Las refinerías independientes de China han comenzado a comprar petróleo pesado de Irán para reemplazar el suministro de crudo venezolano, informó la agencia Reuters. El movimiento refleja la creciente dificultad de acceder al petróleo de Venezuela en medio de sanciones internacionales y restricciones logísticas, y marca un nuevo capítulo en la estrategia energética de Pekín.
Según fuentes del sector citadas por Reuters, las llamadas “teapots” —refinerías privadas que operan fuera del sistema estatal chino— han encontrado en el crudo iraní una alternativa viable para mantener sus operaciones. El petróleo pesado de Irán presenta características similares al venezolano, lo que facilita su procesamiento en estas plantas.
Las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela han reducido drásticamente la disponibilidad de su crudo en los mercados internacionales. En consecuencia, los compradores chinos han buscado diversificar sus fuentes de suministro, recurriendo a Irán pese a que este país también enfrenta restricciones en sus exportaciones.
El cambio podría alterar los patrones tradicionales de comercio de petróleo en Asia, reforzando la presencia iraní en el mercado chino y debilitando aún más la posición de Venezuela como proveedor clave. Analistas señalan que esta tendencia podría consolidarse si las sanciones persisten y si Irán logra mantener un flujo constante de exportaciones hacia el gigante asiático.






