildar de ingenuos, que es la peor ofensa que se le puede hacer a un político. Nosotros no estamos jugando aquí con ingenuidad. Nosotros sabemos a dónde vamos. Vamos hacia la acumulación de fuerzas. La acumulación de fuerzas en la oposición está dada primero por la presentación de un proyecto de país, la presentación de dirigencia distinta y alterna, y la voluntad de unión, y no de unidad. La voluntad de unidad que ha existido hasta ahora es el ejercicio hegemónico de cuatro partidos, que después del 2015 juraron que con ese resultado se iban a convertir, por obra y gracia del espíritu santo, en la hegemonía de la oposición venezolana. Hoy como una organización emergente estamos pidiendo medirnos porque creemos que somos parte y que reflejamos parte de la realidad de este país que no estuvo reflejada en el 2015. Desde ese año acá el país ha cambiado y mucho más ha cambiado la oposición venezolana. Nosotros en el 2015 no existíamos. Estábamos en el proceso de ruptura.

-¿Qué es el MDI?

-El MDI es una organización que se compone de gente que viene del chavismo. El exchavismo descontento y que no se haya en el G4. De gente que viene huyendo del g-cuatrismo y que se preserva en oposición y que está cansada, hastiada de la forma de conducción política que se ha planteado en la última década en la oposición venezolana.

-¿Abiertas las primarias? ¿Cobrando derecho de admisión?

-Si se cobra derecho de admisión nos van a excluir. No tenemos para pagar. Además por principios no se puede pagar para participar en unas primarias.

-Cuando hablo del derecho de admisión me refiero a los partidos judicializados. ¿Pueden participar los dirigentes vinculados a esas organizaciones?

-Nosotros somos considerados precandidatos por la Plataforma Unitaria porque así se lo hicimos saber a Omar Barboza y partir de allí se ha establecido una relación en ese sentido y la Plataforma Unitaria nos reconoce como precandidato. No hay nada escrito ni formal, pero hay una relación. Nosotros tenemos a alguien designado en una comisión técnica para el tema electoral de primarias y, aunque lo hemos designado, todavía no ha sido convocado a ninguna reunión. Presentamos la propuesta de cómo creemos que deben ser las primarias. Estamos preparando la propuesta de la integración de la Comisión Electoral. Hay una comunicación respetuosa fluida con Omar Barboza, lo que no implica que estemos de acuerdo con todo lo que está haciendo la Plataforma Unitaria en el tema. Por el contrario hemos hecho públicamente observaciones, que han generado una lluvia de pronunciamientos por otros candidatos que son de la Plataforma Unitaria. Y destaco que no formamos parte de ella. Nosotros somos una acción que le da consistencia y legitimidad a que las primarias sean más amplias y diversas que lo que convoca la Plataforma Unitaria. Creo que somos convenientes y porque nos han recibido con las puertas abiertas.

-Háblenos del planteamiento del programa “Venezuela 20 puntos”.

-Se llama así porque esa es la nota que aspiramos sacar para poder eximir el examen que nos viene que es la reconstrucción y recuperación del país. A partir de eso hemos identificado áreas sensibles que debemos abordar y la primera es la necesidad de asumir la reconstrucción de la división de poderes en el país a partir del Poder Judicial y la hemos denominado: Justicia Justa.

Evans señala que si bien es cierto que Venezuela tiene un sistema judicial, tiene limitaciones para cumplir con su cometido.

“No es justo. Y no es justo porque obedece a los intereses del Ejecutivo porque en Venezuela los jueces son accidentales, son designados a dedo. Hay un sistema judicial que se debe al interés económico y político de la autocracia y que desdibuja la posibilidad del estado de Derecho y de Justicia, la defensa de los derechos humanos. Vamos a partir del Poder judicial la reconstrucción, la reinstitucionalización y la conformación de un nuevo Estado”, sentencia el candidato del MDI.

