La situación de los migrantes venezolanos evidencia que no hay políticas migratorias sino “políticas parche” en la región, advierte. “La migración venezolana ha tenido un manejo político que responde a intereses geopolíticos de la región”. Useche, candidato por UPP89 para las elecciones parlamentarias, propone para la nueva AN la ley de movilidad humana, que incluya la representación política de los migrantes en el Parlamento y la libertad de las remesas, y un protocolo regional de atención al migrante

“Come dos venezolanas por 5 mil pesos”. No se lo contaron: Esto lo vio el politólogo Emilio Useche con sus propios ojos en la frontera colombo-venezolana, así como las disputas entre trabajadoras sexuales colombianas y venezolanas. Como ciudadano de frontera se ha encontrado con cosas como esta en Cúcuta. Useche no se ha limitado a hablar sobre los migrantes; los ha acompañado, ha estudiado el fenómeno y ha hecho propuestas.

El escándalo de la deportación de 16 niños venezolanos desde Trinidad puso de nuevo en relieve las penurias que pasan los migrantes. Useche, candidato a la Asamblea Nacional por el partido UPP89, afirma que este drama “no lo estamos tomando en serio”, porque solo se queda en declaraciones sin diseño de políticas públicas.

Como integrante del esfuerzo de investigación Huellas en el Sur, con 28 meses de trabajo en ocho países, Useche sostiene que detrás de hechos como el de Trinidad “hay una falta de política de Estado migratoria en la región”. Considera que lo sucedido con los venezolanos ha puesto en evidencia la falta de políticas migratorias estatales, lo que se hace manifiesto con las “políticas parche”. Los venezolanos fueron bienvenidos hasta cierto punto, porque después comenzaron a solicitar visas, a aprobar decretos.

“Trinidad y Tobago tiene una política migratoria muy selectiva”, enfatiza. “Es casi criminalizada la migración en Trinidad y Tobago”, señala.

-¿Lo que vemos contra los venezolanos no es por ser venezolanos?

-Exacto. Cualquier migrante, sea venezolano o de cualquier país de la cuenca del Caribe que toque Trinidad sin una visa, ya va preso. Allá van presos. Es criminalizada la migración. Aquí vamos a un tema conceptual de la migración: verla como un crimen o verla como un derecho humano.

Con base en sus trabajos afirma que ningún país ha visto la migración venezolana como un derecho humano. “Ningún país”, reitera. “La migración venezolana ha tenido un manejo político que responde a intereses geopolíticos de la región”. Lo sostiene con conocimiento de causa: “El sueño del migrante que sale del país es llegar a Santiago de Chile. Desde San Antonio del Táchira hasta Santiago de Chile hay 6.500 kilómetros de carretera Panamericana”.

Useche estima que hay tres visiones:

-Los países del Grupo de Lima decidieron apoyar la opinión del secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien dijo que “en Venezuela hay una crisis humanitaria, que evidentemente la hay; hay una violación de DDHH, los migrantes están saliendo debido a esas crisis”. Los compromisos se quedaron solo en lo discursivo, porque “cuando vas a las direcciones migratorias de cada uno de los países te cierran las puertas” o se usa “como pretexto para sacarles dinero a los migrantes”.

-La otra visión es “la del desconocimiento y no reconocimiento de la migración venezolana”, que es la visión “del gobierno venezolano y del gobierno de Bolivia”.

-La tercera es la intervencionista, “impulsada por el gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea”, que dicen que hay una crisis humanitaria que impulsa a los migrantes y por eso “vamos a intervenir para resolver el problema”.

“Ninguna de las tres visiones, ni la del desconocimiento, ni la de la intervención ni la de la visión diplomática han dado respuestas concretas al drama migratorio”, sentencia. Por eso “para Venezuela proponemos la ley de movilidad humana, y para la región hemos venido proponiendo  desde 2018 el protocolo regional de atención al migrante”. Ese protocolo permitiría instalar un punto de atención cada 500 kilómetros de carretera Panamericana. Pero, insiste, no hay voluntad política.

Critica las acciones de organismos internacionales. Cuestiona que el exalcalde David Smolansky esté a cargo, por la OEA, de la atención de la crisis migratoria, “y no tiene personal técnico, no tiene investigación y no tiene ninguna experiencia”. Sobre el sistema ONU, indica que “se están viendo rebasados” y además forman parte “de la burocracia internacional”. La lógica “ha sido asistencialista, insuficiente y limitada por la burocracia”.

Los que realmente están acompañando a los migrantes, alega, son las iglesias, las ONG y la sociedad civil. “Gente que se organiza, que ve a la gente padecer y se solidariza. Realmente de ahí es que el migrante venezolano está recibiendo apoyo”. Useche refiere que “como no hay una política migratoria, no hay un sistema migratorio consolidado en la región” tampoco hay datos creíbles.

“El drama del ciudadano venezolano depende de un señor o señora bien vestido, que viven bien y que ejerce las competencias de jefe de Estado, y que en nada conoce el drama de vulneración de los derechos humanos de un migrante”, reprocha. Hay trata de personas, esclavitud moderna, tráfico de órganos, tráfico de personas, mafias de transporte, mafias para regularización de la identidad “y todas las puede vivir una sola persona y de manera simultánea”.

-¿El migrante venezolano, por su vulnerabilidad, se ha convertido en un negocio?

-La migración se convierte en un negocio y el migrante venezolano en una mercancía, lamentablemente.

La ley de extranjería y migración venezolana tiene 50 años, “buscaba atraer mano de obra barata” mientras los venezolanos se mudaban a las ciudades. Useche propone la ley de movilidad humana, que debe abarcar, al menos, cuatro aspectos:

-Reconocimiento, porque “no podemos generar política pública si hay un Estado indolente, además de indolente ineficiente, mediocre e irresponsable que no reconoce que hay una realidad migratoria”. Es “como si un papá no reconozca que se le van los hijos de la casa”. Lo primero que debe hacer la ley “es reconocer a la diáspora”.

-Representación política de los migrantes, reconocer los derechos políticos de los migrantes –como ocurre en Ecuador y Colombia- para poder consolidar la vinculación de los migrantes con Venezuela. UPP89 llevó el planteamiento al CNE y la respuesta fue que el tiempo no alcanzaba, pero el partido lleva 12 candidatos.

-Plan retorno. “Necesitamos diseñar los criterios y los incentivos para un plan retorno”, describe. “Hay un déficit en el bono poblacional venezolano. Más de 75% de los que están fuera del país están entre 18 y 35 años, están en la edad laboralmente activa; además están laboralmente calificados. Si nosotros no volvemos a traer ese recurso humano difícilmente vamos a reconstruir el país, porque los países se construyen con gente”.

-Remesas. “48% de las familias venezolanas tienen, en promedio, dos migrantes fuera del país, y están dependiendo de las remesas”.  Si los venezolanos no entendemos “que es el migrante el que está resolviendo mi comida y mi día a día hoy seremos no solamente irresponsables, sino poco solidarios”. En la actualidad, expone, hay “mafias con las remesas”. En su opinión “necesitamos que las remesas sean libres, no podemos tener alcabalas con las remesas” que son “alcabalas para la corrupción”. Sugiere que la banca venezolana “acepte las transferencias” a un dólar legalizado.

El protocolo regional se logrará con la insistencia y la construcción de alianzas internacionales “que trasciendan los estados”. Ya lograron crear la red suramericana de estudios de la migración y están buscando alianzas políticas de solidaridad con Venezuela. “El protocolo no nos van a escuchar si no hacemos presión”, reitera, y esa presión debe venir de la academia y de la sociedad.