“¿Ministerio de desarrollo minero ecológico? Es orwelliano, es risible, porque es mentira”, sostiene Jorge Padrón, coordinador de la Asociación Civil Chunikai.
Ante el resto del Gabinete que plantee los proyectos mineros y otros, debe haber alguien que diga: “Tenemos esta responsabilidad ambiental y debemos hacerla cumplir”. Debe haber contrapesos”, afirma

No es nuevo en estas lides de hablar del ambiente en voz alta y sufrir las consecuencias de hacerlo, pero no dejan de sorprenderlo los alegatos del poder sobre la minería en el sur del país, la pérdida del agua, la deforestación, la deslealtad con la naturaleza. Jorge Padrón, coordinador de la Asociación Civil Chunikai, sigue en la pelea para que los lazos entre la gente y su entorno no se pierdan. A su juicio, todos los políticos necesitan alfebatización ambiental.

-¿El ambiente es un derecho? ¿Se está respetando en Venezuela?

-Realmente no, nada. Más bien ha venido desmejorando año tras año. Ha habido algunos casos, algunos subtemas, mejora un poco y después retrocede.

-¿En qué hubo mejoría?

-Por ejemplo, con el tema del manejo de residuos sólidos, que cubre nada más un punto, que es la recolección. Eso mejoró con respecto a años atrás, pero no significa que se está cumpliendo lo que debería hacerse. Tiene que apuntarse hacia una economía circular, donde se aproveche todo. Eso lo hemos parado. Lo que hay ahora es que ha mejorado la eficiencia en la recolección.

-¿Cuáles son los factores de la desmejora?

-El acceso al agua potable es evidente que cada vez está peor. Eso no es tampoco blanco o negro. Es que hay un problema estructural que no se ha resuelto, más allá de que crearon un ministerio para la atención de las aguas, no le quito méritos a que hubo gente que puso de su parte, la misma ingeniera Evelyn y los técnicos pusieron de su parte y se ve con la gente de Hidrocapital. Emigraron la mayoría de los técnicos, pero en algún momento se plantearon retomar. Pero el tema estructural no se ha resuelto. No es asunto automático echarle la culpa a la ministra, sino dejar que los técnicos aprendan. Ella comenzó en 2018 y la acaban de sacar, lo que me parece negativo. Nombraron al que era gobernador de Aragua. ¿Qué va a saber él de agua? ¿Será que, en este régimen, mientras la gente más aprende a manejar su área, es más peligrosa y hay que sacarla?

-¿Otra área?

-El problema principal es que se perdió la institucionalidad ambiental. Si no hay instituciones que velen por el cumplimiento de ese derecho al ambiente sano, respaldado en Venezuela con un marco legal muy completo, no van a funcionar las cosas. Tiene que haber un Ministerio del Ambiente. Pónganle el nombre que quieran, pero que actúe con el cumplimiento de las normas ambientales, como lo establecen las leyes.

-Hay un Ministerio de Ecosocialismo.

-Eso estará cumpliendo 3% de su labor.

-¿Qué pasa con 97%?

-Está abandonado. No estoy atacando a los técnicos, seguro hay gente que tenga buena intención y vocación, pero debes tener una institución con fondos y recursos para que cumpla con su función.

-¿Recursos o visión?

-Es todo. Se requiere de liderazgo, de una visión integral, pero ese liderazgo debe venir de la cabeza del Ministerio de Ambiente. Ante el resto del Gabinete que plantee los proyectos mineros y otros, debe haber alguien que diga: “Tenemos esta responsabilidad ambiental y debemos hacerla cumplir”. Debe haber contrapesos. Debe haber un liderazgo que no hay y no ha habido desde hace mucho tiempo. En estos 20 años no lo ha habido. ha estado lleno de puros adjetivos. ¿Ministerio de desarrollo minero ecológico? Es orwelliano, es risible, porque es mentira, no se ha cumplido con las normas. El solo hecho de que se cumpla con las normas apunta a que se respeten los derechos ambientales.

-¿Qué pasa con la industria petrolera?

