Gabriel Puerta: Maduro sabe que cualquier elección es su muerte y la muerte del régimen

Texto: Vanessa Davies. Fotos: Rafael Briceño-Contrapunto

“Uno de los grandes errores de la oposición y de la gente es ilusionarse con diálogos”, asegura el histórico exguerrillero. A la altura de sus 76 años de edad, 62 de ellos dedicados a la militancia política, insiste en que el camino para una transición es una rebelión popular. Es el Frente Amplio y no Guaidó solo el debe liderar la lucha contra el gobierno.

A Gabriel Puerta no le molesta que le recuerden que nunca tomó el poder al llegar a las armas contra el Puntofijismo. Por el contrario, con el cuero curtido por la guerrilla y por la pacificación, afirma que suma mucho a su favor: “Tengo una gran experiencia acumulada y un gran aprendizaje, porque he estado metido en toda esta cosa y no hay nadie que me pueda meter coba”, afirma en conversación con Contrapunto.

Nació en El Chaparro (Anzoátegui), y es probable que el sol que reseca su tierra haya endurecido su ánimo. “Tengo 62 años de lucha, desde mi militancia en AD en 1958. Estoy luchando desde los 14 años; hoy tengo 76”. Ese combate suyo no cesa: hoy le toca defender la tarjeta de su partido, Bandera Roja, “que nos ha sido arrebatada, recuperada y vuelta a arrebatar”. Al día de hoy es el secretario general de un partido “que está en fase de ser cancelado por el CNE”.

-¿Hay soluciones mágicas?

-Hemos levantado una idea desde hace largo rato, desde nuestra idea de que no hay espacio para las ilusiones. Hay que desechar cualquier ilusión y prepararse para las luchas. Hay un sector aferrado al poder y ese no es un problema ideológico, o entre demócratas, ni puede encontrar una negociación fácil. Uno de los grandes errores de la oposición y de la gente es ilusionarse con diálogos. Conversaciones. Todo ha terminado en un desengaño.

-¿Eso implica que no hay que dialogar?

-Para nada. Lo que implica es que debes tener claramente determinada una vía principal para la recuperación de la democracia. No me refiero a las formas de lucha.

-¿Esa vía principal no está clara?

-No está clara. Se habla de ella, se roza, pero no se hace el esfuerzo por construir una cosa fundamental en cualquier estrategia: la fuerza, el instrumento del cambio. Para mí la vía principal tiene que ser la presión popular, pero solo sabes que es suficiente cuando obtienes la victoria. Tienes que irla escalando, y no queda otro camino que pasar a una fase superior de esa presión, que es la rebelión popular. Se ha pasado por alzamientos populares, militares. Toda la euforia que generó la posibilidad de que Guaidó lograra producir el cambio, y no fue posible. El tiempo no fue lo que la gente imaginaba. Ha resultado mucho más largo. Y lo que está ahora como perspectiva es un nuevo diálogo. No lo critico, lo veo como una jugada buena por parte de Guaidó como encargado del gobierno y como líder de la oposición. Pero no hay seguridad de que eso se dé.

-¿Cuál es el trabajo principal ahora de Guaidó?

-Debe ser llegar al punto claro de llamar a prepararse para las confrontaciones finales. Más agotado y debilitado no puede estar el régimen. Se dice que 83 % está en contra, pero incluso el 17% a favor está abierto a un cambio. Hay un grupo que se aferra al poder, con el apoyo de una cúpula militar. La mayoría de los militares está por el cambio.

Para Puerta, en todas partes “todo el mundo está buscando un cambio, y quiere un cambio para el país. Es la inmensa mayoría”.

-¿No hay polarización?

-Ahora no hay polarización. Lo que hay es un grupo aferrado al poder, un país que quiere un cambio y fuerzas opositoras que no han podido lograr el éxito en esa empresa.

-¿Por qué la oposición no lo ha logrado?

-Ha hecho falta un debate franco y profundo que realmente desnude con precisión los errores que se han cometido. No basta con decir “hemos cometido errores”.

-¿Cuáles son los errores?

-El principal es no tener una estrategia clara y en no haber concentrado el esfuerzo en la organización del pueblo y su elevación de conciencia política.