-¿Por qué el Poder Judicial y no otro?

-Porque es el único que permite la posibilidad de la separación de poderes. El Ejecutivo tiene una tendencia natural hegemónica y la Asamblea Nacional, hasta que no se haga una reforma, tiene una serie de limitaciones. Además hay que reforzar su capacidad contralora que la ha perdido. El Poder Judicial puede ser saneado en corto tiempo solo con la apertura de los concursos públicos para los jueces. Esto puede generar una estructura que puede convertir al Poder Judicial en un punto de equilibrio y de demanda de todas las irregularidades que se han cometido y que se pudieran cometer en el Estado.

-Pero en este momento el pueblo venezolano está más pendiente de los derechos económicos y sociales. Los derechos civiles están en un segundo plano.

-Es que cuando hablamos del Poder Judicial, hablamos de todo tipo de derecho que debe ser asistido y mediado. Las expropiaciones en Venezuela, las confiscaciones que se han dado no se desarrollarían si tuviéramos un Poder Judicial justo. El tema de las demandas internacionales que nos generan una profunda deuda, pero también los temas sociales. Un ejemplo es el TSJ y la Onapre. El Poder Judicial es tan importante porque es la última instancia a la que se acude para resolver los problemas de todo tipo en el país y que están subsumidos y entregados al Ejecutivo. Si hubiese separación de poderes el instructivo de la Onapre se hubiese derogado y se hubiesen restablecido las contrataciones colectivas y el Estado hubiese tenido que parir de dónde sacar los reales porque es su deber.

“Sobre la justicia justa se basa la posibilidad de que quien esté en el poder tenga la vocación de reconciliación social y esto va de la mano de la superación del odio de clases. Si algo ha generado daño en la relación social venezolana es el estímulo a afirmar que ser rico es malo y de atentar en contra de quienes generan riqueza. Creemos que la reconciliación social es un ejercicio que debe darse a partir del ejemplo. Un Gobierno que pretenda ejercer el poder debe ser ejemplo de la reconciliación social”, sentencia Nicmer Evans.

En su explicación hace hincapié en la reconciliación social porque habla de “la incorporación de todos los sectores sociales a la discusión. Debemos avanzar hacia un Gobierno diverso que represente la pluralidad y la complejidad de Venezuela de hoy”.

“La reconciliación social no puede ser con impunidad. Hay una necesidad de que haya cero impunidad a la violación de derechos humanos, a la corrupción y a los delitos de lesa humanidad, eso es central. Vamos a generar reconciliación con quien no le deba nada a la justicia y la justicia deberá actuar en función de determinar quién debe y quién no debe, en todo el pasado y el presente histórico, sea quien sea”, enfatiza Evans.

-Este desarrollo de la justicia justa sin impunidad, no camina en sentido contrario a la justicia transicional.

-Para nada. Es parte de ello. La justicia justa incorpora una justicia transicional que atienda el tema de la corrupción de la violación de los derechos humanos en la connotación de momento de transición, será parte de ella.

-Hay que tener cuidado con la justicia de la revancha.

-Por el contrario. Hablamos de justicia justa para que el sector que está siendo señalado por todo este desastre pueda decir que quien no la debe no la teme. Yo viniendo del chavismo y estando preso en manos de Maduro, lo que puedo encarnar es la garantía de que no vamos a venir con venganza. Porque yo conozco y sé que en el chavismo hay gente honesta porque conviví con ella. Sé que hay gente que ha actuado de buena voluntad. Cometieron errores, pero que actuaron de buena voluntad y no son corruptos. Y también sé, porque conozco a la oposición, que allí hay gente honesta, que es la mayoría y que hay gente que quiere la transformación del país.

El dirigente toma aire luego de una conversación amena pero intensa y reflexiona: “Debo confesarte que el rol que podemos cumplir encarnando una candidatura como la de Nicmer Evans en las primarias, es precisamente ser una bisagra de la transición en el país por poder encarnar estos fenómenos al mismo tiempo”.

