“Soy totalmente anticulto a Bolívar. Creo en el Bolívar real, en el Bolívar revolucionario y humano que sintió, que padeció; pero que además hizo todo el esfuerzo como ser humano para crear una patria”, afirma. No cree que haya una competencia entre Bolívar y José Gregorio Hernández: “Son de ámbitos muy diferentes, independientemente de que a Bolívar le prendan velas también, como se las prenden a Chávez”. En su opinión, el reto del chavismo ahora es “que Chávez sea para el pueblo venezolano lo que es Bolívar”

La consigna del historiador Luis Pellicer podría ser: “Provocador siempre, calladito nunca”. Porque el profesor e investigador, formado en la Escuela de Historia de la UCV, no guarda silencio ante nada. Respalda al chavismo, apoya al mandatario Nicolás Maduro y hace su interpretación del Libertador Simón Bolívar. Conversa con contrapunto.com vía zoom por el aniversario del natalicio del Padre de la Patria.

“Soy totalmente anticulto a Bolívar. Creo en el Bolívar real, en el Bolívar revolucionario y humano que sintió, que padeció; pero que además hizo todo el esfuerzo como ser humano para crear una patria”, afirma. Para Pellicer el Libertador no tuvo actos de villano, pero “se equivocó”. Cuando entregó a Francisco de Miranda “era un muchachito”, asegura. Al consultarle sobre el fusilamiento de Manuel Piar, replica que él es “piarista” porque Piar decía que la revolución tenía que ser mulata y eso no era conveniente para el proyecto de un Estado liberal.

“Bolívar era un hombre con sus contradicciones. Así como hacía eso (fusilar a Piar) también ascendía a sus generales mulatos, y a uno de ellos hasta lo sacó a bailar en Perú, porque ninguna mujer peruana quería bailar con él”, relata.

No cree que haya una competencia entre Bolívar y José Gregorio Hernández: “Son de ámbitos muy diferentes, independientemente de que a Bolívar le prendan velas también, como se las prenden a Chávez”.

En su opinión el reto del chavismo ahora es “que Chávez sea para el pueblo venezolano lo que es Bolívar”.

-¿A qué se refiere?

-Entre otras cosas, un ejemplo, una esperanza revolucionaria pero también una esperanza de unidad y de patria. Creo que Chávez dio todo por la patria, como lo hizo Bolívar también.

-¿Puede ser compartido ese Bolívar y ese Chávez por todos?

-Yo creo que va a ser compartido. Los cultos no se forman espontáneamente. Los cultos hay que hacerlos.

Un personaje entrañable para el pueblo

Así comenzó la conversación.

-¿Está devaluado Simón Bolívar?

-A lo mejor lo que está devaluado inducidamente es el bolívar; es decir, la moneda. Pero no creo que Bolívar, un hombre de la talla de Bolívar, pueda estar devaluado, Sin decir con esto que Bolívar sea ningún santo, ningún profeta. Nada de eso. Fue un hombre de su época, de una circunstancia específica y a quien le tocó vivir con unas condiciones muy especiales, por supuesto. Creo que Bolívar sigue siendo un pensamiento vigente, como son vigentes muchos otros pensadores, mucha gente de acción.

-¿Vigente para qué? Porque cada quien agarra a Bolívar para lo que le conviene o para lo que le sirve política o ideológicamente.

-Siempre ha sido así. Como agarran a Cristo, o a cualquier otro personaje de la historia. Eso nos refiere al culto a Bolívar, a la utilización de Bolívar, de los grandes personajes de la historia y de la historia misma. Cada grupo de poder usa la historia según sus postulados políticos, según sus intereses políticos. Bolívar ha sido utilizado y malutilizado también durante casi 200 años.

-¿Se sigue malutilizando? ¿El proyecto de chavismo, de la revolución bolivariana, sigue usando a Bolívar para su propio interés?

-Por supuesto que sí.

-¿Para qué?

