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domingo, 14 julio, 2024
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Francisco Javier Velasco: Venezuela debe declarar la emergencia climática

Texto y fotos: Vanessa Davies

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Los problemas ambientales no están presentes en la campaña electoral, subraya el investigador e integrante del Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Parece algo lejano, algo irrelevante… hasta que un río convierte un pueblo en cementerio, un calorón vuelve gelatina las piernas más fuertes, los mosquitos que antes no llegaban hoy son pequeñas máquinas de muerte. El ambiente es palabra ausente, o presente a medias, en las bocas de la clase política venezolana. Francisco Javier Velasco, integrante del Observatorio de Ecología Política de Venezuela, afirma que los problemas ambientales no están en la campaña electoral presidencial. Hay «referencias muy tangenciales y muy puntuales; por ejemplo, el candidato Edmundo González Urrutia habló sobre el Arco Minero del Orinoco. Y durante la campaña de los precandidatos quien habló de manera seria sobre el tema ambiental fue Tamara Adrián; nadie más», explica en conversación con contrapunto.com.

María Corina Machado se refirió recientemente a hidrocarburos y energía renovable. «Más nada», señala. Por el lado del candidato Nicolás Maduro «no se ha visto planteamiento al respecto, y desde el gobierno vienen diciendo cosas, mera retórica; asisten a eventos internacionales, crearon un observatorio para el cambio climático, pero más nada». Incluso, las políticas que impulsan «contradicen al 100% lo que de manera retórica asumen».

Visto así, «el tema está casi totalmente excluido», cuestiona.

El Observatorio ya hizo publico un llamado de atención a los candidatos, jefes de campaña, asesores. «Eso no nos compromete electoralmente. El Observatorio o está apoyando ninguna candidatura. Cada uno de los integrantes tiene sus opciones, tiene su derecho de optar por una determinada candidatura o lo que se piense en esta coyuntura, pero es absolutamente necesario tratar de hacer llegar este mensaje para ver de qué manera se coloca el tema ambiental en esa discusión».

Petróleo y extractivismo, una forma de pensar

«En los imaginarios de la élite política, y de la sociedad en su conjunto (salvo pequeños grupos) ese tema o tiene prioridad; o existe. Hay una cultura petrolera, muy ligada al modo de vida extractivista; por cierto, ninguno de los candidatos toca ese tema en términos de crítica o propuesta alternativa. Eso está muy arraigado en nuestro imaginario. Por otro lado, hay intereses. El gobierno ha impulsado el llamado motor minero con mucha fuerza».

Todavía se ve el petróleo como palanca para el desarrollo, analiza, «y se obvian asuntos tan graves como el cambio climático». Velasco remarca que «todo nos está indicando que, a escala global, los procesos de caos se están acelerando, se están haciendo más agudos, y aquí no hay ninguna previsión en ese sentido; ninguna». Ahora «nosotros aspiramos a que ese tema aparezca con fuerza en la campaña, y más allá de la campaña; que forme parte del debate electoral, pero también, del debate nacional a posteriori, porque después vienen elecciones legislativas».

-¿Por qué es necesario?

-Porque es un asunto muy grave. No solo el cambio climático; también, la crisis ecológica. La situación hídrica, que a su vez también entronca con el cambio climático; la desaparición acelerada de especies, el deterioro de la biodiversidad, los pronósticos de que muy pronto puede haber una extinción masiva en los océanos. Lo que hemos estado viendo en el mundo, y aquí, son mega desastres como el incendio en la Amazonía hace un par de años, incendios en Siberia y Australia, las sequías en Estados Unidos, Europa y Suramérica. Aquí hemos visto desastres, como el caso de Las Tejerías, y todo indica que eso se va a agudizar. Y hay otros problemas ambientales graves que no estamos tomando en cuenta. El ambiente no es un tema sectorial. Toda nuestra vida social se cruza con eso. Tiene que ver con la economía, los servicios públicos, la movilidad. la matriz energética, la ocupación del territorio. Nada de eso se está abordando. Lo que vemos en términos generales, por supuesto que hay excepciones, es que quienes aspiran a generar un cambio de situación política se centran en un cambio de gobierno, y no de políticas. ¿Cuál es el proyecto de país, teniendo en cuenta esta situación ambiental que tiene que ver con todo lo demás?

-¿Por qué no hay sensibilidad?

-Hay mucha ignorancia.

-¿Qué se ignora?

-La gravedad de la situación ambiental. Se asume que es un problema más, una variable más que hay que atacar, y por lo general se subordina a otras actividades. Y resulta que el ambiente tiene que ver con todo: alimentación, agricultura. Vemos cómo están cambiando los patrones de lluvia, y es incide en el tema agrícola y alimentaria. También, en la salud. Con la deforestación bárbara al sur del Orinoco hay una incidencia de malaria muy alta. Venezuela, que había superado esa situación en el pasado, figura entre los primeros puestos.

-La sociedad tampoco está exigiendo que se discuta el tema ambiental.

-En parte, la gente está abrumada. Con esta crisis tan descomunal que tenemos la gente está pendiente de cómo sobrevivir el día a día. Pero hay una tendencia a pensar, un optimismo iluso, de que podemos volver al pasado.

-¿La bonanza petrolera?

