La supuesta mejora de los índices de China en 2018 para estimular la ampliación de sus aportes al ente multilateral, ha desatado una tormenta. Anne Krueger y Joseph Stiglitz contraponen argumentos, mientras las investigaciones siguen su camino.

Un informe que el Banco Mundial encargó a ala firma WilmerHale sobre la transparencia del índice anual Doing Business, que elaboraba este organismo, ha esparcido una serie de dudas sobre el comportamiento de las autoridades de los entes multilaterales.

Unos sostienen que los involucrados deben renunciar y otros sostienen que no hay suficientes razones para tomar decisiones de este tenor y poner en jaque el rol del Fondo Monetario Internacional, en una coyuntura como la que atraviesa el planeta enfrentando la pandemia de la COVID-19.

El sitio Project Syndicate ha dedicado buen espacio para este debate, donde resaltan los trabajos de Anne Krueger y Joseph Stiglitz, al respecto.

La investigación causó tal impacto, que el Banco Mundial decidió suspender la elaboración del Doing Business y en la página oficial del multilateral se lee lo siguiente: “Cuando en junio de 2020 se presentaron denuncias internas sobre irregularidades en los datos de los informes Doing Business de 2018 y 2020 , la Administración  del Banco Mundial suspendió  la elaboración de la edición siguiente e  inició una serie de revisiones y auditorías del informe y su metodología. Asimismo, debido a que en los informes internos se planteaban cuestiones éticas (entre ellas, la conducta de exfuncionarios del Directorio, así como de miembros actuales o anteriores del personal del Banco), la Administración remitió las denuncias a los mecanismos internos de rendición de cuentas del Banco”. 

Los cuestionamientos caen sobre la actual directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, quien para 2018 era la presidenta del Banco Mundial.

Ser y parecerlo

“La credibilidad es esencial para el trabajo crítico que realizan el FMI y el Banco Mundial. Ambos emplean investigadores muy respetados, economistas y estadísticos de clase mundial y funcionarios dedicados. Saben que son funcionarios y no políticos; todos están muy comprometidos con su trabajo. Es cierto que en algunos casos (algunos de los cuales conozco), ha habido presión a nivel político para apoyar un determinado programa de préstamos o una posición política. Pero una parte central del trabajo del liderazgo es proteger al personal de interferencias indebidas en sus informes y análisis”.

Quien hace estas afirmaciones es Anne Krueger, en su trabajo “La crisis de credibilidad de Bretton Woods”, escrito para Project Syndicate. Esta economista estadounidense fue economista jefe del Banco Mundial y subdirectora gerente del FMI, y advierte sobre la credibilidad del organismo mientras Georgieva esté al frente.

“Al igual que la esposa de César, los líderes del FMI y del Banco Mundial deben estar muy por encima de toda sospecha al supervisar el trabajo de estas instituciones y salvaguardar la integridad de los datos en los que se basa ese trabajo. Las acciones informadas de Georgieva ciertamente plantean serias dudas sobre su compromiso con la integridad de los datos, incluso en el contexto de su nuevo cargo”, sostiene esta investigadora principal de economía internacional en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins

Para cerrar su trabajo señala que “si Georgieva permanece en su puesto, ella y su personal seguramente se verán presionados para alterar los datos y clasificaciones de otros países. E incluso si se resisten, los informes que produzcan serán sospechosos. Se devaluará el trabajo de toda la institución. Esa perspectiva por sí sola debería ser suficiente para que los amos políticos del FMI encuentren un nuevo director gerente cuyo compromiso con la integridad del trabajo no esté en duda”.

¿Un golpe?

El Premio Nobel, Joseph Stiglitz, hace una defensa de Georgieva y sugiere que hay intereses nada claros que prtenden hascer salir a la actual directora gerente del FMI.

“Esta es la misma Georgieva que tuvo una excelente respuesta frente a la pandemia, al proveer rápidamente de fondos a los países para mantenerlos a flote y para enfrentar la crisis sanitaria. También es quien presionó exitosamente para que el FMI emita 650 mil millones de dólares en DEG, tan esenciales para la recuperación de las economías de bajos y medianos ingresos. Y ella ha posicionado al Fondo con un liderazgo global en materia de respuesta a la crisis del cambio climático”, escribió Stiglitz.

En su artículo “Un intento de golpe en el FMI, el economista señala que “no es sorprendente que haya personas que no están felices en relación a la dirección que ha tomado el FMI bajo el liderazgo de Georgieva. Algunos piensan que el Fondo debería limitarse a lo suyo y no involucrarse con el cambio climático. A otros no les gusta el giro progresista que supone la reducción del énfasis en la austeridad y el mayor interés en la pobreza y el desarrollo y la mayor concientización sobre los limites del mercado”.

Stiglitz termina diciendo “la intriga política y la rivalidad burocrática son las últimas cosas que necesita el mundo en un momento en que la pandemia y sus consecuencias económicas han dejado a muchos países enfrentando crisis de deuda. Ahora más que nunca, el mundo necesita la mano firme de Georgieva en el FMI”.

La discusión seguirá mas aun cuando se realiza la Asamblea Anual del FMI y Banco Mundial.