El abogado e investigador señala que existen entre 30 y 35 megabandas similares a la de El Koki. Sostiene que debe darse un abordaje estructural a problema de la delincuencia empezando por la presencia del Estado en las zonas populares donde son reclutados los jóvenes por los grupos delincuenciales. Está de acuerdo con la política de recompensas porque pone a los cabecillas de las bandas a la defensiva

Luis Izquiel se ha dedicado a estudiar la evolución de la delincuencia en el país y ha escrito sobre el tema. Sostiene que las acciones en la Cota 905 son “una buena noticia inconclusa” porque no se detuvieron a los jefes.

Llega puntual a nuestro encuentro para conversar sobre la situación de violencia que vive el país por el gran peso de las megabandas en distintos territorios de Venezuela.

-¿Cómo debe reaccionar la sociedad venezolana de cara a la violencia que desatan las megabandas y la respuesta del Estado?

-Venezuela tiene varios territorios donde accionan megabandas criminales. El Koki es el delincuente que se ha hecho más famoso en los últimos tiempos porque su accionar está en plena capital y cuando ejecuta distintas actividades delictivas afecta autopistas, arterias viales principales, a una comunidad grande que está alrededor de la Cota 905, Montalbán, El Paraíso, pero esa no es la megabanda más peligrosa ni la más grande.

-¿Cuál es la más grande?

-El Tren de Aragua que ya inclusive está internacionalizada porque ha actuado en Brasil, Colombia, en Perú y en Ecuador por lo menos, pero además hay muchos otros “kokis”, con otros apodos a lo largo y ancho del territorio nacional.

-¿Cuántos?

-Megabandas como la de él podrían ser unas 30 o 35 en el país. Lo que pasa es que no generan tantas noticias porque no están en la capital. Te puedo mencionar por ejemplo al “Maloni en el estado Guárico, que constantemente ataca a puestos del Conas, puestos de los cuerpos de seguridad.

-¿Es el que queda a la cabeza de la banda de “El Picure”?

-Correcto. Queda a la cabeza de la banda más grande del estado Guárico. Tren del llano también le dicen a esa agrupación criminal. En el estado Zulia hay otros delincuentes también que han conformado megabandas importantes como la de “Yeico Masacre” que también se ha internacionalizado porque ha ejecutado acciones en Colombia. “Los Melean” también en Zulia. En Trujillo hay un individuo muy sanguinario que le dicen “El Cagón” o “El Patrón”, que funciona en la frontera entre Trujillo y Zulia. En el estado Bolívar tenemos sindicatos mineros muy sanguinarios como el de “Toto y Zacarías” por ejemplo. Hay otros que funcionan allá en el estado Bolívar en torno a la extracción ilegal del oro.

–Entonces hay 30 o 35 megabandas equivalentes a El Koki.

-Frente a la pregunta de cómo debe reaccionar la sociedad venezolana, debo decir que hay una buena noticia inconclusa porque falta la aprensión del cabecilla de la banda y sus dos principales lugartenientes. Falta saber qué va a pasar en la Cota 905, si las autoridades van a colocar allí una protección permanente a la gente de estas comunidades, o si va a ser un operativo muy puntual y se van a retirar. Existe el peligro de que El Koki u otro delincuente vuelva a posicionarse de ese territorio.

-¿Hay una retirada táctica en este momento de esa megabanda de El Koki? ¿Podemos esperar que eso se repita en otra parte de Caracas?

-Ahorita esos tres individuos El Koki, El Vampi, El Garbis y una cantidad en cantidad de delincuentes que se fugaron con ellos, que no sabemos el número, cuántos son, siguen significando un peligro para los caraqueños y para los venezolanos en general. No sabemos ahora qué están pensando, qué están haciendo, qué actividades delictivas pueden cometer en esta situación desesperada porque están en fuga y repito, falta ver si esto va a ser un operativo puntual o una cuestión de largo plazo, porque si las autoridades se retiran de la Cota 905 esta gente puede sencillamente volver allá y reagruparse y volver a lo mismo.

-La administración de Nicolás Maduro ha vinculado estas bandas criminales con dirigentes políticos de la oposición. ¿Es creíble? ¿Realmente podría ser así?

