El Diputado por el Estado Delta Amacuro, insiste en que el Parlamento discuta el estatuto electoral propuesto por Cambiemos, el cual permitiría tener un nuevo CNE en menos de tres meses.

Las intervenciones de José Antonio España, a lo mejor caen en saco roto, pero no dejan indiferente a nadie en la Asamblea Nacional (AN). El Diputado opositor por el Estado Delta Amacuro, ha pedido a la Directiva del Poder Legislativo que rectifique, ha solicitado al oficialismo que ceda, y se ha ganado amenazas y advertencias.

“Hemos sido consecuentes, hemos sido firmes con la propuesta de un nuevo CNE que sea transparente, equilibrado e imparcial”, ratifica España en conversación con Contrapunto. “Los venezolanos quieren soluciones, no quieren confrontación, no quieren calles ciegas ni atajos”.

Un nuevo CNE “normaliza el funcionamiento del resto de las instituciones, y comienza un efecto de reinstitucionalización”, asegura. Ese ente electoral, según la ruta de la que habla España, convoca elecciones presidenciales o parlamentarias. Sobre este punto el dirigente es tajante: “En la Constitución están las parlamentarias, las presidenciales serían producto de un acuerdo entre las partes”.

El Diputado, que participa en la mesa de diálogo de Casa Amarilla, recuerda que esta semana se instalaron tres comisiones: CNE, partidos y economía, para evaluar medidas como las sanciones de Estados Unidos y el intercambio de petróleo por comida y servicios.

No obstante, considera que la postura de la directiva de la AN, en lugar de facilitar la implementación de esos convenios, “coloca diques que no facilitan los acuerdos parciales y prolongan la situación de agonía institucional”. Cita en particular una de las resoluciones del Parlamento el pasado martes 22 de octubre, y la fustiga: “Eso expresa la falta de voluntad política de la Asamblea para elegir un nuevo CNE”.

Pese a ello “nosotros vamos a insistir en que sea la AN, elegida por todos los venezolanos, la que elija el nuevo CNE”, remarca. “La directiva de la Asamblea no ha dado un paso adelante, que ya lo dio la fracción del PSUV al regresar al Parlamento: esto expresa su falta de voluntad política para después argumentar que decidió el TSJ”.

Sin “pelos en la lengua”, España afirma que “el mantra” de Juan Guaidó, no ha dado resultados “porque no hay cese de la usurpación, ni transición, ni elecciones”. Sobre este punto no hace concesiones: “Hemos dicho hasta el cansancio que rectifiquen”. Y agrega: “El peor error va a ser la división y la abstención. Van a liderar, no la unidad de Venezuela, sino la división de la oposición, y como bandera la abstención. Eso no puede ser exhibido como triunfo ni como logro”.

Sin embargo, renueva su llamado: “Vamos a seguir pidiendo a la directiva de la AN que rectifique”.

-¿Eso qué implica?

-Que el G4 se incorpore a la mesa de diálogo y reconciliación nacional sería un gesto muy importante. Pero si quieren recomenzar Barbados, pueden hacerlo. Hasta en los rines hay normas y referis. La conducta de algunos de los colegas del G4 es crear un clima de intolerancia que no permite el debate en la Asamblea. La Asamblea es el sitio por excelencia del acuerdo, del diálogo. Podemos defender nuestras ideas con vehemencia, pero un clima de intolerancia y agresión no ayuda.

-¿Qué ha pasado?

-He sido amenazado en dos ocasiones por defender el diálogo, el acuerdo, un nuevo CNE, el intercambio de petróleo, la libertad de presos políticos. Van 29 liberados; queremos que todos salgan en libertad. Está anunciada la salida de cerca de 30. Bienvenido que cada día tengamos menos presos políticos, porque eso es construir un clima positivo, un clima que nos ayuda a superar la situación actual.

Para España hay una premisa: “El rencor, el odio enferman. La paz y la reconciliación curan. ¿Tenemos que seguir en una confrontación sin fin para darnos cuenta de que esta frase es cierta, y darnos cuenta de que el diálogo es importante y hay que dejar de lado el odio? Estamos trabajando por eso”.

Cuestiona también “las designaciones a nuestro juicio inconstitucionales e ilegales” y advierte que “la dualidad, Citgo, Pdvsa están poniendo en peligro los activos de Venezuela en el exterior, que son de todos los venezolanos. Eso se hace sin consultar, unilateralmente. Y quienes lo hacen saben que más allá del origen legal o ilegal de la designación son responsables por ellas, y deben rendir cuentas”.

-¿Qué implica?

