Al formalizarse la petición se presentó una dura discusión al interior del ente multilateral. Casi el 70% de las sillas del FMI pertenecen a los gobiernos que reconocen a Guaidó. El juego está trancado porque el FMI no reconoce a Maduro y no ha reconocido a Guaidó,

La dualidad que se vive en la realidad venezolana comenzó a darle problemas al Fondo Monetario Internacional (FMI), con la llegada de una solicitud de crédito del Gobierno de Nicolás Maduro, para enfrentar la crisis generada por el coronavirus.

El monto sería 5.000 millones de dólares, estarían atados a la figura del Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR), que no implica la presentación de un plan de ajustes como tradicionalmente exige el ente multilateral.

Según lo reportan las agencias internacionales de la estatura de EFE, AFP y AP un vocero del FMI indicó, que había sido rechazada la solicitud del Gobierno de Maduro.

La frase que citan las agencias en sus cables en español es la siguiente: “El compromiso del FMI con los países miembros, se basa en el reconocimiento oficial del Gobierno por parte de la comunidad internacional, como se refleja en la membresía del FMI. No hay claridad sobre el reconocimiento en ese momento”.

Al publicarse y trascender informativamente, salió la respuesta desde la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) en la que se indicó que, se trataba de un “fake news” debido a que no existe un pronunciamiento oficial del Fondo Monetario.

Qué pasó adentro

Hasta la hora de publicar esta nota, no había una confirmación oficial del rechazo de la petición, pero sí trascendieron algunas informaciones sobre la discusión puertas adentro.

Técnicamente, el IFR aplica a las condiciones de Venezuela y pareciera que pasó, pero el tema es quien administra.

En un escenario de votación sería aprobado, pero el 65% de las sillas están dominadas por los países que reconocen a Guaidó y aprobarlo a Maduro es una contradicción.

Ni Maduro, ni Guaidó son reconocidos por el FMI.

Así que existe un juego trancado. Ni Guaidó tiene el aparato para canalizar los recursos, ni Maduro es aceptado como presidente por las sillas que más pesan en el FMI.

Además, el precedente de entregar un préstamo a un Gobierno paralelo asusta a todos los que ejercen las jefaturas de Estado, porque en algún momento se les puede revertir.

Al final los recursos no salen y la crisis sigue.