El barril de WTI cedió 9,3% hasta 22,76 dólares, mientras que el crudo Brent del bajó 4,15% y terminó en 31,48 dólares

Los precios del petróleo volvieron a desplomarse este jueves en un mercado a la espera de un acuerdo entre los grandes productores de la Opep+ que recorte la producción y sostenga precios.

El barril de WTI para entrega en mayo cedió un 9,3% a 22,76 dólares, luego de haber ganado hasta 12% durante la jornada en que la Opep, sus aliados liderados por Rusia en la Opep+ y otros países productores se reúnen por videoconferencia.

En Londres, el barril de Brent del mar del Norte para entrega en junio bajó 4,15% a 31,48 dólares a minutos del cierre.

El objetivo es un recorte conjunto de “10 a 15 millones de barriles por día (mbd)”, confirmó el ministro de Petróleo de Kuwait, Jaled al-Fadhel, citado el jueves por el diario kuwaití Al-Rai. La cifra fue mencionada la semana pasada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Arabia Saudita y Rusia, principales productores del mundo detrás de Estados Unidos, aumentaron considerablemente su producción en las últimas semanas, desatando una guerra de precios tras no alcanzar un acuerdo de recorte de volúmenes en marzo.

Según Daniel Ghali, de TD Securities, “basándose en el nivel de producción de abril, un recorte de 10 millones de barriles diarios de la Opep en mayo-junio podría no ser suficiente para compensar la destrucción masiva en la demanda”.

En medio de la lucha contra la pandemia de coronavirus, que ha paralizado la economía, el consumo de combustibles cayó en todo el mundo.

Una clave en las negociaciones de la Opep+ es la participación de Estados Unidos en una reducción de extracción.

Pero en Estados Unidos el gobierno federal no puede legalmente imponer recortes de producción a las empresas privadas que extraen crudo.

En las últimas semanas del trimestre la demanda de crudo en Estados Unidos cayó un 10,7% con relación a igual período del año pasado.

En tanto, la producción bajó de 13 millones de barriles diarios a 12,4, una cifra que muestra que la caída de precios tiene un impacto significativo sobre los productores estadounidenses.