Un analista de JP Morgan justifica una posible alza en “la naturaleza cíclica de la industria petrolera”, que generaría un déficit que impulsará los precios del crudo

Pese a las pocas expectativas que se pueden tener con relación al incremento de los precios del petróleo, especialmente tras la abrupta caída registrada el pasado mes de marzo de la que todavía se recupera, parece que no es descabellado pensar en un retorno a los niveles de 100 dólares por barril.

“La realidad es que las posibilidades de que el petróleo llegue a 100 dólares el barril en este momento son más altas que hace tres meses”, afirmó recientemente Christyan Malek, jefe de Investigación de Petróleo y Gas de JP Morgan para EMEA, una rama de la institución financiera con sede en Londres, que tiene casi 200 años de operaciones en Europa e importante presencia en el mercado local de Europa, Oriente Medio y África.

El analista explicó que aunque la situación actual no es fundamentalmente diferente, se espera que en 2022 el mercado petrolero experimente un “sensible déficit” que empuje a Brent a los 60 dólares por barril, precio que motivaría a los productores a aumentar el bombeo de crudo. Este déficit podría alcanzar los 6,8 millones de barriles diarios en 2025 y se eleven los precios a 100 dólares o más.

Según Malek, aunque parezca exagerado pensar en un alza del barril a más de 100 dólares en un momento en el que muchos inversionistas se preocupan porque el Brent aún no regresa a los 50 dólares por barril, existe la posibilidad de que el crido recupere el terreno perdido en lo que va de 2020 y además se dispare en el futuro inmediato.

El experto de JP Morgan justifica esta posible alza en “la naturaleza cíclica de la industria petrolera”, del cual ya habían hablado otros analistas de la firma, quienes antes de la pandemia habían previsto “un súper ciclo” en el que el precio del hidrocarburo podría alcanzar los 190 dólares en 2025, realidad que para Malek “sigue siendo clara”.

Este pronóstico se sustenta sobre la base de que las industrias cíclicas producen en gran cantidad cuando hay gran demanda, pero luego por alguna razón ésta cae, es superada por la oferta y los precios bajan. Ante este panorama, la industria se retira y reduce la producción para limitar la oferta y estimular precios más altos, fórmula usada por la Opep, que genera un déficit del producto e impulsa los precios. “Este ciclo se repite una y otra vez cada cierto número de años”, dice sostiene el jefe de Investigación de Petróleo y Gas de JP Morgan.