-Dice que la mayoría quiere cambio. ¿Por qué no se logra?

-No se logra por incapacidad. Es un problema de temor a que el pueblo se organice y se concientice. Hay factores dentro de la Unidad que ven eso como un peligro. Para nosotros, no.

-¿En qué piensa cuando habla de una rebelión popular?

-En un pueblo organizado, consciente, bien pertrechado política e ideológicamente. Y esa organización extendida en todos los factores sociales. Restablecer la vigencia de la Constitución implica que sectores civiles y militares se incorporen. Es un problema de ciudadanía y debe asumirse como ciudadanos.

-¿Una huelga general?

-Los pasos pueden ser cualquiera. Pero el trabajo de preparación debe ser consciente. Las asambleas de ciudadanos deben ser elementos fundamentales de trabajo. Por esa vía, por darles mayor eficacia para la acción política podemos tener el poder de pueblo que se necesita. Mientras el pueblo esté desorganizado y no tenga a los líderes… Esas asambleas deben producir miles de nuevos líderes, que son garantía de un movimiento eficaz y de que se orienten las cosas en dirección correcta.

-¿Maduro es un usurpador?

-En la convocatoria de la constituyente Maduro desconoce la Constitución, porque el poder reside en el pueblo. La consulta tenía que haberse hecho para convocar la constituyente y para refrendar las bases comiciales. Maduro no lo hizo.

-¿Fue fraudulento el proceso electoral del 20 de mayo?

-Claro que fueron fraudulentas esas elecciones. Las convoca un ente que es producto de un fraude constitucional. No se hizo como debe hacerse normalmente. ¿Quién ejecuta eso? Un CNE en cuestión, sin cumplir con los procedimientos establecidos en la Constitución.

-¿Cómo cesa la usurpación?

-Alguien dice que si la renuncia, el acuerdo; otros, por la presión popular, la rebelión del pueblo. Ese es el método, es bien importante porque indica una factibilidad real. Pero el gran problema es cuando el método depende de la decisión del contrario. La renuncia depende de Maduro, el diálogo depende de que Maduro se ponga de acuerdo para llegar a ese convenimiento. Cuando no tienes alternativa propia dependes de otro. Ninguna posición de cambio se logra sin fuerza propia y alternativa propia.

-¿Como la cesa?

-Una rebelión cesa la usurpación de Maduro. Si nos unimos las fuerzas que queremos el cambio, y organizamos la lucha… puede empezar por una acción de masas o un paro, o por acciones dispersas por problemas sociales, de servicios públicos. Puede haber un gran levantamiento popular. Ahora, ¿cómo van a ser los finales? En este momento los escenarios se van simplificando, cada día son menores.

-¿Por qué?

-Porque se han ido agotando. Prácticamente dejas esto en el terreno de la fuerza. Barbados parecía el último, lo que se plantea ahora es un esfuerzo supremo, el nuevo diálogo que trata de establecerse patrocinado desde Noruega. En Barbados quedó una oferta extremadamente generosa de la oposición, entiendo que se ha ampliado más. Lo que se busca es decirle al mundo que estamos haciendo todo para llegar a un entendimiento, y si no, pasamos a los espacios de la fuerza.

-¿Tienen posibilidad de triunfo con la fuerza?

-Creo que sí, porque la fuerza de respaldo a Maduro está debilitada nacional e internacionalmente. Estamos en un punto que si se desaprovecha las cosas se harán mucho más complicadas.

-¿Qué sería aprovecharlo?

-Prepararse para lograr el cese de la usurpación ahora. Política y organizativamente en la articulación de fuerzas del descontento, y dejar puentes para que todo se vaya articulando. Hablo de fuerzas políticas, militares, institucionales. La más amplia articulación de fuerzas que pueda hacerse.

-¿Quién la debe liderar?

-Debe asumirla Guaidó, pero creo que Guaidó solo no puede. Pretender que la AN lidere eso no es posible, es una institución que tiene sus limitaciones. Eso le toca al Frente Amplio, pero para hacer eso debe convertirse en una organización que tenga una clara dirección política.

