“Tanto el gobierno como la oposición están en una estrategia de conflicto”, lamentó el analista y doctor en ciencias políticas

El regreso del chavismo a la Asamblea Nacional (AN) debió ser aprovechado por la oposición para comenzar a solucionar problemas concretos y no para seguir en una pelea inútil. Lo dice Carlos Raúl Hernández, analista y doctor en ciencias políticas a quien le causa risa que lo tilden de “colaboracionista”.

-¿La crisis se soluciona con un nuevo CNE?

-Las cosas no se van a solucionar con un nuevo CNE; ni siquiera con un cambio de gobierno. Es necesario hacer un acuerdo nacional, entre la oposición y el gobierno, para darle una reorientación general al país. Pero sin duda que un nuevo CNE implica un paso importante en la dirección correcta, para convocar un proceso electoral que tenga credibilidad.

-¿Qué proceso electoral?

-En lo inmediato está planteada una elección parlamentaria.

-¿Esa resuelve el problema?

-Ninguna resuelve el problema. El punto está en si la consecución de elecciones presidenciales va a ser producto de un acuerdo nacional. Tienen que acceder todos los factores para convocar esas elecciones. Convocar esa elección implica un acuerdo muy sólido entre el gobierno y la oposición. Ese acuerdo debe contener las bases de garantía para que todo el mundo acepte concurrir a un proceso de tanta importancia.

-¿Cuál es el rol de la AN ahora?

-Lamento mucho que se ha desaprovechado la incorporación del gobierno, porque ha debido servir para empezar a discutir la solución de los problemas. Creo que desgraciadamente han perdido mucho tiempo en una reyerta inútil y no en buscar una solución a los problemas que estamos viviendo.

-¿Qué debió ocurrir?

-La oposición ha debido celebrar la incorporación, independientemente de algunas formalidades como si está en desacato o no. El hecho es que la participación del gobierno es el punto de partida para resolver los diferendos. Entre otros, la propia declaratoria de la AN en desacato. Esos problemas solo se resuelven en negociación. Me parece terrible que se insista en una estrategia de conflicto que hasta ahora lo que ha producido es desastres.

-¿Quién está con la estrategia de conflicto?

-Tanto el gobierno como la oposición están en estrategia de conflicto. Cada vez que se refieren los unos a los otros no lo hacen en un lenguaje que pueda asumir para resolverlos, sino diatribas y confrontaciones que tenemos demasiado tiempo viendo y que no conducen a nada.

-¿Qué esperaría de la sesión de este martes 22 de octubre?

-Esperaría que en esa o en cualquiera de las sesiones se plantee el problema de señalar los lapsos para escoger el CNE. Que se aborden los problemas de la gente para buscar un entendimiento entre gobierno y oposición para acceder a créditos internacionales para la recuperacion del sistema eléctrico, por ejemplo. También está la tesis de petróleo por alimentos, como se ha hecho en otros países, y esa es una estrategia que la AN, en vez de estarse insultando, debería ver cómo enfrenta.

-¿Qué piensa de la mesa de Casa Amarilla?

-Hasta ahora ha tenido un balance positivo.

-¿Aunque no están el G4 ni Juan Guaidó?

-Hasta ahora el otro sector de la oposición no ha conseguido nada. Ellos han conseguido que el gobierno se incorpore a la AN, que hayan soltado a Edgar Zambrano y estos grupos de presos que han visto la libertad. La próxima prueba es que se inicie el debate en la AN de un nuevo CNE equilibrado. Que la mesa lleve a la AN a un nuevo CNE equilibrado.

-¿Cómo sería equilibrado?

-Tendrían que ser dos de la oposición, dos del gobierno y uno que garantice un cierto equilibrio.

-¿Como se llega a un acuerdo nacional?

-Tiene que ser un acuerdo entre las dos grandes fuerzas, gobierno y oposición, en el que el gobierno reciba garantías de que, en caso de perder las elecciones, no va a haber persecuciones, y eso no basta con palabras. Tienen que ser garantías institucionales, como ha ocurrido en otros países.

-¿Qué garantías necesita la oposición?

-Lo que necesita es un proceso electoral presidencial. Todo el mundo sabe que en cualquier elección presidencial es altamente posible que la gane la oposición, si no se divide.