El ajuste del precio no elimina los estímulos para los negocios irregulares. Las oportunidades ahora están en el país y no más allá de la frontera. Las largas colas le dan vida a un mercado negro al detal y el alto diferencial entre los precios favorece el tráfico de grandes volúmenes

Llegó la gasolina iraní, se flexibilizó la cuarentena, hay un nuevo precio del combustible y la gente salió a calmar la sed de los tanques de sus carros que marcan cerca de la “E” de… ¡échele! poniendo en riesgo el sistema de inyección directa o los viejos carburadores.

El negocio del trafico de gasolina y sus actividades conexas se activa con viejas y nuevas costumbres.

Los puestos de las colas son un rebusque. El mercado negro al detal se asoma tímidamente. Pero el verdadero negocio está en otra parte: El diferencial de precio entre una gandola con 30.000 litros de gasolina subsidiada y una de gasolina de precio internacional es de alrededor de 14.000 dólares. Esto abre una brecha atractiva para negocios turbios.

¿Qué mata el tráfico de gasolina?

¿En la frontera? El precio.

¿En el resto del país? El abastecimiento.

Los primeros innings del juego

En los dos primeros días del nuevo precio de la gasolina el suministro fue más o menos eficiente. Las estaciones de servicio abrieron con retraso pero hacia el mediodía -cerca del 95%- estaban operativas, tanto las de combustible subsidiado como las que venden a precios internacionales.

Las colas fluyeron y el tiempo de espera se redujo a entre dos y cinco horas lo que, comparado a días de espera, resultó un alivio.

El día martes fue parecido aunque las colas duraron más tiempo. En algunas estaciones de gasolina “internacional”, que operaron con todas sus islas, el flujo de vehículos fue dinámico y las esperas se redujeron a 40 minutos.

Sin embargo, miércoles y jueves la situación se tornó caótica.

AFP

Las colas parecían serpientes que tejían una estopa en la ciudad.

La espera paso de cuatro horas a 15 o 16 horas, sin importar que la gasolina fuera subsidiada (Bs 5.000 el litro) o pagada en divisas a 0,50 dólares el litro.

Las llegada de las gandolas a las estaciones comenzó a retrasarse en Caracas. En todas la regiones del país se registró descontento por la demora.

El negocio “se abre camino”

En las colas que comenzaron desde la madrugada algunas personas, a eso del mediodía, decidieron escribirle por WhatsApp a sus “dealers gasolineros” para buscar precios.

La cotización se mantiene entre dos y tres dólares. La mayoría de los demandantes todavía no se animan a comprar porque abrigan la esperanza de poder llenar el tanque con la oferta existente.

El otro negocio que se comenzó a reactivar es el de la reserva de puestos. Un puesto cuesta entre entre los tres y los cinco dólares en cualquiera de las dos colas: Subsidiada o “cara”.

Otra modalidad que se está presentando es la mutación en el cobro del combustible. “Se acabó la subsidiada solo queda gasolina en dólares”, es un grito que se escucha ahora en las colas de las estaciones de servicio.

Según lo explicado por el Ministro de Petróleo existen 200 “bombas” que surten a un precio de 0,50 centavos de dólar. El resto vende el combustible a Bs 5.000 (0,02 dólares) por litro por número de placa a los registrados en el Sistema Patria.

Si alguien no está registrado y va a una “bomba” de gasolina subsidiada deberá pagar 0,50 dólares por litro. Según lo especificado por las autoridades de la industria petrolera no existen estaciones de servicio “mixtas”, es decir, que tengan un volumen determinado para gasolina subsidiada y otro para de precio internacional.

El cambio de facturación es una irregularidad dentro del esquema anunciado, lo que levanta sospechas de corrupción.

El negocio gordo

El negocio grande se ubica en otro sitio. Está en la brecha que existe entre el precio de la gasolina subsidiada y la de precio internacional.

Si una gandola con 30.000 litros de la gasolina asignada a los beneficiarios del Sistema Patria es desviada hacia una estación de servicio de precio internacional se generará una potencial ganancia de poco más de 14.000 dólares, que sería repartida entre los traficantes del combustible.

La cisterna de gasolina subsidiada equivale a 600 dólares, mientras que la de precio internacional tiene un valor de 15.000 dólares.

El diferencial es de 25 veces.

El otro estímulo está en que el negocio ya no se encuentra fuera del país donde el precio es 28 veces más caro, es decir, solo tres puntos porcentuales más, con muchísimos más riesgos.

EFE

Los potenciales interesados en aprovechar la brecha entre los dos precios están en todas las ciudades del país.

El estímulo se mudó puertas adentro. Ya no habrán alcabalas, pasos fronterizos, trochas o caminos verdes. La corrección de la ruta será solo de pocos kilómetros y cuidado si de metros.

En la Gran Caracas bastará con que la gandola en vez de llegar a Baruta, vaya a Prados del Este, Concresa o El Hatillo. En Barquisimeto será suficiente con que se corrija el rumbo de la avenida Libertador o la avenida Vargas, hacia la zona este de la avenida Venezuela o la avenida Lara.

Es importante acotar que los iraníes cuando aumentaron la gasolina optaron por un solo precio y una política de compensación directa a sus consumidores.

AP

El gobierno iraní destino 45 dólares de compensación a cada persona que se registró como demandante de combustible para así asimilar el incremento de 300% que adoptó.

La diferencia con la situación venezolana es que la economía persa estaba en crecimiento y poseían los fondos. Venezuela está en un proceso de depresión económica y los subsidios directos parecen un lujo para las arcas de las que dispone el equipo de Nicolás Maduro.

Solo una oferta de combustible abundante puede minimizar (no eliminar) este negocio. Las esperanzas no están puestas en el corto plazo.

El estado de la refinerías espeor de lo esperado por los asesores iraníes y se proyecta que tarden por lo menos entre 30 y 60 días más para comenzar a tener un flujo constante de gasolina local

¿En cuánto tiempo reactivarán las refinerías?

¿Lograrán mantener el flujo de buques con gasolina mientras las refinerías son reparadas?

En ello va la vida de esta estrategia.

Finalment,e también es justo preguntarse: ¿Quién presionó para que se mantuvieran los dos precios? ¿A quién favorece mantener este esquema?

No parece que sea a la población condenada a hacer colas interminables con la promesa de que esto mejore.

Al favorecido no lo conozco y no tengo bolas de cristal para verlo, solo tengo los pies planos para pisar la tierra y seguir viendo los acontecimientos y el reacomodo de la economía nacional.

El juego sigue.