-Ese es otro de los problemas que podrían obstaculizar, desde el punto de vista criminológico, criminalístico, la investigación y la culminación con éxito.

-¿Por qué?

-Porque.. ¿quién va a creer que la oposición puede estar financiando estas bandas?

-¿Por que no creerlo si la oposición acusa a Maduro también de formar parte de una megabanda?

-Me refiero a esta acusación puntual. Esta megabanda de El Koki tiene por lo menos a su mando seis años, es decir que… ¿tendría la oposición seis años financiando a este individuo dándoles armas? Otra explicación que vuelve esa teoría absurda: En Venezuela no hay armerías. Las personas no pueden ir a comprar un revólver, no pueden comprar una pistola, ni pueden comprar un fusil en una tienda privada como sí se puede hacer, por ejemplo, en los Estados Unidos o en otros países del mundo. Entonces las armas, según disposiciones constitucionales, deben estar en los cuarteles militares, en los cuarteles policiales. ¿La oposición qué cuartel militar controla?

-El mercado negro de las armas existe en todas partes del mundo

-Podría haber un mercado negro que también sería culpa de los que dirigen el país porque la otra teoría es que esas armas entran por contrabando terrestre, por las fronteras terrestres o entran en cargamentos que vienen en barco o en avión. ¿Quién controla los puertos? ¿Quién controla los aeropuertos y la frontera?

-¿Quién debe investigar esto? Tenemos por un lado a la oposición acusando a Maduro de ser el cabecilla de una banda, presuntamente, y el gobierno de Maduro acusando a la oposición de, presuntamente, financiar estas bandas.

-Desde punto de vista técnico quien acusa a Maduro y a otros miembros del gobierno que hoy está en Venezuela son los Estados Unidos. La Fiscalía General de los Estados Unidos tiene acusaciones formales.

-Podrían ser intereses políticos.

-Es que a los venezolanos, a la gente, más allá del tema político, lo que le interesa es que el delincuente no la asalte, no la secuestre. Más allá del tema político, a los venezolanos creo que desde hace mucho tiempo nos interesa saber es de dónde sacan los fusiles, las granadas y ametralladoras. No El Koki nada más, porque repito no es ese tema puntual. Todos los delincuentes que están a lo largo y ancho de Venezuela, prácticamente la mayoría de las megabandas, utilizan este armamento de guerra.

-Son cantidades muy grandes de armas.

-Tobos y tobos de municiones. Aquí se tendrían que hacer investigaciones en dos sentidos: Primero investigaciones administrativas dentro de los cuerpos militares, los cuerpos policiales, para saber si desde allí, de esos parques de armas están por negligencia, saliendo armas hacia la delincuencia. Segundo, el Ministerio Público, porque varios de estos delitos que tienen que ver con armas y armas de guerra están previstos en la legislación venezolana con prisión. Entonces… ¿dónde están las investigaciones que lleven hacia a saber si es por la frontera que ingresan? ¿Quiénes son los responsables de que esas armas ingresen por la frontera? ¿Cuáles son los grupos delictivos que están haciendo que esas armas ingresen por la frontera? ¿Es por algún intercambio de drogas o tiene que ver con el narcotráfico? ¿Tiene que ver con qué? Los venezolanos quisiéramos que se concreten esas investigaciones y que se detengan personas, pero sin el tema político. El tema político afecta la verdadera investigación criminal de lo que aquí ocurre.

-¿Cómo paramos la fábrica de delincuentes? Son muchachos. Dicho por los propios vecinos. Son muchachos de 12 y 13 años.

