“Tenemos 20 años no solamente con una dirigencia en el país que ha conducido los hilos de la nación de manera equivocada, sino que también hemos tenido una misma dirigencia opositora con los mismos resultados”, afirma el director de Fábrica Política

Ni los jóvenes se acercan a la política solo por redes sociales, si los regímenes autoritarios son invencibles. Los años de trabajo le han permitido al venezolano David Rico, consultor político y director de Fábrica Política, tener la visión de un águila que observa todo desde lejos, pero que en segundos llega al punto que quiere detallar.

Rico -radicado en España pero conectado con Venezuela- acaba de cosechar una victoria: la del diputado mexicano Humberto Aguilar Coronado, “El Tigre”. Lo de “El Tigre” no fue una invención de Rico, pero sí fue un consejo de Rico que siguiera usándolo, con el eslogan “comprometido contigo”. Los ciudadanos, en este proceso en México, salieron a votar.

El consultor reitera que es un error -lo vivió con los adversarios de su candidato en México y lo ha experimentado en otras situaciones- comunicarse con los jóvenes solo mediante redes sociales, porque se trata de un sector “que tiene muchos intereses” y muy heterogéneos.

“Yo creo que los consultores políticos tenemos una responsabilidad de promover candidaturas que estén comprometidas con la democracia, con la
institucionalización de la democracia en nuestro continente. Creo que se estaba
banalizando demasiado a la política”, asevera. “Cada vez vemos más políticos preocupados por acceder a un baile de TikToK que preocupados por dar a conocer realmente lo que van a aportarle a la sociedad”.

Aunque “tienes que hacer mensajes atractivos para que te escuchen”, advierte, eso no significa banalización. “Ese es el primer el primer compromiso que debemos tener los consultores políticos: no convertir la política en un circo. Hay que tener mucho cuidado con ello; depende mucho de los políticos que no sea un circo”.

La experiencia venezolana, que incluye “cierre de medios de comunicación, en donde ha habido persecución” ha obligado a la creatividad y ha hecho que los consultores venezolanos sepan trabajar con las uñas. Rico recuerda las fórmulas usadas por los partidos en Venezuela, como el 1X10 o los comandos familiares, e insiste en que el trabajo cara a cara no puede ser suplantado por un tuit.

“Pareciera que las redes sociales se convirtieron en el nuevo escenario de la política y que con una pieza en TikTok o con un mensaje en instagram se suplanta la visita, el cara a cara”, sentencia, y rememora lo que le dijo un consultor político boliviano sobre “el descubrimiento más grande que había tenido la consultoría política en
Bolivia: la radio y los canales de televisión comunitarios, que en este contexto cobraron un valor enorme y por fin los políticos tuvieron el tiempo para visitarlos.
“Nosotros le ganamos en México a una candidata que era influencer, tenía cientos de
miles de seguidores en redes sociales; si tú te metes en las redes sociales nuestro candidato no tenía más de 500 seguidores en Instagram. Entonces no se ganó por las redes sociales. Esto no quiere decir, aclara, “que las redes sociales no sean importantes; las redes sociales son un medio, un medio más de comunicación y las redes de los candidatos son un medio oficial de la campaña en donde puedes dejar mensajes claros y donde además tú puedes dar insumos”.

Pero, insiste, “ningún candidato va a ganar por redes sociales, ningún candidato va a ganar por lo que haga digital, ningún ciudadano va a votar por un candidato que baile bien o baile mal”.

El mito de los jóvenes lo derrumba con argumentos: “A los ciudadanos les
importan intereses y valores. Un joven de 25 años que está desempleado y tiene un hijo tiene los mismos intereses de conseguir trabajo que un señor de 48 años”. Tampoco se puede considerar a los milennials como un grupo homogéneo. “Un chico que vive en La Grita no piensa igual que un chico que vive en Petare”. Hay que segmentar los mensajes “en función de comportamientos, en función de valores. Obviamente un chico que considera que hay que luchar por salvar al planeta va
a tener unos intereses unos valores distintos a un chico que considera que hay que generar empleo a costa de lo que sea”.

