“Los mercados negros se generan cuando estableces restricciones”, subraya el economista y director de Capital Market. Afirma que “el sector privado está surfeando esta situación macroeconómica con pulmón propio y con recursos propios”

Un mercado negro de vacunas contra la COVID-19 parece ser “la tapa de frasco” para Venezuela, un país en el que el caos y el desorden marcan la pauta. Según algunos voceros cada dosis se cotiza, en ese espacio ilegal, en hasta 300 dólares. La solución, según Jesús Casique, no es sanitaria, sino económica. En otras palabras, hay que aumentar la cantidad de vacunas disponibles, sostiene el economista y director de Capital Market.

Casique, en entrevista con contrapunto.com, sostiene que los mercados negros surgen “cuando estableces una serie de restricciones. Estableces restricciones y vienen los mercados negros que hay que rechazar”.

-¿Cómo se combate ese mercado negro?

-El gobierno lo puede hacer estableciendo un proceso de vacunación general para todos los venezolanos. Se acaba el mercado negro.

-¿Saturando el mercado?

-Claro. Los mercados negros se generan cuando estableces restricciones, cuando apartas a una serie de venezolanos que, por la preocupación, recurre a un mercado oscuro. Lo hacen los que tienen recursos. Los que no tenemos recursos y no tenemos cómo ir a un mercado negro, ahí están las consecuencias: encerrados en sus casas, esperando cómo vacunarse y el gobierno dándole largas al tema. El gobierno es el que tiene que efectuar un llamado a un proceso de vacunación general sin distingo alguno. No se puede apartar en venezolanos que comulguen con el gobierno y venezolanos que no comulguen con el gobierno.

Rafael Briceño Sierralta

Afirma que la mayoría de los venezolanos “estamos al garete” sin inmunización y resalta que se debe “eliminar la politización del tema”: “No puede ser que se vacune a un sector del país, y el otro sector, que no comulga con el gobierno central, tiene que persignarse para poder vacunarse. Esto no puede ser así. Todos somos venezolanos y tenemos derecho a un proceso de vacunación”.

La economía enana

La visión que ofrece el Fondo Monetario Internacional sobre Venezuela es motivo de reflexión para Casique. “Cerramos el mes de marzo con 40 meses de hiperinflación. Vamos rumbo a Grecia, que atravesó 44 meses de hiperinflación. Eso significa que en el mes de julio Venezuela va a estar al mismo nivel de Grecia, y para el cierre del año 2021 Venezuela cerrará con 50 meses de hiperinflación. El único país que nos va a superar es Nicaragua, que atravesó 63 meses de hiperinflación”, detalla.

La inflación en marzo pasado fue baja, refiere, pero que esto sea sostenible “es totalmente imposible, porque continúa la monetización del déficit fiscal del gobierno central, violando el artículo 320 de la Constitución”. En marzo de este año fue de 9%, pero de marzo de 2020 a marzo de 2021 fue de 3.867%, que es “una inflación altísima”, criticó. Para decir que Venezuela superó la hiperinflación “tenemos que esperar hasta febrero de 2022”, puntualiza.

Los datos económicos no solo no son alentadores; es que llegan a la tragedia. En 2013 el PIB per cápita en Venezuela era de 8.695 dólares; hoy es “el país más pobre de América Latina y el Caribe, con 1.541 dólares. Estamos en el sótano, según el FMI”. Y puede seguir disminuyendo, acota. Los números siguen cayendo: el PIB en 2012 era de 352.191 millones de dólares; en 2013 cayó a 258.993 millones de dólares, y en 2021descenderá a 42.530 millones. “Si revisamos el PIB per cápita estamos a nivel de Guinea, Benin, Birmania, Senegal, Camerún, Zimbabue, Camboya, Uzbequistán, Nicaragua y Haití”.

Es como si le hubiesen caído a hachazos a la economía. “La caída acumulada del PIB es de 83,1% en ocho años. Para retornar a los niveles del año 2013 transcurrirán 10 o 12 años”.

La actual es “una economía enana, una economía en la que los sectores están pulverizados”, condena. En 2013 “comenzó la caída libre”, con la gestión de Nicolás Maduro. En 20 años “han cerrado 9 mil empresas, una disminución de 81,1%. Esto afecta el empleo y la calidad de vida”.

A pulmón propio

Casique asegura que “el pequeño oxígeno que pueda reportar la economía venezolana es gracias al sector privado. No hay divisas preferenciales. Eso significa que el sector privado está surfeando esta situación macroeconómica con pulmón propio y con recursos propios”.

El gobierno de Maduro “debe darle un espaldarazo al sector privado”, argumenta, y eso no es fortalecer los bodegones. “Los bodegones son el producto de estos desequilibrios que ha venido atravesando la economía venezolana. El gobierno central exoneró de aranceles a unos 5 mil o 6 mil productos” y el país “se llenó de bodegones”, lo que perjudicó al sector privado.

Recuerda que siguen vigentes el control de cambio y el control de precios. “Cualquier animadversión contra el sector privado ahí está la superintendencia”, y encima, “se necesitan 20 procedimientos y 230 días para establecer una empresa en Venezuela”.

¿Cuál es el espaldarazo? “Eliminar los controles”, que están liberados por la vía de los hechos pero siguen vigentes, reitera. “Desde 2016 no se presenta un presupuesto de la nación. Estamos al garete. ¿Cuáles son las proyecciones del gobierno central”. Además, la maquinita sigue encendida en un BCV que no publica cifras, condena el economista. “Con eso no se logra nada. El gobierno tiene que generar confianza, y la confianza se genera con una serie de medidas, tanto para el sector privado del país como para los inversionistas”.

Rechaza la ley antibloqueo por considerar que es opaca y que genera oscurantismo. “El pivote de esa ley antibloqueo será Irán, China, Rusia y Turquía, con una serie de privatizaciones, pero los venezolanos desconocemos cuáles son las empresas que van a participar en estas privatizaciones”. La caída de la economía no va a ser tan severa por estas “privatizaciones a la rusa”, analiza Casique.

Da por hecho que viene una reconversión monetaria. “Los cálculos con esa cantidad de ceros para el sector privado, para administradores y para contadores son muy engorrosos”, insiste. En la actualidad se necesitan billetes de 10, 15 o 20 millones de bolívares. “Pero esa no es la solución. Todo gira alrededor de atacar la hiperinflación, que afecta a todos los venezolanos”.