-Ahí vamos a las causas estructurales de El Koki y de las otras expresiones del crimen organizado en Venezuela. ¿Quiénes son los integrantes de la banda de El Koki, El Maloni, Yeico Masacre? ¿Quienes son los integrantes de las bandas de todos los delincuentes que están a lo largo y ancho del territorio nacional? Son jóvenes varones de los sectores empobrecidos de Venezuela. Muchachos que no tuvieron oportunidad de aprender un oficio. No tuvieron la oportunidad de aprender una profesión. Quizás no quisieron, pero tampoco hubo el impulso por parte del Estado. Jóvenes de la pobreza, que vienen del hambre, de la pobreza en sus hogares, de hogares desestructurados donde muchas veces hay embarazo precoz, hay violencia intrafamiliar. Jóvenes que regularmente son adictos a las drogas, al alcohol y no tienen ninguna atención por parte del Estado. Ese es el caldo de cultivo para que estas organizaciones criminales recluten a una buena parte de nuestra juventud. Los niños de la calle, todos estos problemas sociales que no se han resuelto. Luego está la falta de operatividad de los cuerpos de seguridad en Venezuela que han venido con un deterioro en cuanto a lo operativo y en cuanto a los recursos humanos desde hace mucho tiempo. La ciudadanía percibe que muchos funcionarios policiales son matraqueros, como se dice coloquialmente, que están ligados a los delincuentes en vez de proteger a la ciudadanía. Luego viene la inoperancia del sistema de justicia, Ministerio Público, Poder Judicial y en esto tiene mucho que ver también la politización de estas instituciones. El resultado es la impunidad delictiva y luego tenemos unas cárceles que son escuelas de delincuentes manejadas por “pranes”. Todos sabemos lo que ocurre allí entonces estos son los problemas estructurales.

-¿Cuál es la respuesta que hay que darle desde el Estado? ¿Es plomo al hampa? ¿Es llegar y hacer tierra arrasada? Hay gente que cree en eso, tanto en el gobierno como en la oposición.

-Yo creo que hay resolver estos problemas estructurales de los que estamos hablando.

-Pero hoy ante la crisis y la coyuntura.

-Yendo a lo puntual yo creo que operativos como estos que se hicieron la Cota 905 son necesarios en muchas partes del territorio nacional, pero luego tiene que el Estado tener presencia en esas comunidades empobrecidas dominadas por los delincuentes. Koki y las demás expresiones del crimen organizado son hijos de los problemas estructurales que estamos hablando, pero también son hijos de un Estado que abandonó ciertos territorios del país. Les pregunto a ustedes y a los habitantes de las zonas populares de Caracas, en el cerro donde vive la gente, no abajo en la avenida. Donde vive la gente arriba en las casas empobrecidas: ¿En que barrio de Caracas hay una estación policial consolidada? ¿Dónde hay un patrullaje constante? Desde hace mucho tiempo no lo hay.

-Los sacan tiros.

-Pero los sacan a tiros por la situación actual que existe. Entonces… ¿qué es lo que se debe hacer? El Estado tiene que retomar esos espacios, tiene que tener presencia allí. No solo policial por cierto sino también presencia social. Es decir, el Estado tendría que atender a estas comunidades empobrecidas que cuyos jóvenes entonces ven en El Koki y en otros delincuentes un modelo a seguir.

-Usted ha dicho que los cuerpos de seguridad se han venido deteriorando. ¿Hay capacidad para hacer esos operativos?

-Lo demostraron en la Cota 905. Sí hay la capacidad. A pesar de todos los problemas operativos, del problema de recursos humanos, sí hay la capacidad y el Estado tiene que combatir a estas bandas criminales. Ahora bien una pregunta que me imagino que se hará toda la gente del oeste de la ciudad: Por qué si El Koki tenía por lo menos seis años liderando esa pandilla y esa pandilla existía antes con otro líder que asesinaron y el que subió en la jerarquía criminal de la pandilla fue El Koki; por qué si el gobierno demostró que tenía esa capacidad para resolver eso en 48 horas… ¿porque dejaron que secuestraran tantas personas, que mataran a tanta gente?

-¿A que lo atribuye usted?

-Parece que no había voluntad política. Uno escuchaba en los chats policiales antes del viernes: “miren dieron carta blanca”, “ahora sí, por fin nos dieron carta blanca”.  Escuchabas a los policías felices porque “alguien” les había dado carta blanca. ¿Quién no daba la autorización? No lo sé. ¿Quién no da la autorización para resolver los otros problemas de los otros “kokis” y de los otros delincuentes que están en el territorio nacional? Tampoco lo sé.

