Un obrero raso recibe un salario de 160 dólares a 200 dólares mensuales.
Enrique Madureri Mijares, presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción, afirma que los afectan la falta de combustible y el 7+7

El sector construcción no está exento del esquema 7+7; sin embargo, durante un recorrido por obras en adyacencias de Chacaíto y Las Mercedes, los obreros aseguraron que trabajan tanto en semanas flexibles como radicales.

“Trabajamos de 8:00 a.m. a 5:00 .pm., independientemente de la semana que sea, lo único es que antes también salían construcciones de noche y ahora solo son en el día, o al menos en mi caso”, dijo un obrero en Chacaíto.

Explican que esto se debe no solo a la pandemia de la COVID-19, sino también a la falta de transporte después de las 6:00 de la tarde.

Asimismo, indicó que “el año pasado fue más difícil; en cambio este año ha salido más trabajo”.

Un obrero raso recibe un salario de 160 dólares a 200 dólares mensuales, “dependiendo de quién te contrate”, señaló un constructor en Las Mercedes. “Yo gano 40 dólares semanales”.

Además aseguran que en ocasiones, “matan tigres”. Cualquier conocido necesitan alguna reparación “y uno las hace y se resuelve”.

Situación actual del sector

“La falta de combustible y el esquema 7+7 paralizan la construcción”, señaló Enrique Madureri Mijares, presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción.

En este sentido, el sector enfrenta 98% de caída del valor agregado bruto desde el año 2012 y resaltó que la falta de inversión y la pérdida del poder adquisitivo también afectan al sector.

Explicó que, para mantener disponibilidad en el inventario para la producción de obras, han firmado alianzas con compañías de concretos, extracción de arena y de piedra.

Estima que la producción de cemento está en alrededor de 10% de la capacidad instalada, lo que “cubre perfectamente lo que se está moviendo del sector”.