-Para repopularizar a Bolívar, creo yo. Para convertir a Bolívar en lo que Bolívar era cuando estaba vivo. El culto a Bolívar no nace de las cúpulas de poder; nace del pueblo. A Bolívar le celebraban el santo. Bolívar era un personaje querido popularmente. Y lo que ha hecho el chavismo es devolverle la figura de Bolívar al pueblo, que siempre lo tuvo. Durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX lo que hicieron fue despopularizar a Bolívar, meterlo en un mausoleo, meterlo en un panteón. Los archivos de Bolívar eran una cosa que no podía ver nadie, sino que eran una cosa así como de criptólogos, que eran los únicos exégetas de la palabra de Bolívar. Ahora Bolívar está otra vez en el alma popular.

-¿Cómo lo sabe?

-Porque siempre lo ha estado. Bolívar es un personaje entrañable para el pueblo venezolano. Lamentablemente fue utilizado de mala manera; por ejemplo, para la tranquilidad, para el anestesiamiento popular. Le quitaron a Bolívar la carga revolucionaria. Bolívar era un personaje de unidad nacional. Ya nos dio la Libertad Bolívar y, por lo tanto, ya no hay por qué luchar. Y lo que ha hecho la revolución bolivariana es dotar nuevamente a Bolívar de ese espíritu revolucionario y decirle al pueblo: “Bolívar está con nosotros para cambiar esta sociedad y hacer una sociedad de justicia y de equidad social”. Que eso sea o no sea en la realidad ya es otro problema.

-En estas circunstancias esa premisa de devolver a Bolívar, porque es el Bolívar de la equidad y la justicia, ¿está vigente?

-Creo que lo que está vigente es la esperanza en que eso sea así. Si nos quitan la esperanza estamos muertos como pueblo y como sociedad. Pero indiscutiblemente la patria, Venezuela está enfrentando unas circunstancias muy difíciles. Estamos enfrentando una guerra económica, un bloqueo de los más bárbaros que se han dado; una guerra que, sin bombas y sin aniquilamiento de gente por armas está matando gente. Nosotros estamos enfrentando una situación muy compleja, y no solamente tiene que ver con la pandemia. Tenemos por lo menos cuatro años en una situación bastante difícil como sociedad.

-Decir qué haría Bolívar en esta situación podría ser algo ridículo, porque son situaciones diferentes. Pero Luis Pellicer, historiador, sigue reivindicando a Bolívar en esta circunstancia a la que cada sector político le da una lectura distinta. No todo el mundo comparte lo que usted ha planteado.

-Venimos de un proceso histórico en el que además había un espejismo de una sociedad democrática, que yo creo que no era tal sociedad democrática. Pero creo que si Bolívar estuviera hubiese hecho lo que hizo en el año 1813, que fue el Decreto de Guerra a Muerte.

-¿Usted qué considera? ¿Qué hay que salir a matar gente?

-No quedaba muñeco con cabeza. Si Bolívar estuviera vivo aquí no quedaba muñeco con cabeza. El que se oponía a la patria y a la república había que pasarlo por las armas.

-¿Usted cree que solamente el chavismo, o el que se identifica como chavismo-madurismo es el que defiende a la patria? ¿De verdad?

-Creo que puede haber gente de la oposición, de la oposición al proyecto político del chavismo, que son patriotas también. Creo que hay una oposición que es patriota, que quiere al país, que es nacionalista. Pero hay una que evidentemente no lo es. Cuando digo el Decreto de Guerra  a Muerte te lo digo porque precisamente era contra los realistas absolutos contra los que iba ese Decreto de Guerra a Muerte. No contra todos.

-Entendemos que es una travesura de las del profesor Luis Pellicer. Es el natalicio del Libertador y es inevitable pensar que está bien metido en su mausoleo, porque la voz de Bolívar es una voz rebelde. ¿Le conviene al poder actual ese Bolívar rebelde?

-Por supuesto que sí. Yo creo que ese Bolívar rebelde es el que tenemos que seguir reivindicando. El Bolívar de la tranquilidad, de esa supuesta unidad en la desigualdad no es el que nos conviene. A nosotros nos conviene y nos va a seguir conviniendo es el Bolívar rebelde, revolucionario. Bolívar por supuesto que no era socialista. No podía ser, además. No sé si Bolívar viviera ahorita y fuese socialista; posiblemente sí. Nos conviene que Bolívar siga siendo una entidad, una esperanza y un ejemplo de rebeldía, de rebelión, de revolución, de transformar la sociedad latinoamericana y mundial. Eso que nosotros llamamos la multipolaridad Bolívar ya lo decía, a principios del siglo XIX. La conveniencia de que no hubiese un solo polo de poder en el mundo. Ese es el Bolívar que debemos seguir reivindicando.