-La bonanza petrolera, los años del Pacto de Punto Fijo, y no se dan cuenta de que eso no es posible porque la situación nacional y mundial está indicando que la estructura social y económica que se armó en torno a eso ya no es. Hay una crisis global. El orden mundial que se daba por establecido se está desmoronando, y esto forma parte.

-¿Cuál es el rol de Venezuela?

-No nos podemos desligar de lo que está pasando en el mundo. Pensar una sociedad más justa pasa, también, por vernos en el espejo, y supone impulsar cosas que nos permitan vincularlos con quienes en otras latitudes están impulsando proyectos de resistencia, de propuestas para avanzar hacia otra situación. Es una situación muy grave, y no hay conciencia, más allá de nuestra propia crisis sociopolítica, de que estamos inmersos en una situación muy preocupante.

Un tema clave es el cambio climático, reitera.

-El gobierno dice que tiene políticas.

-Políticas de comunicación, para no decir otra palabra. Tenemos que declarar una emergencia climática.

-¿Qué implica?

-Eso pasa por información, poner a la ciudadanía al tanto, facilitar canales de acceso a la información. Irnos preparando, tomar medidas urgentes y estratégicas. Es importante la verdadera diversificación de la matriz energética. No estoy diciendo que la semana que viene no vamos a usar más el petróleo; es imposible en este momento. Pero sí tenemos que plantearnos un cronograma de transición donde el tema de los combustibles fósiles aparezca como un problema central, así como su sustitución progresiva por otras formas de energía. Pero una transición energética sola no resuelve los problemas; debes tocar el modo de vida imperante, y eso toca el modo de vida, la producción, el consumo, la tecnología, la manera como habitamos, la movilidad.

Dos veces usa la palabra detener: cuando se refiere al Arco Minero y cuando habla de la deforestación. Velasco llama a dar un debate nacional sobre lo que implica «el modo de vida extractivista» y discutir alternativas. «Es imprescindible que el proyecto del Arco Minero se detenga, y eso supone proponer alternativas de reconversión, de reubicación de toda esa población involucrada». El turismo es una posibilidad para quienes viven hoy de la muerte a plazos de los bosques.

«Hay que detener la deforestación, que es bárbara. Tenemos la tasa de deforestación más alta de la cuenca amazónica. Necesitamos medidas para preservar nuestras áreas protegidas que están siendo devastadas. Plantearse un plan de movilidad alternativa» sin hidrocarburos. Avanzar a una agricultura con menos agroquímicos. Un plan de transición «a otro tipo de ciudades» en armonía con la naturaleza.

Se necesita, confirma, «una perspectiva de transición, porque esto no se puede hacer de la noche a la mañana». Sobre esto «tiene que haber un debate nacional».

La crisis existe, y el Estado tiene «armas melladas» para afrontarla. «Se desmontó la institucionalidad ambiental. Con todo y las críticas que se puedan hacer, hay que reconocer que algo había, que tuvo algunos logros. Venezuela fue pionera en institucionalidad ambiental en América Latina y el Caribe. Pudo haber habido una visión muy desarrollista, pero eso fue eliminado, no por ineficiencia, sino por la decisión de desregular una cantidad de actividades», explica.

Esa institucionalidad fue abatida «para eliminar normas e impedimentos sobre el proyecto del Arco Minero, que se formuló, se anunció y se puso en marcha violando disposiciones constitucionales». También, para poder «hacer cosas en los parques nacionales y áreas protegidas». El ministerio actual «es un ejemplo clarito de lo que ha ocurrido con la institucionalidad ambiental: le cambiaron el nombre, le pusieron ecosocialismo, pero es una cosa que tiene sentido en esa lógica de legitimar una cantidad de cosas que van en detrimento del ambiente y de la sociedad en su conjunto».

La normativa ambiental, reconoce, es muy buena, «y en la misma Constitución hay cosas importantes, pero eso es papel».

-¿Cómo sale del papel?

-Tiene que haber un cambio. No se trata solo de un cambio estrictamente de gobierno; tiene que haber un cambio mucho más profundo, que apunte a una nueva situación. De la institucionalidad hay cosas que rescatar y cosas que agregar y actualizar.

-¿Maduro le podría entregar a González Urrutia, por ejemplo, y el país seguiría igual?

-Si no ocurre más nada, sí. Por eso vamos a dirigir unas exigencias a los actores políticos, pero también, a actores como el empresariado, los gremios, los sindicatos, universidades, líderes religiosos, organizaciones de defensa de los derechos humanos, las organizaciones indígenas, grupos feministas, para tratar de incidir en que el tema ambiental sea considerado un elemento fundamental. No se trata de apartar lo demás, o decir «ocúpense de lo ambiental y lo demás pasa a ser secundario». No. Lo ambiental tiene que ver con todo eso, y la posibilidad de que podamos avanzar a una situación mejor pasa por eso, también. Aquí podemos tomar medidas económicas, pero si no consideramos lo que pasa con la crisis ecológica, eso se hace inviable.

-¿Por qué la gente debe salir de su día a día y pensar en estos temas?

-Nosotros no solo estamos existiendo para el día de hoy. SE supone que queremos perpetuarnos como especie y como sociedad, y tenemos que pensar qué va a pasar mañana y pasado mañana. O qué está pasando y no nos estamos dando cuenta, porque tenemos la mirada fija en otras cosas.

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