Relación estrecha con la comunidad mediante jornadas gratuitas y descuentos, recepción de pacientes internacionales, una alianza con la Sociedad Anticancerosa y productos como los tutoriales y la APS han permitido al Grupo Médico Santa Paula crecer en medio de una recesión histórica y aderezada con hiperinflación

Un corazón roto puede tener remedio con la fórmula imbatible de la triple T: Tierra, trabajo y tiempo. Pero un corazón abierto carece de opciones: o termina su proceso y vuelve al hogar entre las costillas, o muere. La prueba de fuego del Grupo Médico Santa Paula (GMSP) fue justamente con un corazón abierto, y en pleno apagón de marzo de este año. Hoy Leopoldo Quintero, director general, y Arturo González, gerente comercial, lo pueden contar y sonreír, pero ese día de marzo hubo sorpresa y carreras.

No la ha tenido fácil el GMSP. Quienes conocieron la época de gloria de Sánitas no podían anticipar lo que sucedió después, cuando el negocio de la medicina prepagada se hizo inviable, el grupo Keralty -el músculo de Sánitas en Venezuela- vendió la cartera de asegurados y la empresa que asumió esa cartera no cumplió. A esta receta de momentos difíciles hay que sumarle la hiperinflación, las protestas, la crisis sociopolítica.

Desde el 1 de enero de 2018, recuerda Quintero, tomaron el control administrativo y médico, como una clínica trasnacional de la Corporación Keralty y con un plan de recuperación de cinco pilares: la gente, los procesos, nuevo modelo de negocios, solvencia financiera y buen servicio. “Tocamos la puerta de los bancos y una institución financiera (Banco Nacional de Crédito) creyó en nosotros”, refiere.

Marzo de 2019 marcó la vida de los venezolanos: se hizo inolvidable por los mega apagones. Para el Grupo Médico Santa Paula significó el comprobar que podían hacer frente a una contingencia como la falla eléctrica en plena cirugía compleja, y también honrar el compromiso adquirido con el BNC. “Devolvimos el crédito”, explica este ingeniero.

Por ejemplo, ha crecido como un lugar donde se realizan cirugías plásticas, incluso a pacientes que vienen del exterior solo a operarse, y se llevan a cabo cirugías bariátricas (para tratar la obesidad mórbida). También se forjó una alianza con la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV), que incluye no solo operaciones, sino la instalación de equipos de alta tecnología y el acondicionamiento de un espacio para abrir el servicio de medicina nuclear.

Dos productos son, además de todo, los estandartes para el cierre de 2019: los tutoriales, que prometen un chequeo completo por un precio que varía entre 150 y 300 dólares.

Y la Asistencia Primaria en Salud (APS), que garantiza -las 24 horas, los 7 días de la semana- la atención de urgencias de baja complejidad, como diarrea y vómitos, fiebre, alergias, hipertensión arterial y heridas leves, entre otras.

Su área de emergencia es -aseguran los directivos- una de las más grandes de Caracas, con 16 cubículos para la atención.

Sin embargo, el GMSP es un sitio ubicado en esta Venezuela. Es decir, cuenta con plantas eléctricas para evitar disgustos durante los apagones y cortes eléctricos, y también con tanques de agua para no quedarse a secas.