-En el año 2015 me tocó hacer un informe especial para Provea que me permitió hacer trabajo de campo, recorrer las zonas de la industria petrolera en Anzoátegui y Monagas. Recorrí focos de contaminación petrolera, comenzando desde Jose y luego hacia el sur. Ya en ese entonces era impresionante ver cantidades de derrames.

-¿Eso ha cambiado?

-Esa situación ha cambiado para peor. ¿Qué ocurría en aquel entonces? Me tocó estar con comunidades indígenas, me quité el sombrero con los kariña, porque la industria petrolera para esa zona es todo y ellos se estaban enfrentando y dando la batallla. En ese entonces había derrames en San Tomé; derrames de hidrocarburos en general, no solo petróleo, sino con otros componentes contaminantes que estaban contaminando las aguas de las comunidades indígenas de la zona. Hubo varios derrames monitoreados por la prensa.

-¿Cómo es ahora?

-Hoy día es tal el desastre que ni siquiera los destacan. Los derrames son por todos lados, no hay una publicación oficial de Pdvsa. Pdvsa tenía un balance social y ambiental. El último fue en 2016. Ya ni siquiera hay notificación de lo que está ocurriendo. Hay un vacío de información; ha sido la política general con todo. Hoy hay más derrames. Es mucho peor. Estructuras con varias décadas, tanto en oriente como en Zulia, y no hay el personal preparado, ni los recursos. Un componente que hay que destacar es que, hoy día, hay gente de la sociedad civil que está haciendo seguimiento, a través de imágenes satelitales, y se puede saber en tiempo real lo que está ocurriendo. Eso no es fácil verlo en tierra, pero los que van al mar son detectables. Hay una forma de monitorear. Hay gente como Eduardo Klein, de la USB, que les hace seguimiento.

-¿Cuáles son los desastres ambientales del presente? ¿Cuáles son los factores involucrados?

-Como se quedaron sin la fuente de ingresos del petróleo necesitaban una caja chica con una extracción rápida: la minería. La minería bien levada no es rápida, se va a llevar por lo menos 10 años y requiere de una cantidad de pasos; un procedimiento legal, seguros, un respaldo.

-¿Así se hizo aquí?

-No. Aquí dijeron “necesitamos caja chica, dinero rápido”, y ¿quiénes mejor que los militares, que conocen el negocio de las minas de Guayana, para buscar la manera de que haya un ingreso rápido? En los tiempos de Víctor Cano, y antes, con Jorge Arreaza, ellos establecieron un planteamiento ideológico con el arco minero, como una estrategia política-ideológica, y se aliaron con los pequeños mineros. Era fundamental organizar a los pequeños mineros.

-¿Qué tiene de malo el arco minero?

-El arco minero no existe como tal. Es un término que invento Chávez. Es la zona del sur del Orinoco donde hay agua, bosque, biodiversidad. Allí está 80% del agua no contaminada de Venezuela. El proyecto pasa por encima de toda la normativa ambiental existente, áreas protegidas como la reserva forestal de Imataca. Hacen un mecanismo para darle luz verde a la extracción de forma rápida. Lo que ofrecían a los pequeños mineros era permitir la “legalidad” para seguir trabajando en la zona. Lo importante es que ese oro me lo des a mí, al Estado. Y ese oro te permite que lo vendas y utilices como quieres. Se convierte en la caja chica.

Lo malo “es mucho, lo malo es que generas un salto de toda la estructura legal, y paralelamente generas el impacto ambiental que eso trae. No importan dónde estés, no importa si metes chupadoras y estás haciendo un destrozo ambiental, yo te doy tu permiso y tú me das el resultado”, explica. Eso “les ha funcionado, les ha permitido tener el respaldo de ese pequeño sector que antes se estaba quejando y hoy siente que lo involucraron. Fue una jugada estratégica, pero el daño ambiental es total y con consecuencias sociales asociadas con esa minería: trabajo sexual, venta de drogas, explotación infantil. Todo se ha venido acentuando, año tras año”.