Para analizar la capacidad de reacción de los cuerpos de seguridad del Estado frente a estas organizaciones de delincuentes Izquiel señala que la banda de la Cota 905 tenía entre 200 y 250 integrantes. Por su parte el Estado venezolano tiene, según la teoría y las nóminas unos 100 mil funcionarios, que van desde las policías, municipales, estadales y la policía nacional.

“Se está hablando 100 mil contra 200. ¿Cómo no van a tener la capacidad? Claro que la tienen a pesar de todos los problemas que existen” sentencia el experto.

-¿Hay complicidad con estas megabandas?

-Yo no lo puedo afirmar menos en un país como este, en las circunstancias que todos sabemos existen hoy día, pero sí te puedo decir que el programa de zonas de paz, que no fue un programa oficial pero que todos sabemos que se ejecutó, hizo mucho daño. Además hay videos en youtube de un viceministro con una cantidad delincuentes con fusiles y con otras armas, repito, eso causó mucho daño. Ahí se les cedió territorio a unas bandas criminales con el cuento de que iban a entregar las armas y que se iban a pacificar. Eso nunca ocurrió. Utilizaron todo ese tiempo, con esos territorios “despolicializados”, si vale el término, para fortalecer su gobernanza criminal. Una cosa que siempre digo, pero que me parece muy grave, es que las comunidades de azotadas por estos delincuentes vieron como el hampón líder de la pandilla se sentaba con un viceministro de tú a tú a conversar.

-Fue un mal mensaje

-Fue terrible.

-¿Qué habría que hacer con estas zonas de paz si es que están vigentes?

-Ningún delincuente activo que tiene fusiles, ametralladoras, que genera una gran cantidad de dinero secuestrando, vendiendo drogas, desvalijando vehículos, extorsionando gente va a entregar eso porque tú te sientes a conversar.

-¿Qué es lo que funciona entonces? ¿Usted descarta la posibilidad de negociaciones?

-En estos temas no hay varita mágica. Este es un país que tiene 22 años con una cantidad de factores generando delincuencia. Hay que atender los problemas estructurales, reinstitucionalizar este país. Teníamos una de las mejores policías del mundo en investigación: La PTJ. Con base en la estructura de la PTJ se armaron otras policías de investigación en Latinoamérica. Volvamos a tener una policía de investigación de excelencia. Esa es la policía que está todo lo día investigando quién robo, quién secuestró, quien asesinó. Por eso hablo de la reinstitucionalización del sistema de justicia y policial de este país.

-¿Cómo hacemos para que las cárceles no sean escuelas de delincuentes? ¿Qué piensa de la revolución llamada revolución judicial?

-Nosotros somos partidarios de que se construyan cárceles de máxima seguridad.

-¿Para quienes?

-Para estos líderes de las megabandas. Porque ese es otro problema y hay verlo como tema estructural. Supongamos que detienen a El Koki. ¿Dónde lo llevas? ¿A Tocorón?  Entonces o se convierte en pran o el pran lo apadrina. Lo vas a ver en la discoteca, lo vas a ver en la piscina. Entonces es un tema estructural. Hay que construir cárceles de máxima seguridad y luego reconstruir los ranchos que son las cárceles venezolanas, que la mayoría data de los años 60, 70 y 80. Además la cárcel formal, el edificio que se construyó ya dejó de ser cárcel. Se armaron ranchos por todos lados, un pueblo donde hay bodega y donde hay de cine. En algunos piscina, que son para los pranes, el resto de la población se muere de hambre sometida a pagar la mensualidad.

-¿Qué fue lo que funcionó en América Latina?

-Lo que funciona es abordar los problemas estructurales, eso no es varita mágica pero eso es lo que funciona. Ahora hay otras medidas puntuales que pueden ser traídas a Venezuela en cuanto a los aspectos positivos y en la medida en que se adapten a nuestra realidad. Yo considero que lo que se hizo en la favelas de Río de Janeiro a partir del año 2008 es aplicable a los barrios de Caracas.

