Un programa de petróleo por alimentos y otros bienes esenciales para la población y para la economía, manejado con la comunidad internacional y por el Ejecutivo y la oposición, ayudaría a la recuperación del país, asegura el economista. “La forma correcta de concebir esto es una excepción humanitaria a las sanciones”, precisa

Francisco Rodríguez no es solo un economista que lanza los fríos números sobre un papel. Por el contrario, la propuesta que ha defendido desde hace varias semanas, la de un programa de petróleo por alimentos para Venezuela, le pone el rostro más humano a la economía: el de las miles de personas que pueden morir por hambre si no hay un esfuerzo concertado para detenerlo.

En entrevista con Contrapunto, Rodríguez señala que las sanciones agravan un desastre económico que ya existía, y advierte que el de la hambruna es un riesgo real para el país en cuestión de meses. Las sanciones se convirtieron en un tema de debate, justo este lunes 15 de julio, entre él y otro reputado economista venezolano: Ricardo Hausmann.

-¿A qué atribuye la caída drástica en las importaciones venezolanas para el mes de abril de 2019? ¿Qué tanto están pesando las sanciones?

-No solo en el mes de abril sino en los últimos tres meses. Vemos una caída de 60% respecto a los niveles de 2018. Esto tiene que ver con dos elementos: Hay una caída en la producción petrolera, por muchas razones, que ha llevado a menores ingresos. Pero este año, y en particular en los últimos tres meses, se suma el efecto de las sanciones petroleras. Hay una caída muy fuerte de la producción petrolera venezolana justo después de las sanciones. Eso implica que el país tiene menos ingresos para pagar sus importaciones, y por lo tanto, importa menos.

Pero hay otro efecto de las sanciones, que tiene que ver con que también se hace más difícil importar, incluso si tienes dinero. Una gran parte de las importaciones en Venezuela las hace el sector público, incluso algunas de las que hace el sector privado las hace mediante dólares provistos por el sector público, y todas las transacciones –tanto las del sector público como las del sector privado- en el sistema financiero internacional se han visto obstaculizadas por las sanciones. De hecho, el Estado como tal, el gobierno que controla de hecho la situación en Venezuela -que es el de Nicolás Maduro, más allá de su legitimidad o de su falta de legitimidad es un gobierno de facto- no tiene acceso a cuentas bancarias en Estados Unidos. Esas cuentas están en manos del gobierno que encabeza Juan Guaidó. Por lo tanto, se le hace muy difícil comprar en Estados Unidos. Esos son los dos factores, ambos asociados a las importaciones, que han llevado a esta caída tan fuerte en los últimos tres meses.

Foto: Rafael Briceño Sierralta-Contrapunto

-¿Qué se está importando? Porque el gobierno anuncia compra de armas como si tuviese recursos para hacerlo.

-Ya el año pasado, de acuerdo con los datos del Banco Central de Venezuela, de las importaciones de 14 mil millones de dólares el 60% eran insumos para la industria petrolera. Eso quiere decir que 6 mil millones de dólares eran para importaciones no petroleras. Esa proporción seguramente se mantiene este año, y eso quiere decir que la mitad de lo que estamos importando, si no más, son productos para el sector petrolero. Eso quiere decir que lo que está llegando como bienes de consumo o material intermedio para la manufactura de bienes de consumo es bastante reducido.

-¿Qué porcentaje de las necesidades se cubre con lo que se está importando?

-Una forma de hacer ese cálculo es tomar un año como 2012 o 2013, cuando la situación, si bien no era perfecta, había una situación de relativo abastecimiento. Si nosotros tomamos todas las importaciones de este año, a este nivel que estamos viendo en los últimos meses, y decimos qué pasaría si todo el dinero de este año se gastara en alimentos y medicinas, sería solo 31% de lo que se importó en 2012. Si dedicásemos todo a bienes esenciales, que no se dedica, igual sería solo un tercio de lo necesario para el país.

-Usted habla de la destrucción del sector agrícola. ¿Cuánto se está produciendo? ¿Cuáles son los rubros más críticos?

-No hay muchas estadísticas. Hay unas cifras de Fedeagro, pero en general se habla de una caída en la producción agrícola que viene de principios de siglo. Es un fenómeno recurrente en Venezuela, pero en el último año estamos viendo cifras en distintos rubros de pérdida de cosechas de alrededor de 50%. Tienes un doble shock: Menos productos importados y menos bienes producidos en el país. Los rubros más críticos son los granos, necesarios para mantener un consumo básico para la población.

-Usted advierte sobre un deterioro en la disponibilidad de alimentos y otros bienes. ¿A qué porcentaje vamos a acceder y cómo? ¿Se refiere por igual a perecederos y no perecederos?