La economía de Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz está vinculada con las minas, subraya. “La gente de Puerrto Ordaz lleva comida, agua, chucherías. Hay servicios asociados con eso. Las poblaciones indígenas están explotadas, en algunas actividades los usan. En algunos sitios se meten con buzos, y usan por lo general a gente joven, y muchos son indígenas pemones que deben estar debajo del agua, de cinco a ocho horas metidos en el agua con una conexión de aire muy precaria”.

Hay “un deterioro de los derechos humanos con todas las connotaciones, que se ha venido acentuando año tras año. Hay que sumar otro factor: el de la inseguridad. Allá hay unos kokis, o peores que el koki, controlando los centros de acopio de oro. Han querido tomar otras cuencas, como La Paragua, Ikabarú”.

Las masacres, describe, “han estado vinculadas con la expansión de los grupos delincuenciales. Decidieron traer gente de más confianza, gente de la guerrilla colombiana. Es una colombianización que tenemos allí con distintos actores. Eso fue desde 2012 para acá”.

-¿Todos los políticos tienen la misma visión depredadora del ambiente?

-En un momento dado del año pasado en la comisión de energía y minas de la AN metieron un proyecto de ley de minas, y decidí participar. Ese proyecto era terrible. Mi lectura: soy opositor a este gobierno, pero muchos han apostado por hacer denuncias y ruido con el arco minero, convertirlo en el malo de la película para ellos aparecer como buenos, pero aparecen con un proyecto de ley que hace borrón y cuenta nueva. Borraron la realidad, incluso sociopolítica, porque no entienden el poder de los pequeños mineros. Plantean ponerlos en un solo sitio, y retomar la entrega a las compañías mineras, comenzando con las que estaban antes de que Chávez las confiscara. Eso va a generar un problema social tan grande, que no vas a poder trasladar ni un carro. Vas a generar un caos. Los que hicieron ese proyecto estuvieron antes en la administración pública, y hoy día los han llamado financistas golondrina: que venden proyectos a terceros, son como actores vinculados con empresas que no les importa vender el alma al diablo, vender el país al diablo.

-¿Qué haría?

-Haría un proceso de alfabetización ambiental para todos los políticos. El tema ambiental parece que no les ha entrado todavía. Hay un tema económico. Quienes apuestan por proyectos de ley están pensando que esa gente va a aportar un dinero inicial, inversión, generar empleo, y a eso le dan la prioridad. El aporte al PIB de la minería es insignificante.

-¿Cuánto aporta el ambiente al PIB?

-Lo aportaría todo, porque tenemos el aire y el agua, y sin eso no podemos vivir. El ambiente aporta 100% al PIB. Otras cosas se convierten en banderas ficticias de esa economía. El llamado arco minero no te resuelve los servicios públicos en Venezuela. Esa caída de la calidad de vida no ha cambiado con el arco minero. Estamos desmejorando un agua que era potable. Hablamos de 80% del agua de Venezuela, que la estamos contaminando con mercurio y con cianuro. Ese aporte del arco minero ayuda a que los generales tengan unas camionetotas, se compren mansiones, pero no ayuda a pagarles mejores sueldos a los funcionarios de Hidrocapital. Eso no ha servido para nada. Es una caja chica. El último dato oficial del arco minero son casi 30 toneladas, que no sustituyen el aporte de la industria petrolera. Es una caja chica para pagar a la gente de confianza y a sus aliados. Es el negocio minero. El arco minero es 112 mil kilómetros cuadrados, intervienen 5%, y están usando mercurio y cianuro. En teoría el mercurio está prohibido, está requeteprohibido, pero el segundo gran negocio de la actividad minera en el arco minero del orinoco es la venta de mercurio. Están importando mercurio. Es una investigación que hay que hacer. En teoría el uso del cianuro es menos dañino; el cianuro no está prohibido en la legislación venezolana. Ha habido gente que ha venido trabajando con cianuro para que sea lo menos dañino posible. Pero no hay un debido control y se presume que hay derrames de cianuro. pero hay que validarlo en el sitio.r