No cree que haya fórmulas ganadoras o recetas únicas que puedan ser usadas por todos. “Yo creo que lo importante es saber diagnosticar, saber evaluar, saber y analizar muy bien previamente cuáles son los diferentes elementos positivos y
negativos de nuestros candidatos, cuáles son los diversos elementos que inciden directamente en la sociedad para tomar una decisión o qué tipo de ciudadanos quieren que los gobierne”. Rico habla del pueblo ecuatoriano que en un momento quiso a una persona con discurso fuerte (Rafael Correa) y después quiso a otra figura (Lenín Moreno). “Si tú no tienes claro, bien analizado a tu candidato, al equipo
del candidato, a los adversarios y a la ciudadanía no puedes elaborar una buena
estrategia o una estrategia que de verdad vaya a buen término”.

Sobre la situación de Venezuela, opina que “hay una desconexión total con la política porque es evidente que los políticos han dejado a los venezolanos sin expectativas, ya no se espera nada ni de la política ni de los políticos”. De un lado “hay una violación constante de los derechos, hay una pérdida constante de la economía, tenemos unas personas que están más pendientes de robar que de gobernar”. Y del
otro lado “tienes a unas personas que te dicen que vamos a lograr el cese de la usurpación, y esa usurpación nunca cesa”; además existe “un montón de denuncias por corrupción de algunos de los miembros de este equipo”; un día dices “que no quiere elecciones y al día siguiente te sientas a ver si vas a elecciones regionales”. Así “terminas generando una disonancia cognitiva en los ciudadanos, porque tú dices una cosa y haces otra”, y “cuando tú haces una cosa distinta a lo que dices la
gente empieza a no creer en ti”.

A su juicio “hace falta en Venezuela un espacio en donde se empiece a dar oportunidades a personas que estén luchando en sus comunidades, en sus barrios; que se empiece a dar cabida a nuevos líderes, a nuevos dirigentes que puedan tomar las riendas de la oposición”. Para Rico “tenemos 20 años no solamente con una dirigencia en el país que ha conducido los hilos de la nación de manera equivocada, sino que también hemos tenido una misma dirigencia opositora con los mismos resultados”.

Cuando en las encuestas “ves que los líderes opositores ninguno pasa del
15%, que todos tienen uno altos índices negativos, te das cuenta de que “la gente está gritando que empiecen a cambiar las caras, que empiecen a cambiar el mensaje, que empiecen a cambiar el discurso”.

Subraya que a la gente hay que hablarle con la verdad “aunque después nos
insulten por redes”. Es decir, “si hay que negociar para buscar una salida democrática hay que hacerlo. Hay que decirle ‘señores, la política se basa en la negociación, no hay políticas sin negociaciones’. La política no se hace quemando autobuses, no se hace tirando piedras. Eso forma parte del juego político a veces, pero la política se hace en el entendimiento, en la negociación, en la comprensión”.

Todos “debemos ser responsables con la política, y este juego de la antipolítica
que venimos construyendo es perjudicial para la sociedad. No es cierto que el
juego de la antipolítica sea en contra de los políticos; el juego de la antipolítica es en contra del país grande, en contra de las inscripciones, en contra de nosotros”.

David Rico enfatiza que las dictaduras sí caen con elecciones. “Hay demasiadas elecciones en dictaduras que han promovido la caída de dictadores”. Hay además “un montón de gente que habla de armas, de manifestaciones, revueltas y demás y en su vida han matado una cucaracha. Entonces no hablemos de cosas que no sabemos”.

Sostiene que “hasta en las peores condiciones hay que estar en las elecciones, no se puede dejar los espacios de ninguna forma”. Las elecciones “son un medio, un camino democrático; no hay forma de robar una elección si se gana con
contundencia, si la diferencia de votos es abismal. Imagínate que el escenario en estas elecciones pasadas hubiese sido una avalancha de votos en contra de los candidatos a la Asamblea Nacional del gobierno, y una avalancha de votos en favor de la oposición, ¿cómo robaba el gobierno?”.