-Hay un problema muy fuerte con los perecederos, porque necesitas gasolina para llevarlos a los centros de consumo, y ese es uno de los grandes problemas, también vinculado con las sanciones: No se está produciendo suficiente gasolina, no se está importando gasolina y no se están importando tampoco los aditivos que utilizas para hacer la gasolina en el país. Por lo tanto, tienes una oferta muy limitada, que el gobierno ha concentrado en las ciudades, y eso quiere decir que hay mucho racionamiento de gasolina en las zonas rurales. Esa es la gasolina que necesitas para llevar alimentos a las ciudades, y eso es mucho más grave para los perecederos.

-¿Cuáles son los bienes esenciales que no estarán disponibles? ¿Cuándo llegaremos a ese pico de “deterioro de disponibilidad”? ¿Venezuela entrará en situación de hambruna en cuánto tiempo? ¿Qué implicaría la hambruna?

-Los economistas hablamos en términos de probabilidades. Lo que podría decir en este momento es que hay una muy alta probabilidad de que, en el curso de los próximos 12 meses, 6 meses, nosotros comencemos a ver la manifestación de la hambruna. La hambruna ocurre cuando números significativos de personas fallecen por el consumo calórico insuficiente. Cuando hablamos de un número significativo hablamos de miles, de decenas de miles de personas. Así han sido las hambrunas en otros países, que no se habían dado en América Latina desde finales del siglo XIX. Estamos en alto riesgo de ese fenómeno.

Rafael Briceño Sierralta

-¿Cuáles son las medidas correctivas que se deberían aplicar?

-El problema es que hay muchos factores. Las sanciones tienen un efecto para la economía, pero el mal manejo durante los gobiernos de Chávez y de Maduro es el detonante principal de la crisis. Las sanciones vienen después y exacerban el problema. En términos de medidas correctivas hay cosas que el gobierno puede hacer, pero aunque las quisiera hacer está muy limitado por las sanciones. Sería necesario trabajar en conjunto con la comunidad internacional y con la oposición para conseguir una solución a este problema grave que vive el país, que es que cantidades significativas de venezolanos no sean capaces de tener acceso a los alimentos suficientes como para sobrevivir.

-Usted propone un programa de petróleo por alimentos. ¿Cuáles son los antecedentes y experiencias similares?

-La idea de petróleo por alimentos es un nombre corto para un programa que debería ser concebido como petróleo por alimentos y otros bienes esenciales para la población y para la economía. Eso quiere decir que serían importaciones de bienes de primera necesidad, y eso incluye alimentos y medicinas. Eso también incluye la provisión de infraestructura y de insumos básicos para que se pueda mantener la funcionalidad del sector petrolero y del sector eléctrico venezolano. En este programa también estarían incluidos insumos para la empresa petrolera, maquinarias y equipos para el sector eléctrico del país, porque tienes que asegurar el funcionamiento de la economía. Si solo permites importar alimentos, pero no tienes cómo producir petróleo, al final no vas a poder vender petróleo. Hay que atacar esto de una forma integral, pero el acuerdo para la creación de un programa como este permite asegurar que las importaciones estén dirigidas a estos bienes esenciales, o que sean necesarios para producir petróleo o para mantener los servicios públicos. Que no sean desviados, por ejemplo, hacia la compra de armamentos.

-¿Quién y cómo debería manejar los recursos que se obtengan por esa vía? ¿Por cuánto tiempo?

-Hay distintos modelos. En el caso de Irak fue Naciones Unidas, y en el caso de Venezuela también podría ser. Pero Venezuela tiene una peculiaridad, y es que tiene dos gobiernos: dos gobiernos que son reconocidos en distintas partes del mundo, y uno de ellos tiene el control de facto del país, y otro tiene el control de facto de las cuentas internas. Maduro es el único que puede producir petróleo y Guaidó es el único que puede venderlo, por lo menos en Estados Unidos. Eso quiere decir que va a ser necesario un mecanismo de coordinación entre los dos sectores, entre los dos gobiernos. Simple y llanamente que los dos sectores que están enfrentados políticamente en el país decidan cooperar para evitar que en Venezuela ocurra una tragedia humanitaria.

Uno de los mecanismos que he sugerido es que el programa esté supervisado por la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional. El gobierno puede administrar una parte con Naciones Unidas, pero la Comisión de Contraloría tendría la supervisión completa para aprobar las transacciones importantes.

-¿A quién se le vendería el petróleo?

-En este momento en Estados Unidos la gente no puede comprar petróleo de Venezuela. Tenemos otros elementos un poco más complejos, y es que la India, que podría comprar petróleo venezolano, no está aumentando su consumo de petróleo venezolano porque Estados Unidos ha presionado a las compañías indias para que no compren más petróleo de Venezuela. Aquí se tendría que dar una solución a ese problema global. Eso quiere decir que, en este esquema, se le pueda vender a Estados Unidos, se le pueda vender más a la India, se les pueda vender a otros países. La forma correcta de concebir esto es una excepción humanitaria a las sanciones. No quiere decir que las sanciones se van a levantar, pero sí quiere decir que va a haber un canal humanitario que se va a utilizar para lograr que los recursos de la exportación de petróleo comiencen a fluir al país, pero que se destinen a importaciones esenciales bajo supervisión internacional.