-Que comiencen por rendir cuentas. El decir que no se administra, sino que se está preservando no es del todo es cierto, porque es público y notorio que el gobierno de Estados Unidos hizo un aporte a un partido o un grupo de diputados para fortalecer la actividad de esos sectores. Son fondos y el problema no es solo quien los administra, sino quien los recibe. Rendir cuentas es una obligación de todos los funcionarios públicos.

El dirigente opositor no teme aseverar que las sanciones de EEUU “están castigando al pueblo de Venezuela. Si queremos reanimar el aparato productivo, si queremos tomar posiciones positivas en materia económica, las sanciones deben cesar, deben ser atenuadas”.

-¿Cómo se atenúan?

-Vamos a hacer propuestas al país y a la mesa en las próximas semanas, desde esta comisión, para obtener resultados. Es una ruta de acuerdos parciales.

-¿Por ejemplo?

-El intercambio de petróleo por comida. Que el tema de las sanciones sea de unidad nacional y no de un sector; que se pueda discutir abiertamente en Naciones Unidas las sanciones. No tiene derecho un país unilateralmente, por no gustarle la orientación política de un gobierno, de castigar a un pueblo. Los mecanismos de cambio político están en la Constitución.

-¿Cómo se llega al nuevo CNE?

-Aspiramos a que se le dé la urgencia parlamentaria al estatuto electoral que presentamos en la plenaria, que implicaría elegir el nuevo CNE en menos de tres meses (por un acuerdo político) por mayoría calificada. Esperamos que la directiva de la AN no le dé la espalda a Venezuela, que no cree el vacío, que no se produzca la omisión legislativa y el TSJ tenga que actuar. No es responsable por parte de la directiva de la AN no elegir un nuevo CNE.

-¿Hay otras vías aparte del estatuto electoral?

-La vía legal nos colocaría en un horizonte de siete meses. Este estatuto lleva a la celeridad procesal; no viola la Constitución, solo acelera los lapsos procesales, las entrevistas a los aspirantes. Da como buenas las postulaciones realizadas en el último proceso, con una lista abierta, y daría un lapso breve de nuevas postulaciones. Las entrevistas se harían de forma rápida para llegar a cinco miembros principales y 10 suplentes.

-¿Cuanto tiempo tiene la AN para eso?

-No tiene un tiempo estipulado constitucional o legalmjente. El límite real es este periodo de sesiones. De no dar paso se estaría incurriendo en omisión legislativa.

-¿Escucharían otra vía?

-Los acuerdos no pueden sustituir las leyes y la Constitución. Pueden facilitar el cumplimiento de la Constitución y las leyes. Pro ess planteamos el estatuto, que es una vía más expedita. Es solo para esta oportunidad. Siempre estamos dispuestos al diálogo. Así como decimos que la ruta de la AN no ha dado resultados, no cerramos las puertas a la directiva de la AN. Que rindan cuentas es una obligación, pero no cerramos las puertas. Puede haber reuniones múltiples, que es lo que se suele hacer. Ahora con el CNE a la directiva le tocaría reunirse con todas las fracciones y evaluar y conseguir una ruta. El problema de la directiva es que redacta acuerdos para que el PSUV no los vote y para que otros nos abstengamos.

A su juicio, el G4 “debe dar un paso, que es la rectificación en la ruta, ver la cara al pueblo y decir ‘me equivoqué, estoy dispuesto a rectificar’. Insistir en una ruta equivocada lo que hace es que se pierde el respeto, el cariño y el afecto del pueblo, y eso es lo que está pasando”.

-¿Se retoma Barbados?

-La mesa de Casa Amarilla no es excluyente de Barbados. Lo que cambia es la metodología. La de Casa Amarilla es de acuerdos parciales que produzcan resultados sucesivos. La de Barbados era de acuerdos totales. Lo que diferencia a Barbados de la Casa Amariñña es la metodología. El G4 se refirió despectivamente a la mesa de Casa Amarilla como la mesita, pero la mesita ha dado resultados, y la directiva de la AN con su ruta no ha dado resultados. Te aseguro que no es mayoría en Venezuela el odio, la confrontación y la guerra”.

-¿Ustedes se arrogan la representación de la oposición?

-Somos un pedazo del país. Hay una franja muy amplia que piensa en la paz y la reconciliación, pero no está identificada en un partido o un liderazgo, sino en conceptos e ideas. Nosotros intentamos cumplirles a esas ideas. Por eso no acompañamos el TIAR, las sanciones ni los bloqueos. No somos ni más ni menos que otros. Estamos intentando destrancar el juego. Un juego que estaba trancado lo estamos destrancando.