-¿Un culto a Bolívar ha sido reemplazado por otro culto a Bolívar? ¿Ustedes como historiadores insurgentes tienen también un culto a Bolívar?

-Nosotros, como historiadores insurgentes, nos formamos más bien en el contraculto a Bolívar. En la Escuela de Historia de la UCV no se ve una sola asignatura que tenga que ver con Bolívar. Nosotros empezamos a leer cosas de Bolívar ya viejos.

-¿En este contexto político?

-En este contexto político y, además, por circunstancias muy favorables, muy felices. A  nosotros nos correspondió, por ejemplo, el traslado de los archivos de Bolívar y Miranda. A Bolívar hay que leerlo en su tinta. Es lo más recomendable. Bolívar casi siempre dictaba las cartas, y tenía una prosa y una manera de escribir maravillosas.

Pellicer cita una carta del Libertador a la que llama “la carta malandra de Bolívar”, que le escribe a Santander antes de la firma del Tratado de Regularización de la Guerra. El prócer pide que le manden sus libros, sus cartas, y refiere que en esos esfuerzos diplomáticos lo van a acompañar unos cuantos filósofos: “Y todos los filósofos que nombra son los más sanguinarios de los patriotas”.

-Usted reivindica un Bolívar muy violento. No está reivindicando al Bolívar que también firmó el Tratado de Regularización de la Guerra.

-Claro, pero es que Bolívar firmó ese tratado de regularización de la guerra porque estaba ganada la guerra. Él sabía que ya había vencido. Además, por primera vez lo empiezan a tratar como presidente de una república; no el Estado español, sino Morillo.

-¿Podemos encontrarnos todos los venezolanos en Bolívar, independientemente de las posiciones, de las lecturas sobre el momento, de estar en el proyecto del chavismo, del madurismo o de las oposiciones?

-Por supuesto que sí. Nos encontramos todos en Bolívar siempre y cuando tengamos un verdadero amor por la patria. Hay una cosa imprescindible para todos los venezolanos, que es la patria. No sé si en otros países el amor por la patria es tan profundo como para nosotros los venezolanos. Creo que hay una gente de la oposición que, cuando otra gente que se dice de la oposición pero en realidad son apátridas pide una invasión, eso lo rechaza profundamente, eso le duele tremendamente. Eso es lo que nos une. Lo que nos une es el Bolívar que luchó por hacer esta patria, esta patria que todos debemos quererla independientemente de las contradicciones políticas, independientemente del proyecto que cada quien crea que debe ser. Yo estoy con el proyecto del pueblo. Yo estoy con los pobres, con los descamisados. Bolívar también estaba. Bolívar se arrepintió, en 1828, de haber perdonado a Santander.

-Usted cree que solamente quien piense como usted está con los pobres. No es justo.

-Hay gente que está con los pobres para seguirlos sometiendo.

¿Qué pensamiento de Bolívar comparte Pellicer con quienes no tienen gas para cocinar, no encuentran atención en un hospital, viven todas las dificultades del día a día? Responde con una reflexión de Miguel de la Torre, el general realista que en 1821 asegura: “Estos pueblos son más insurgentes que Bolívar, y los que no siguieron a los rebeldes se fueron a los montes, del que no los sacan ni el buen trato ni las ofertas. No cuento con un hombre que dé noticias de la posición del enemigo, ni menos que haga el menor servicio”. E insiste: “Miguel de la Torre dice que el pueblo venezolano es más insurgente que Bolívar. Ese creo que es el pensamiento”.

Del Libertador rescata en el presente, entre tantas cosas, “la búsqueda de la máxima felicidad social, un postulado que nosotros tenemos que reivindicar”, y también “la unidad latinoamericana”. De haber podido mantener la unidad de Colombia “otro gallo cantaría”.