-Hablemos de economía. ¿Cuál es el planteamiento?

La denominamos economía tripartita, tomando como modelo la OIT en relación con los procesos de diálogo y negociación que deben darse en países en situaciones de conflicto por el tema laboral. Hemos hecho una adaptación al tema económico general.

-¿Qué mensaje pretenden enviar?

-Queremos decirle al país que no venimos con un modelo pre escrito sino que venimos con una fórmula de procesos. Venimos con una metodología que permita procesar la adecuada armonización de la economía del país. Esto implica definir cuáles son los actores que tienen que estar involucrados en las definiciones de las políticas económicas del país. Hablamos de la posibilidad de que se pueda generar un triunvirato con un Estado no hegemónico, con el sector privado y los trabajadores para que todos estemos conscientes de la cuota que tenemos que dar para reactivar la economía es fundamental. El precandidato que diga que cuando llegue a presidente le voy dar un salario de 2.500 dólares, salgan corriendo. Ese un mentiroso y un ignorante de la economía venezolana. Nadie puede llegar en este momento a decir ningún tipo de salario si no se sabe de dónde se va a sacar el dinero.

Al señalar las fuentes de recursos, Nicmer Evans vuelve al tema de la impunidad y señala que los capitales venezolanos en el exterior y los litigios que existen entorno a ellos.

“De Venezuela se han fugado aproximadamente 650.000 millones de dólares. Casi todos esos recursos salieron de forma dolosa porque se basó en cosas como Cadivi y Cencoex, pero es más hubo colocaciones claras de los recursos, que fueron parte de una estrategia política de Chávez para mantener y sostener a la revolución en el caso de una crisis interna”, expone Evans.

El dirigente señala que una buena parte de esos recursos están en litigios y a personas le han incautado bienes y capital “y eso no es de ellos es de Venezuela”.

“Nosotros podríamos ver qué queda y esperar, siendo optimistas,  el 10% de ese monto son 65.000 millones de dólares y en tres o cuatro años podrían estar ingresando y serían parte de lo que necesitamos para poder reactivar entre otras cosas los servicios públicos”, señala como prioridad.

¿Y por qué no la industria petrolera?

-Porque en Venezuela no vamos a poder reactivar la economía sino tenemos servicios públicos. Ya el problema no es reactivar el petróleo Aquí el problema está en rescatar y estabilizar los servicios públicos para empezar a generar la triangulación de factores que puedan reactivar la economía del país.

Evans sostiene que si se logra estabilizar los servicios públicos los recursos vendrían. Además propone una renegociación de la deuda externa y sentencia: “No tengo ningún complejo en hablar de adquirir deuda con el FMI y Banco Mundial. Si logramos crédito con estas instancias estamos recobrando la confianza del mundo y atraeríamos la inversión extranjera”.

“Con 65.000 millones de repatriación de capitales, 150.000 en créditos con los multilaterales y la inversión extranjera, sobre todo en el área petrolera, estarían ingresando 300.000 millones en los próximos años para reactivar la economía del país. Si tenemos eso y no lo reactivamos, no lo reactivamos con nada”, señala Evans.

Se decanta por darle prioridad al turismo, al desarrollo científico tecnológico y agroindustrial, junto con el tema petrolero.

Lo político

Respecto al tema político señala que las iniciativas económicas deben estar acompañadas por la certeza de que quien llegue al poder “no tenga los mecanismos para instalarse desde una pretensión hegemónica y sobre eso hay unas reformas constitucionales fundamentales”.

“Recorte del periodo presidencial, acabar con la reelección indefinida. Otra cámara en el parlamento que represente con equidad a las regiones, es decir, un nivel superior en la AN que tenga visión federal para darle mayor consistencia al poder legislativo que permitan garantizar la alternabilidad”, señala finalmente el candidato del MDI.