-Descríbanos qué se hizo

-Las favelas estaban dominadas por bandas de narcotraficantes muy parecida a ésta de El Koki. Además geográficamente son barrios son muy similares a los cerros venezolanos. Allí también portaban fusiles, granadas, ametralladoras. El Estado regional de Río de Janeiro junto con el Estado nacional decidieron recuperar el territorio con la presencia en esos territorios. Las primeras incursiones fueron por sorpresa y se presentaron tiroteos. Las otras incursiones eran avisadas, se decía esta semana vamos a ir a la favela tal, el Estado a recuperar presencia y a desalojar a las bandas criminales. No había un tiro porque las bandas criminales se retiraban, el Estado entraba y recuperaba la presencia. Eso no era un programa de unas horas, coyuntural, para tomarse la foto y grabar el video. Allí una vez que el Estado retomaba la presencia en estas favelas se construían grandes estaciones policiales que se denominaron Unidades de Policía Pacificadora. El plan se conocía UPP y también entraba la UPP Social, que es lo que hablábamos de enseñar oficios, llevar alimentos subsidiados, atención médica. Un plan integral y cuando hacían la encuesta a las personas para saber si estaba de acuerdo acuerdo con la UPP, por supuesto que sí. Era un plan con una gran aprobación y ha continuado. Han pasado distintos gobiernos regionales y nacionales en Brasil y con sus altos y bajos el plan ha continuado.

-¿Qué opina de las recompensas que está promoviendo la administración de Nicolás Maduro?

-Nosotros también hemos dejado por escrito que estamos de acuerdo con el tema de la recompensa.

-Eso no está dentro de la legislación venezolana.

-Pero tampoco lo prohíbe. Es decir no hay un artículo en ninguna ley que diga que está prohibida, que no se puede ofrecer y tampoco hay uno que diga: se puede.

-¿Por qué está de acuerdo?

-Mirando lo que ha funcionado en Latinoamérica, en Perú hace unos años se inició un plan denominaron: “Que se cuiden ellos”. Fue un programa de mostrarle a la sociedad peruana quiénes eran los cabecillas y los principales delincuentes que había en este país. Con el ofrecimiento de recompensas los delincuentes pasaban a la defensiva porque cualquier ciudadano, sea de la comunidad donde ellos están o sea cualquiera de sus propios aliados, estos delincuentes no saben si el que tiene al lado es que lo va a vender y va a cobrar la recompensa. Además que toda la comunidad ya sabe quiénes son los delincuentes y aparecen en fotografías. A mí me parece eso bastante positivo. Ahora esto acá se hace de una forma muy puntual porque como venimos hablando aquí hay muchas megabandas y habría que ofrecer por todos esos líderes.

-¿Qué hacer con esas 30 o 35 megabandas? ¿La misma política?

-Es que son problemas estructurales no me canso de insistir. Nosotros tenemos que recuperar aquí la operatividad policial. Los policías venezolanos pueden seguir ganando 10 dólares. A las policías en Venezuela no pueden ingresar individuos con registros policiales. No puede ser gente que no esté preparada. Aquí el arma se entrega con una insignia y uniforme a cualquier loco que quiera hacer policía. Entonces eso tiene que ser revertido en el país. Esa es la única forma que nosotros tengamos seguridad de forma permanente. Los políticos regularmente quieren ofrecer un nombre operativo y decir que van a resolver. Esto no se resuelve así con varita mágica. Se resuelve de esa manera y eso cuesta. Construir cuesta, destruir es más fácil.

-¿Cuantos años de trabajo para eliminar estas bandas?

-Fíjate lo que acaba de ocurrir la Cota 905. Hubo una decisión de tomar ese territorio. Los vecinos del oeste de Caracas por lo menos tienen la tranquilidad, por ahora, de que esa banda no sigue actuando. Imaginen que esto se haga en buena parte del territorio nacional. Que estén los cuerpos de seguridad dedicados a labores de inteligencia, de investigación que aquí se inicien averiguaciones verdaderas y se determinen los culpables de que los fusiles, las granadas y la ametralladora terminen en manos de los delincuentes. ¿No creen que vamos a comenzar a ver resultados? Con reinstitucionalización del país se verían resultados a corto tiempo y podríamos volver a ser un país de paz, como siempre lo fuimos por cierto históricamente en los 50, los 60 y los 70.