Los ingresos generados por los incrementos en la extracción de crudo en Venezuela no serán destinados al servicio de la deuda que el país mantiene con la República Popular China.
La precisión fue formulada por el enviado especial de la administración estadounidense para la energía, Chris Wright, quien aclaró los alcances del mecanismo financiero acordado entre Washington y Caracas para la reactivación del sector hidrocarburos.
El esquema operativo contempla que los recursos financieros provenientes de los nuevos campos bajo supervisión de firmas internacionales se dirijan a cuentas bajo custodia especial, con la finalidad de asegurar la inversión en infraestructura y atender compromisos de desarrollo local.
Las obligaciones crediticias previas asumidas con Beijing mediante el fondo binacional continuarán bajo sus marcos normativos anteriores, sin que exista potestad de cobro directo o retención sobre los volúmenes incrementales de producción.
La medida busca delimitar el marco de garantías para los capitales privados que participan en el plan de recuperación energética, garantizando la liquidez de los nuevos proyectos extractivos. De esta forma, el flujo de caja derivado de los aumentos operacionales quedará blindado de compromisos soberanos pasados, concentrándose en el financiamiento de las operaciones en curso y en los objetivos de producción fijados por las partes.