-¿La tiene?

-No la tiene. No ha logrado convertirse en una dirección política-

-¿Como la puede tener?

-Proponiéndose hacerlo. Ahora se está reestructurando el frente, y la propia reestructuración ha sido fuente de polémica, porque no se hizo con un debate. Las formas que se adoptan no son democráticas ni integradores., ni conducen a que puedas abrir la visión.

-¿Qué propuesta haría?          

-El Frente ha organizado sus componentes pro factores, y eso parece ser determinante para todas las instancias que se van a organizar. Es un proceso en marcha. Nosotros vamos a ser un factor alternativo ante el gobierno, ante la usurpación, para que la unidad se convierta en la unidad de eficacia. Que se convierta en articulador de fuerza que es un requisito imprescindible para lograr la victoria, que no solo prefigure la democracia sino que abra oportunidades para que la diversidad de ideas encuentren expresión. Eso implica dejar de lado el sectarismo, las imposiciones partidistas o grupales, y que los órganos que se constituyan tengan la calidad y la eficacia para el ejercicio de su función.

-¿Ese Frente Amplio debe liderar la lucha contra Maduro?

-Debería ser. Es un frente que va mucho más allá de la AN, aunque la AN está integrada allí.

-¿Cuál es la primera acción que debe tomar?

-Ya nosotros estamos marchando en tareas. Hay una plataforma de conflicto que trabaja de cara a un paro, una huelga general indefinida, acciones reivindicativas, confluencia de fuerzas. Estamos caminando en la integración de los partidos y hay un debate, una discusión. Hay muchas divergencias también. La unidad no se va a hacer sin divergencias. Lo que hay que hacer es poner de relieve el punto coincidente, que es el cese de la usurpación.

-¿Y no es mejor empezar por otro punto que no sea el cese?

-Esa discusión no tiene sentido. El mantra Guaidó es una ruta. Las rutas se cambian.

-¿Hay que cambiar esa?

-No creo que haya que cambiarla,. La forma como está planteada en el acuerdo de la AN puede ser confusa, pero no se cambia la ruta. Establece que cesa Maduro en las funciones, cesa el gobierno encargado de Guaidó y se elige un Consejo de Estado. Cesan ambos.

-¿Hay tiempo?

-El tiempo es poco. El tiempo se nos ha agotado a todos: a la oposición, al gobierno. Esto no se resiste. La crisis llegó a un punto insoportable.

-Maduro puede seguir gobernando.

-A él puede no importarle, pero esto llega a un punto en que por cualquier cosa estalla. Estamos con el tiempo agotado y estamos en una situación realmente explosiva. Es una cosa que no ven los usurpadores, que creen que pueden seguir jugando. Les ha salido bien a ellos, pero terriblemente mal para Venezuela. Si esto estalla no va a ser como en Ecuador. Se conoce la experiencia del pueblo venezolano, que tarda mucho en molestarse. Pero cuando se molesta hay que verle la cara. Eso no va a tener control.

El pueblo venezolano puede estallar en cualquier momento, incluso por la fuerza armada, por las fuerzas policiales.

-¿Estamos en un desenlace?

-A mi juicio los partidos no están viendo esto con claridad, y creen que se puede seguir jugando a la rutina electoral eternamente.

-¿No ve salida electoral?

-No es que no la vea. Podría llegarse a un entendimiento y llegar a unas elecciones. Un Consejo de Estado y un Gobierno de Transición podría ser una salida. Pero no veo con claridad que el factor usurpador esté dispuesto a llegar hasta allí. Ellos huyeron de Noruega y van a huir de cualquier cosa porque saben que cualquier elección es su muerte, y es una muerte muy dura, porque es con votos. Maduro está convencido de que una elección es su muerte, y con Maduro se va el régimen.

-¿El chavismo va a desaparecer?   

-El chavismo no va a desaparecer. Al chavismo le interesa una elección para preservar su fuerza. Pero aún por otros medios aquí no viene una aniquilación del chavismo. Eso no es posible. Está en la conciencia de la dirección opositora. No puede ser la venganza lo que esté marcando la conducta de las fuerzas del cambio.