La recuperación de la economía venezolana no será fácil y las salidas de corto plazo no existen. El 2021 será otro año de recesión con hiperinflación y con el riesgo de superar el récord de Nicaragua como la más larga de la historia económica de la humanidad

Cuando la pandemia tocó la puerta del país hace un poco más de 365 días, ya habían transcurrido seis años de contracción económica y tres de hiperinflación.

La crisis del coronavirus llegó para ponerle la guinda a la torta de una situación complicada, por decir lo menos, de la tierra que vio nacer a economistas de la talla de Asdrúbal Baptista y Domingo Felipe Maza Zavala.

Las cosas no han cambiado mucho si vemos que persiste la caída del Producto Interno Bruto y el proceso hiperinflacionario no ha cedido.

Esto se ha traducido en limitaciones para la población que sufre problemas de abastecimiento de productos fundamentales como alimentos, medicinas, gasolina, diesel y ni hablar de los problemas de servicio públicos.

Venezuela sigue inmersa dentro de una situación económica en donde el dólar camina “a paso de vencedores” y en el año de cuarentena ha aumentado 2.192 %.

Así enfrenta Venezuela el shock económico más importante de la historia del planeta, después del crack de 1929, según las cifras que nos proporciona el economista José Manuel Puente.

Lo más golpeado

Después del tema sanitario, lo más golpeado por la pandemia ha sido la economía y Venezuela no tiene las herramientas de las que disponen otros países para sortear los problemas que impone esta tragedia global.

Sin crédito internacional, sin reservas internacionales suficientes, una industria petrolera venida a menos, un mercado energético desinflado, una serie de limitaciones para operar internacionalmente por las sanciones generadas a partir del conflicto político que vive, Venezuela ve como las condiciones de vida de la mayoría de sus habitantes se vienen al suelo.

“La pandemia agarró a Venezuela sin ningún ahorro en su Fondo de Estabilización, en su Fondo de Reservas. Además Venezuela, no tiene como ir a los mercados internacionales porque se está en una condición de impago desde 2017. Además no tenemos relaciones con el FMI desde 2005 y no le presta un dólar. Esto nos hace el camino mucho más costoso la emergencia”, sostiene el economista José Manuel Puente.

Con esta afirmación coincide la economista y expresidenta del Banco Central de Venezuela, Ruth de Krivoy, quien en su discurso al ser aceptada como miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas indicó que “perdimos el acceso a los mercados financieros internacionales voluntarios en 2014, tras haber pagado intereses exorbitantes por las pocas operaciones de financiamiento hechas en 2010 y 2011. Y en octubre del 2017 entraron en default tanto la deuda de Pdvsa como la de la República”.

Krivoy llama la atención sobre la pérdida de institucionalidad, que impide conseguir una salida al problema que enfrenta la economía venezolana.

Los países con economías medianamente sanas han logrado tener una política de ayudas a la población y al aparato económico.

Esto se ha traducido en aportes en efectivo a la población para mantener el consumo que ayuda por una parte, a mantener a la gente en casa y logra mantener la operatividad de empresas de sectores fundamentales que siguen produciendo.

¿Qué se hizo?

En Venezuela, la administración Maduro tomó una serie de decisiones que han sido aplaudidas por unos y cuestionadas por otros.

Las medidas aplicadas incluyeron:

-Transferencias directas a algunos sectores de la población a través del sistema Patria de entre dos y cuatro dólares.

-Se tomaron hoteles para atender a los infectados y se ordenó la suspensión por seis meses del cobro de alquileres a la vivienda principal y a locales comerciales.

-No hubo prórroga en la declaración y pago del impuesto sobre la renta (31 de marzo) ,ni hubo flexibilización en las declaraciones semanales de impuestos. La declaración del IVA se extendió a 15 días.

-El Gobierno pagó una porción de la nómina de las pequeñas y medianas empresas en bolívares. Las compensaciones en dólares no están contempladas en estos pagos.

-Se disminuyó la carga financiera a los deudores de los créditos vigentes al 13 de marzo 2020 y se suspendieron los pagos de los créditos bancarios por seis meses sin intereses de mora.

-Se redujo por tres meses el pago de impuestos a 77 códigos arancelarios de productos médicos, alimentos y transporte.

Pero esto no ha sido todo.

“Con la pandemia, el Gobierno desarrolló políticas tendientes a facilitar los pagos en divisas, las transferencias con el aumento de los límites en bolívares, e hicieron estrategias de políticas monetarias que permitieron mayor fluidez de dólares en el mercado”, señala el economista Manuel Shuterland

También expresó que el reacomodo económico viene desde el 2018 y que algunas políticas económicas por parte del gobierno ya habían iniciado en agosto de ese año.

En relación a esto, destacó que la administración de Maduro flexibilizó algunas políticas para el sector empresarial. “Facilitaron la apertura de empresas, disminuyeron los aranceles a empresas, extendieron la disminución de aranceles para exportación y permitir que los anaqueles estuvieran más abastecidos”, puntualizó.

“Los sectores que ellos han favorecido, como bodegones no han sido tocados por la cuarentena, en comparación a sectores de comercio más tradicionales, que han sido obligados al cierre”, afirmó Sutherland.

Otro elemento a tomar en consideración es la Ley Antibloqueo, a través de la cual se están transfiriendo de manera poco transparente activos de la nación a determinados agentes del mercado nacionales e internacionales.

“Estas entregas turbias de algunas empresas podrían generar dinamismo en algunos sectores pero no alcanza para tener una proyección de crecimiento económico y de recuperación del abastecimiento”, sostiene por su parte José Manuel Puente.

En el otro lado de la ecuación están los empresarios agrupados en los gremios como Consecomercio, Conindustria y Fedecámaras que solicitan al gobierno de Maduro mejores condiciones para trabajar.

Solicitan revisar el esquema 7X7 porque muchas de las empresas necesitan mantener continuidad en su dinámica productiva. Sostienen que las empresas formales son capaces de mantener las normas de bioseguridad de una manera eficiente.

De hecho, la Cámara de Comercio de Maracaibo señaló que el brote agresivo que se produjo en esta ciudad no se vinculó al comercio formal y se concentró precisamente en la zona de Las Pulgas, una zona de comercio informal por excelencia.

Hasta el momento, incluso después de las reuniones como la Comisión de Diálogo de la Asamblea Nacional, esta exigencia no ha sido cedida por la administración Maduro.

¿Qué viene?

El futuro no es halagüeño.

Las proyecciones que se tienen son sombrías y por ejemplo el Fondo Monetario Internacional calcula que mientras la caída promedio de las economías de los países emergentes en 2020 es de 3,3%, Venezuela caerá entre 30% y 35% .

Por otra parte, José Manuel Puente indica que al compilar las proyecciones de instituciones financieras reputadas como la Comisión Económica para América Latina (Cepal), el FMI, Torino Capital indican que, en 2021 seguirá el ciclo recesivo en Venezuela.

Indica que solo el Credit Suisse proyectó un crecimiento de 3% para Venezuela, “lo que estadísticamente es probable, pero ante la caída de 75% del tamaño de la economía en los últimos siete años es una migaja”.

Han pasado 368 días desde la declaración de la cuarentena y la economía no consigue estabilizarse en medio de una crisis política y sanitaria.

La gente sobrevive como puede porque los países no se acaban, lo cierto es que las restricciones a la calidad de vida vinculadas con las condiciones de la economía siguen cayendo.