Los partidos “son centrales para la democracia, y por tanto, debe la democracia garantizarles recursos” y “permitir el financiamiento público”, señala el sociólogo e investigador. Briceño publicó un trabajo sobre los partidos en un artículo dado a conocer en la revista Democratización del instituto Forma. “Cualquiera que quiera contribuir con la reconstrucción de la democracia no sobra”

“Dicen que la distancia es el olvido”, asegura un bolero. No es así para el sociólogo Héctor Briceño, quien está radicado temporalmente en Alemania, como parte de la continuación de su formación profesional, pero no desliga su mente y su corazón de Venezuela. Tampoco, de los partidos políticos venezolanos y de la crisis que los aprisiona.

En un artículo para la revista Democratización del instituto Forma, Briceño expone su visión sobre los partidos políticos y el difícil presente que les toca vivir. “La crisis de los partidos no es solo una crisis venezolana; es una crisis mundial”, asevera en entrevista para Contrapunto.com. Aunque “son centrales para el funcionamiento de la democracia” son al mismo tiempo “las instituciones más cuestionadas, sin duda alguna, de la democracia”. Ya no son lo que eran antes “y difícilmente volverán a serlo”, porque la sociedad ha cambiado.

Muchas de sus funciones las han asumido otras instancias, como medios de comunicación, universidades. Pero “no existe una institución que logre agrupar a la gente para construir un proyecto en función de programas, de ideas comunes, de una ideología más o menos similar”.

Recuerda que Hugo Chávez llegó “montado en una crítica legítima a los partidos políticos tradicionales”, con “un sentimiento antipartido”, pero con el tiempo se dio cuenta de la importancia de contar con una organización y la fundó. No obstante, Briceño refiere que “el gran mal del PSUV es que nace del Estado” y es incapaz de incluir a las grandes mayorías. “¿Cómo se financia el PSUV? No lo sabemos, pero tenemos muchas sospechas y evidencias de que se financia a partir del propio Estado, cosa que se llama corrupción”.

Como investigador, plantea que se debe revisar el financiamiento público a los partidos, porque “son centrales para la democracia, y por tanto, debe la democracia garantizarles recursos” y “permitir el financiamiento público”; claro, con “mecanismos para el control de ese financiamiento” a fin de que se dedique a la formación de líderes y a otras tareas, así como a garantizar su independencia.

Sin sustitutos

Con todas las críticas que puedan tener, puntualiza, los partidos políticos no tienen sustitutos. “Los partidos políticos son los padres de la democracia venezolana; son el gran actor. El gran cambio en la historia venezolana del siglo XX es que los militares regresan a los cuarteles y aparecen los partidos políticos para pelear por la democracia”.

Aun cuando “hubo problemas”, admite, “el asunto no era quitarlos y desaparecerlos, porque eso nos trajo más problemas”, sino fortalecerlos.

Es cierto que la importancia de los partidos se resalta “en la medida en que hay procesos electorales, y como en este momento hemos perdido la esperanza en las elecciones como mecanismo de cambio, también hemos perdido la esperanza en sus actores centrales, que son los partidos”.

En Venezuela “tenemos muchos partidos, pero también tenemos muchos partidos que no representan a nadie”, reflexiona. “Necesitamos partidos que representen más y mejor a la sociedad”. Hay partidos “que nacen de fracturas personalistas” y tienen ideologías similares, sentencia. Briceño concluye que una democracia “con partidos con democracia interna es mucho más sólida”.

“El quiebre de la democracia venezolana es una gran responsabilidad de los partidos políticos”, es “el fracaso de la sociedad venezolana completa”, señala. Es, también, responsabilidad de toda la sociedad la reconstrucción de los lazos sociales.

No hay atajos para la reconstrucción de los partidos, insiste. “Se trata de ir a encontrarse con la gente, escucharla, entender, hacer propuestas, presentar proyectos de políticas públicas, escuchar las propuestas”; es “ir al encuentro de todos”.

Construir las condiciones

“En la recuperación de la democracia venezolana nadie sobra. Los partidos tienen que ir al encuentro de todos”, y no solo “de los que votan por mí”, expresa. ¿Caben todos? ¿Hasta los partidos intervenidos? “Hay actores que no son democráticos”, hay “actores que han fungido como títeres del gobierno autoritario” y que están “para entorpecer el diálogo”, responde.

Defiende el derecho de participar de los sectores que se apartaron del oficialismo. “Aunque los proyectos no necesariamente coinciden, coinciden en la preocupación por la democracia venezolana. Cualquiera que quiera contribuir con la reconstrucción de la democracia no sobra. Los que quieren obstaculizar sin duda no forman parte del proyecto”, sostiene.

-¿Están los partidos en condiciones de ir a ese proceso electoral y ofrecerle algo diferente a la población?

-En este momento no lo están. Pero las condiciones se pueden construir. Pienso que es obligación de los partidos políticos construir las condiciones para participar nuevamente en elecciones.

“El gobierno de Maduro no quiere elecciones democráticas y competitivas porque sabe que perdería en una competición justa, pero cualquier avance en, por ejemplo, mejorar el Registro Electoral, cualquier avance en la legalización de partidos políticos, cualquier avance que regrese el derecho a postulación a tantos líderes inhabilitados injustamente e inconstitucionalmente; cualquier avance en las condiciones más justas para la competencia en el control de recursos, que se controlen los recursos del Estado” es importante.

Para Briceño, “los partidos políticos están allí y son representativos de la sociedad”, aunque “en este momento carecen de la confianza” los datos de las elecciones de 2015 indican que tenían un gran apoyo o representaban grupos más pequeños. “La mayoría de estos partidos son representativos de distintos grupos de la sociedad, y eso es lo que es democracia. No solo que representen las mayorías, o las grandes mayorías, o los que se parecen a mí; democracia es que todo el mundo tenga posibilidad de ser representado en un proceso de transición”.

-¿Tienen el peso para ir a negociar?

-Sí lo veo.

Briceño agradece el espacio que le ofreció la revista Democratización. “Creo que fue una experiencia bien interesante escribir para ellos”. Es “una joya tener, en estos momentos, unos espacios que permitan la reflexión, y esto hay que cuidarlo y mantenerlo, porque los espacios son necesarios: de debate, de encontrarse, de discutir, de pensar en proyectos futuros”.